Últimos preparativos de las carrozas de la Cabalgata de Sevilla: "No necesitamos a Disney para ser atractivos"

El cortejo está compuesto por 33 carrozas de las que 15 son totalmente nuevas

Jesús Corral, su director creativo, comienza a diseñarlas en verano

Así se diseña el vestuario de los Reyes Magos en la Cabalgata de Sevilla: "No es un disfraz"

Jesús Corral, director artístico de la Cabalgata de Sevilla, desvela las novedades de este año / Ismael Rubio

La puerta de una nave gigantesca de El Porvenir se abre. Fuera, la calma. Un joven pasea con su perro y un matrimonio de mediana edad carga con la compra del fin de semana. Dentro, el ritmo cambia. La mirada –lógicamente– se va a la treintena de carrozas aparcadas en tres pasillos. De las más antiguas –al principio– a las nuevas –al final, alejadas de curiosos–. Purpurina y confeti en el suelo y enormes bolsas de caramelos apiladas en cajas por todas partes. Pruebas de luces en la carroza del nacimiento –que esta edición conmemora los 40 años de la Hermandad del Rocío de la Macarena–, cajas de herramientas de un lado a otro y palés que llegan por otra puerta con más bolsas de caramelos –blandos, que no cunda el pánico–. Apenas quedan unas horas para que la Cabalgata pise las calles. La ilusión y los nervios son evidentes entre los trabajadores y voluntarios que se emplean a destajo para rematar los últimos detalles. Este año, confían en que el cortejo volverá a salir el 5 de enero y que la lluvia no podrá frenarlos.

Al frente está Jesús Corral, director artístico de la Cabalgata de Sevilla. El año pasado fue pregonero de esta fiesta y durante su disertación puso en valor esa organización que no se ve pero empieza el 1 de julio. Cuando las olas de calor asoman y arranca el clásico exilio sevillano hacia la costa, él y otros siete empleados del Ateneo se arremangan para confeccionar todas las carrozas. Primero se revisan las que han salido y se llevan a cabo pequeñas modificaciones para renovarlas. Después, empiezan con las nuevas. “Una carroza tarda, aproximadamente, casi un mes en hacerse”, apunta.

Sello propio lejos de Disney y de la IA

El cortejo de este año está conformado por 33 carrozas de las que 15 son totalmente nuevas. Diseños totalmente propios que marcan la diferencia respecto a las que se organizan en otras ciudades. No hace falta Disney ni inteligencia artificial ni grandes florituras. Los clásicos y la imaginación siguen ganando la partida. “Los niños van a ver a Melchor, Gaspar y Baltasar y todo lo que hay alrededor es un complemento”, recuerda Corral que le dijo al Ateneo cuando asumió su función hace 14 años. “Hemos visto y hemos comprobado que no es necesario tener ningún personaje Disney o de moda para que los niños encuentren atractiva la Cabalgata”, afirma con una sonrisa mientras revisa una hoja de pedidos.

Ultimando detalles en la carroza de Zipi y Zape.
Ultimando detalles en la carroza de Zipi y Zape. / Ismael Rubio

De hecho, considera que el principal reto es conseguir que algunas carrozas –como la que este año rinde homenaje al 50 aniversario de los empresarios del metal– sean divertidas para el público infantil. Reto conseguido –por cierto– gracias al flamante avión que la corona. Sin embargo, sí que admite que sorprender –en la era de las sorpresas impostadas– es “cada vez más complicado”.

En otras ciudades se utilizan “carrozas animadas con determinados mecanismos”, sin embargo, considera que es “una idiosincrasia completamente diferente a la Cabalgata de Sevilla”. A juicio de Corral, el cortejo hispalense tiene “su sello” y “su forma”, porque son carrozas “con muchos niños” y “si ponemos un robot animado, tendremos que limitar” el número de pequeños que se suben.

No olvida que ellos son el eje sobre el que gira todo. “Ese día tenemos que ver la Cabalgata con los ojos y el corazón de un niño”, afirma con rotundidad al referirse a las figuras políticas que asumen los roles de Reyes Magos: “Ellos ven a Melchor, a Gaspar y a Baltasar. A nadie más. Los mayores tenemos que hacer lo mismo”. Algo que aprendió cuando era pequeño. Su padre fundó la Cabalgata de su pueblo, Salteras, y él ha pasado todas las Navidades que recuerda entre “purpurina, corcho y papel metalizado” como un verdadero ayudante de Sus Majestades de Oriente.

Varias de las carrozas que forman parte del cortejo.
Varias de las carrozas que forman parte del cortejo. / Ismael Rubio

De Superlópez a Carlos V

Varias décadas después, Corral torea las modas y las nuevas tecnologías con soltura. En la capital hispalense, por ahora, prima la artesanía. “Este año los Reyes Magos estrenan tronos”, apunta e indica que la mayoría de carrozas tienen una vida media de dos años, excepto la de Sus Majestades que se amplía a cuatro. Entre las novedades más esperadas está la carroza de Cantores de Híspalis por su 50 aniversario, una dedicada al personaje Superlópez y otra que gira alrededor de los arlequines. También hay historia de la ciudad. Una carroza especial conmemora el 500 aniversario de la boda de Carlos V e Isabel de Portugal en el Real Alcázar de Sevilla, de hecho, cobra especial relevancia el Cenador cuyos azulejos estarán pintados a mano.

Uno de los trabajadores en la carroza de Fedeme.
Uno de los trabajadores en la carroza de Fedeme. / Ismael Rubio

Una fecha de caducidad muy pronta si se tienen en cuenta las horas de trabajo. “Un sueño efímero”, que decía el fundador de la Cabalgata, José María Izquierdo. “Tiene que ser eso... fugaz como un sueño”, reflexiona. Aunque sienta cierta pena porque se queden “tantos detalles” por el camino a ojos del público, “es mejor quedarse con la miel en los labios”.

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