Todos los Santos

Visitas al cementerio de Sevilla: Flores, música y 30 grados

  • Las celebraciones de Halloween no restan público a la tradición de acudir al camposanto en esta jornada festiva

  • Un rito que ha estado amenizado este año por la banda municipal 

Las imágenes del día de Todos los Santos Las imágenes del día de Todos los Santos

Las imágenes del día de Todos los Santos / Juan Carlos Vázquez (Sevilla)

La sombra del ciprés es alargada. Pero demasiado escuálida como para cobijarse del sol. En el cementerio de Sevilla hay que buscar el refugio a la sombra de los panteones y los anchos muros donde los nichos se multiplican. El sol no perdona en este arranque de noviembre. Se rozan los 30 grados y sobra toda ropa de abrigo.

Las mujeres gitanas, enlutadas en este día, pasan lo suyo. Son matriarcas de familias que acuden literalmente al completo. Abuelos, hijos y nietos sentados alrededor de suntuosas tumbas donde no se escatima en la compra de flores. Se hacen con las más caras. Cestas de rosas a 120 euros que ponen el colorido al blanco y gris de las lápidas. 

La entrada del camposanto es en Todos los Santos, valga la paradoja, una auténtica feria. Una contradicción que tiene su lógica histórica. El cementerio y la celebración abrileña se inventaron en el siglo XIX. Aquella centuria decimonónica en la que Sevilla comenzó a vestirse de los tópicos que nunca la abandonarían. El siglo de Bécquer, que escribió la leyenda del monte de las ánimas. Y de Susillo, uno de los mejores escultores que puso fin a su vida con la principal herramienta con la que se la ganaba: sus manos. 

En la explanada que antecede a la puerta principal hay varios policías regulando el tráfico. Los puestos de flores no dan abasto. A los pies del azulejo de la Soledad de San Lorenzo se amontonan las coronas en las que imperan los claveles y margaritas. Por allí pasa el cortejo del duelo. Una familia acude a enterrar a un ser querido entre el gentío que llena la arteria principal de esta otra ciudad, la de los vastos jardines sin aurora, que dijo Cernuda. La muerte, tan cotidiana, que ni la atención llama a los presentes. 

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Las imágenes del día de Todos los Santos / Juan Carlos Vázquez (Sevilla)

A un lado quedan las tumbas de los famosos. La de Paquirri, Joselito El Gallo y Juana Reina. No faltan los selfies ante la monumental escultura del torero que dejó viuda a la Pantoja. Ni el habitual ramo de flores de la tonadillera que lo recuerda. 

El calor es acuciante. Se convierte en el principal tema de conversación. Especialmente de los que acuden cargados con adornos florales y utensilios de limpieza. En una de las solitarias calles del cementerio, de las que quedan cerca de San Jerónimo, la quietud sonora se quiebra por momentos con el sonido del estropajo. Una mujer de avanzada edad saca lustre a la tumba de su hija. Murió joven. Demasiado. Con 26 años. El tiempo ha ido desdibujando la foto que luce en la lápida. Pero no el recuerdo. Ni el dolor. "Para una madre duele igual hoy que siempre, pero te acostumbras a vivir con ello", refiere esta sevillana, por cuya frente surcan gotas de sudor. 

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Las imágenes del día de Todos los Santos / Juan Carlos Vázquez (Sevilla)

No hay quien soporte estos 30 grados. Los más previsores han venido con botellas de agua. Les espera un largo día. Los hay también que cargan con sillas de playa. El bullicio de esta ciudad cuyo perfil dibujan cipreses y cruces se sosiega cuando suena la música. La que procede de la glorieta del Cristo de las Mieles. A las plantas del crucificado de Susillo -una de las mejores obras sevillanas- la banda municipal ofrece un concierto. No es la primera vez. Su director, Francisco Javier Gutiérrez Juan, explica que ya se hizo en 2014.  Aquel año, como éste, también hizo calor. 

Quien dirige el concierto es Guillermo Martínez Arana. La primera pieza se llama Canterbury Chorale. Al inicio son pocos los asistentes. Pero conforme el certamen avanza, van quedando pocos asientos libres. El público llena el espacio habilitado. Bien para calmar el cansancio. O porque la música es la mejor compañera para contemplar la belleza de esta otra ciudad, donde el olvido esta mañana no ha sido invitado.  

  

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