Sevilla FC Caparrós dio una solución fallida al mismo problema

  • El técnico utrerano, ante el primer rival de nivel, se topa con las taras de una plantilla con defectos y muy cargada de partidos y minutos

Caparrós atiende a Gallardo durante el entrenamiento de ayer. Caparrós atiende a Gallardo durante el entrenamiento de ayer.

Caparrós atiende a Gallardo durante el entrenamiento de ayer. / Antonio Pizarro

Era una exageración propia de un general que quiere insuflar ánimos a su tropa aquella frase repetida por Joaquín Caparrós de que "el Sevilla tiene la mejor plantilla de la Liga". Ni siquiera el matiz de que el Barcelona sí posee el mejor equipo, pero no la mejor plantilla le quita peso a lo hiperbólico de la afirmación. Y por mucho que lo haya repetido durante su etapa como director de fútbol del Sevilla no se ha convertido en verdad, tan lejos como estaba de ésta. La plantilla del Sevilla tiene mimbres, algunos, para luchar por cotas elevadas. De hecho, aprovechando una primera mitad de la Liga en la que los tres poderosos fallaron mucho, el Sevilla fue líder hasta en dos ocasiones. Pero luego empezaron a llegar el cúmulo de lesiones musculares, por el infortunio de las iniciales lesiones traumáticas y por la carga de partidos. Y poco a poco la competición ha ido destapando las carencias.

A Pablo Machín se le acusó de enrocarse en su sistema de tres centrales y un centro del campo más técnico que físico. Ese sistema le dio frutos mientras aguantaron las fuerzas. Luego, la obcecación táctica, la falta de energía y el cúmulo de resultados negativos dieron al traste con la apuesta del Sevilla en el técnico soriano. Caparrós está intentando darle otra lectura táctica al equipo para aprovechar mejor las virtudes de la plantilla, pero ante el Valencia su forma de reforzar un centro del campo con evidentes carencias y la lectura estratégica de las bandas, también con desequilibrios importantes y fichajes fallidos como Aleix Vidal y Arana, le salió mal. El penalti de Banega a Gayà fue un fogonazo de evidencia.

No se debe obviar que el Sevilla es el equipo que más partidos oficiales lleva disputados, al empezar a competir el 26 de julio con la primera de las rondas previas de la Liga Europa. Actualmente lleva sumados 52 encuentros oficiales: 29 de Liga, 16 de Liga Europa, 6 de Copa del Rey y el de la Supercopa de España disputado en Tánger. Cinco más que el Barcelona, su rival en la Supercopa, y que el Valencia, su último rival en la Liga.

Quizá cinco partidos de diferencia no sean muchos. Por ejemplo, atendiendo a los futbolistas de campo que más minutos acumulan en el Sevilla, éstos son Sergi Gómez (3.691), Banega (3.686), Ben Yedder (3.219) y Sarabia (3.099), los cuatro por encima de los 3.000 minutos. En el Valencia sólo dos pasan esta barrera, Parejo (3.552) y Gayà (3.228) mientras que Carlos Soler (2.991) y Gabriel Paulista (2.985) la rozan ya.

Es llamativo que Sergi Gómez y Banega hayan jugado 139 y 134 minutos más que Parejo, respectivamente. Y es aún más ilustrativo que tengan 462 y 458 minutos más que Gayà. Es obvio que la plantilla del Sevilla, muy castigada por las lesiones también en el tramo decisivo, pues la enfermería vuelve a estar llena, está sobrecargada y eso se une a los desequilibrios graves entre los titulares y los suplentes. Han sido pocos jugadores los que han llevado el peso de la competición, y esto tiene que ver con las carencias de la planificación.

Ante el Valencia Caparrós quiso reforzar de nuevo la medular como en Cornellà. Y por ahí perdió el partido, en esa jugada clave en la que Gayà superó por velocidad a Banega tras un cambio de orientación, con Jesús Navas volcado al ataque, dada que es su tendencia natural. Ni Banega tiene potencia para cubrir una banda ni Jesús Navas es un lateral específico como para tapar las espaldas de un futbolista creativo y tendente a moverse hacia dentro como Banega. El sacrificado al descanso fue Amadou, un futbolista que tampoco aúna las cualidades necesarias para ser un medio centro completo en este Sevilla: tiene fuerza pero le falta fútbol. Y Gonalons, ante el primer rival de altura, ha mostrado su falta de ritmo después de tanto tiempo sin jugar.

La solución fue fallida y luego el equipo se vio incapaz de remontar. Sus numerosos intentos, con excesivo juego exterior y muchos centros ante una defensa solvente, y con escasa altura y poder rematador en los delanteros sevillistas, fueron vanos. Y esto también señala las fallas de la plantilla. Tanto como a Caparrós, que no debe echar en saco roto el buen juego interior que otrora tuvo el equipo.

Machín tiró de Promes para el carril izquierdo, y Caparrós está ubicando a Wöber, un central que puede ser lateral, en ese flanco, que no ha tenido solución en toda la temporada. El austriaco, además, se ha lesionado. Y para el eje de la defensa ha tirado de la vieja guardia, Mercado y Carriço, en otra evidencia de lo poco que ha evolucionado la plantilla en los dos últimos años.

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