Sevilla FC Monchi y la búsqueda de un '9' muy condicionado

  • Monchi, con el margen que le otorga el calendario competitivo, trata de hallar un delantero que aporte gol y que se adecúe a un sistema que no beneficia a Munir ni a Chicharito

  • El formato de la Copa da un respiro al no multiplicarse ahora las eliminatorias duras

Monchi atiende a la grada durante un entrenamiento del Sevilla. Monchi atiende a la grada durante un entrenamiento del Sevilla.

Monchi atiende a la grada durante un entrenamiento del Sevilla. / José Ángel García

Aquellos polvos trajeron estos lodos. Los polvos fueron de distinta procedencia y se fueron sedimentando en la planificación del Sevilla desde hace un año exactamente, desde que la dirección deportiva anterior a la llegada de Monchi optó por fichar a Munir y a Dabbur, dos delanteros que, a la vista del rendimiento y del uso que les ha dado Julen Lopetegui durante la primera vuelta, no respondían al perfil de 9 para su perfecto acomodo al sistema del técnico guipuzcoano. Luego llegaron más capas de sedimentos, que ya sí fueron responsabilidad directa de Monchi: la venta de Ben Yedder, quién sabe si con la aquiescencia de Lopetegui por sus características o por el puro devenir de los acontecimientos, y la elección de De Jong, un futbolista con una mala experiencia fuera de Holanda. Y detrás de todo sigue estando el condicionante del sistema de juego.

Habiendo acabado cuarto, igualado con el tercero, la primera vuelta liguera y cumpliendo en los torneos de eliminatorias, muy asequibles hasta ahora, es difícil afearle a Lopetegui su filosofía de juego. Aunque algún matiz importante sí que podría cuestionársele por cuanto su delantera apenas ha anotado cinco goles en la Liga, los mismos que el máximo anotador del torneo de la regularidad, Ocampos. Que el Sevilla haya alcanzado el ecuador de la competición con cinco goles entre sus tres delanteros (dos de De Jong, otros dos de Munir y uno de Chicharito) es un dato más que significativo.

Dabbur, que ayer ya se estrenó en un amistoso con el Hoffenheim, ni siquiera tuvo ocasión de estrenarse en la Liga y su traspaso viene a solucionar parte del entuerto de un ataque cuya mitad de miembros estaban en la plantilla antes del regreso de Monchi y de la elección de Lopetegui como director del proyecto sobre el césped.

El director deportivo del Sevilla, gracias en parte también al elevado cartel que en Centroeuropa mantenía incólume Dabbur, ha adelantado la tarea de dejar un hueco a otro 9 que se adecúe a lo que quiere Lopetegui y que también aporte gol. Tarea complicada en un mes como el de enero.

En cierta manera, Monchi enmendará su propia plana, que quedó inconclusa en verano por distintos motivos, como él mismo reconoció. Uno de esos motivos fue el retraso del traspaso de Ben Yedder, clave financiera de la revolución de la plantilla por lo que significó de liquidez ante la falta de ofertas por otros excedentes, por mucho que ese efectivo procedente de Mónaco se pagase con los altos intereses de la adquisición, en cómodos plazos, de Rony Lopes. Así está el súper mercantilizado fútbol de hoy.

El calendario le da cierto margen a Monchi en la búsqueda, gracias al nuevo formato de la Copa del Rey, que ocupa el segundo fin de semana de enero en la débil segunda ronda. Si el Sevilla elimina al Escobedo, como sería lógico por la gran diferencia de potencial, jugaría los dieciseisavos de final de la Copa, ya sin sorteo condicionado y con los cuatro participantes de la Supercopa en el bombo, el 22 de enero. Y los octavos son el 29 enero. Mientras que la Liga Europa no se retoma hasta el 20 y el 27 de febrero, y ante un rival como el Cluj, con la ida a domicilio, que invita a ciertas precauciones pero no pedirá, también a priori, doblar los esfuerzos entre Liga y Europa con el equipo de gala.

Lo ideal, claro está, sería que para la cita del Santiago Bernabéu, el 18 de enero, Lopetegui ya pudiese contar con ese 9 que le dé un relevo de garantías a De Jong, un delantero que además de sostener la estructura del equipo desde arriba aporte goles o cubra ese vacío que hay en la llegada de la segunda línea.

El sistema es el que es y no beneficia ni a Munir ni a Chicharito, otro que podría salir. Pero la tarea de Monchi y su equipo de trabajo no es sencilla, porque después de los 140 millones de euros en traspasos invertidos en verano tampoco hay mucho margen para maniobrar en los precios en que se tasan a los delanteros que garantizan gol. En esa encrucijada se encuentra Monchi en la búsqueda de un 9 tan condicionado.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios