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Castro y Del Nido: San Valentin o la unión hace la fuerza

  • El Sevilla escenifica la paz social con el mensaje común de aspirar a la Liga

  • Del Nido reaparece en un acto institucional siete años después de su dimisión en 2013

Del Nido, Vizcaíno, Castro y Cepeda, autor del libro. Del Nido, Vizcaíno, Castro y Cepeda, autor del libro.

Del Nido, Vizcaíno, Castro y Cepeda, autor del libro. / Víctor Rodríguez

El acto parecía diseñado por uno de esos ingenieros del marketing del amor. Al acristalado escenario sólo le faltaban algunos Cupidos serigrafiados al trasluz, con la ciudad al fondo. La fecha elegida no podía ser casual. Ni el lugar. La atalaya más alta de Sevilla, tras siglos de dominio de la Giralda, ay, Giganta, para escenificar la subida del listón. Tan alto, tan alto ha llegado el Sevilla que se tuvo que subir a la Torre Pelli para seguir buscando sus más elevadas metas. La excusa fue la sinopsis de la historia de gloria del club en el siglo XXI, el paso del club testigo al club protagonista. Hasta Cicerón salió a la palestra. José María del Nido volvió a hablar en un acto institucional del Sevilla siete años después de su dimisión como presidente. José Castro escenificó así la nueva paz social. O tempora, o mores.

La palabra Liga ya no es tabú entre los mandamases del Sevilla. José María Cruz, el Pepito Grillo de la cosa económica, ha dado el plácet. "En la Liga es difícil, y hay que esperar, porque ya los dos clubes tan potentes no tienen a los mismos ídolos en el mismo estado de forma que hace algunos años. Y nosotros estamos ahí piano, piano, y llegará un momento en que la igualdad llegará desde nosotros a los que están arriba", dijo Castro.

Nunca se rinde: El club que aprendió a ganar (editorial Samarcanda) es el título del libro que recoge la historia del Sevilla en este siglo, las dos décadas prodigiosas. El club lo regalará a los Fieles de Nervión. El periodista Paco Cepeda agradeció los testimonios de los protagonistas, en plena guerra fría accionarial cuando los recabó para su obra. Ni uno le torció el gesto, pese a la tensión de aquellos momentos. Todo viró cierta tarde de noviembre, ante notario. Y luego cobró forma en la Junta de Accionistas de 2019.

La mejor prueba de ello es que Del Nido reapareció con su tradicional tono bizarro. En primer lugar agradeció la invitación del Sevilla a participar en el acto, como uno de los protagonistas principales, si no el principal, del giro que protagonizó el Sevilla. "El Centenario fue el trampolín de aquel proyecto, desde su himno hasta aquel título en Eindhoven que ya no nos quitarán a ningún sevillista", dijo el ex presidente.

La Liga coge fuerza. "Se nos quedó pendiente, y lo cuenta Paco en su libro, una Liga que perdimos en Tarragona, en el Bernabéu y en Mallorca, pero como lo mejor está por llegar, seguro, sí o sí, pues ya la conseguiremos", dijo en un alarde.

"Aquello era un desastre –recordó Castro sobre el Sevilla del cambio de milenio–. Pero Roberto Alés, con Augusto (Lahore), con José María Cruz padre, conmigo mismo, tuvo la idea de traer a Caparrós, fue importantísimo ascender inmediatamente. Y luego llegó José María Del Nido con esa ambición y ese terremoto de ganas y de fuerzas. Ahí están los resultados". El actual presidente no sólo recordó a Alés, miró al futuro con la misma pujanza que Del Nido. "Fuimos capaces de cambiar esa mentalidad de forma que ahora somos un club que estamos ahí arriba e intentando lograr títulos, algo difícil, pero que no quedará por nosotros", añadió, incidiendo en el nuevo proyecto de modernización estructural del club.

Estuvo bien recordar a Cicerón. Lo hizo Stefan Zweig en uno de sus Momentos estelares de la Humanidad. "La verdadera armonía en una república sólo puede producirse si el individuo, en lugar de sacar provecho personal de su puesto público, antepone los intereses de la comunidad a los privados", puso el suicida austriaco en boca del senador romano. Ambos murieron en sus empeños. El Sevilla tuvo un momento estelar en la Torre Pelli. Ante el Espanyol llega la realidad y la plebe anda revuelta... Pero San Valentín inspiró un guiño a la unión, que hace la fuerza.

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