La aldaba
Carlos Navarro Antolín
¡Moción de censura en Los Remedios!
Sevilla FC
Otra cuestión llegará cuando los que mandan tengan que decidir si es el modelo que desean para construir el futuro, pero el nuevo Sevilla de José Luis Mendilibar cumplió con creces con las expectativas. Primero porque ganó, y lo hizo como visitante, cosa que no hacía el equipo nervionense desde mediados de octubre cuando sumó los tres puntos en Palma de Mallorca con el primer zapatazo de Gudelj. Y segundo porque lo hizo siendo fiel al mensaje. Prometió menos toques y lo cumplió, prometió presión en campo rival y lo hizo (con hasta tres o cuatro recuperaciones adelantadas, algo que no se veía en el Sevilla desde la marcha de Lopetegui). Y tercero porque hubo intensidad, protagonismo en las bandas, centros al área y llegadas rápidas al campo contrario, aunque en ocasiones la precipitación haga que el fútbol directo necesite con el tiempo una pausa y ser más inteligentes.
Con un fútbol de ideas sencillas, con un 4-4-2 o un 4-2-3-1 dependiendo de la posición de Rakitic, con intensidad en los balones divididos, presión tras la pérdida como en esa pelota que recuperó Ocampos, con balones rápidos a las bandas para cargar centros en busca de los remates de En-Nesyri (que conectó hasta tres)... el Sevilla logró su objetivo al menos esta vez. Ya se verá si la fórmula funciona en otros contextos porque en ataque estático, salvo una fase en la segunda mitad, los avances no encontraron tanta facilidad. Todo dependerá también a partir de ahora de los rivales.
El principal cambio se podía apreciar en el inicio defensivo. Como con Lopetegui, el Sevilla vuelve a defender desde arriba, con presión a la salida de balón del rival y desde el empuje de todas las líneas frente al repliegue intensivo que reinó en la etapa de Sampaoli, sobre todo a domicilio.
Aunque hubo algunos espacios que aparecieron libres, el equipo más o menos ajustó la disposición a lo que quiere Mendilibar. Pape Gueye se erigió en una pieza clave en esos balones divididos y en los espacios comunes que surgen con la marca al impar que el vasco propugna en el centro del campo.
Mientras, en la última línea, la defensa de cuatro eliminó esos huecos en los costados de los centrales de los perfiles. La presencia de los laterales hacía su función en este aspecto y el sistema defensivo estuvo más seguro.
El fútbol directo en la salida claramente es el cambio más apreciable y además lo justificó con un gol. No obstante, también hay que ajustar ese asunto porque obsesionarse no es bueno ni para un lado ni para otro y el Sevilla también es cierto que rifó y regaló muchas posesiones. Con una plantilla de la calidad del Sevilla el reto (y la obligación del técnico) es que el equipo entienda cuándo puede salir jugando –hay veces que lo hizo y de manera más vertical– y cuándo no.
También se cumplió lo esperado en el protagonismo de las bandas. Unos contra uno de Bryan Gil y centros de Jesús Navas en busca de la cabeza de En-Nesyri.
Entender lo que el partido pide.
Ojo que se puede caer en el riesgo de rifar el balón por sistema.
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