Sevilla -Huesca | La crónica El ‘9’ le abre las vías al ‘8’, fútbol...

  • El Sevilla saca adelante una complicada cita contra el colista Huesca gracias al juego de Ben Yedder y los goles de Sarabia

  • EL VAR anula dos goles consecutivos a los sevillistas, el segundo de ellos muy dudoso

Sarabia celebra uno de los tantos. Sarabia celebra uno de los tantos.

Sarabia celebra uno de los tantos. / Antonio Pizarro

El fútbol premia al fútbol. Frase aparentemente perogrullesca, pero en esta ocasión cargada de contenido por las dificultades que el Sevilla halló para superar la prueba del colista Huesca. El cuadro de Machín volvió a reencontrarse con el triunfo tras el paréntesis del Barcelona y lo hizo sencillamente porque supo ser fiel a sus señas de identidad y buscó el triunfo en acciones colectivas en las que tuvieron sendos papeles principalísimos tanto Ben Yedder como Sarabia.

Leído así cualquiera podría suponer, sin margen para el error, que el madrileño le había abierto el camino de los goles al parisino. Es la circunstancia más lógica, pero no es así en el fútbol que practica la tropa nervionense bajo el mando de Machín y que tan buenos réditos le viene proporcionando hasta el momento.

Porque fue justo al revés, fue el ‘9’, Wisam Ben Yedder para entendernos en la narración de los acontecimientos, quien se salió del área para desde ahí destrozar al Huesca y abrirle los caminos al resto de sus compañeros. El ‘8’, siguiendo la terminología numérica de este maravilloso deporte, que era Sarabia, fue quien entró en el área en los espacios que había dejado su compañero para encargarse de ponerle la rúbrica al nuevo triunfo de un Sevilla que goza de mil vías de ataque para acabar con la resistencia de sus adversarios.

Pero el ‘8’ fue quien acertó en las dos acciones concretas que ya figuraran para siempre en el acta de Medié Jiménez y en las diferentes tablas clasificatorias que recojan los resultados de la Liga Santander, aunque también el ‘10’, Franco Vázquez para entendernos, pudo añadir su nombre de no fallar un gol entre los tres palos que, una vez más, había puesto ahí, quién si no, Ben Yedder.

Fueron las dos jugadas y la tercera, que también debió serlo, que se encargaron de ponerle el punto final a una noche bastante complicada para los intereses sevillistas. El hecho de estar anunciado en los carteles el Huesca, actual colista de la Liga, podía suponer que se previera una cita cómoda, que todo fuera un paseo militar para los anfitriones y que éstos, después de sus últimas exhibiciones ofensivas, cantaran de nuevo unas pocas de veces los goles que iban subiendo al electrónico. Nada más lejos de la realidad, la visita del último clasificado estuvo cargada de contenido futbolístico y resolver el enigma fue muy complicado para Banega y compañía.

La razón tal vez pueda manar del inesperado cambio de sistema ideado por los oscenses en su primera visita al Ramón Sánchez-Pizjuán como conjunto de la máxima categoría del fútbol español. Francisco, su nuevo entrenador, colocó a una línea de cinco defensas, con cuatro hombres por delante y también al colombiano Cucho Hernández trabajando arriba para poner en muchas dificultades a este Sevilla que tan bien está jugando al fútbol.

La escuadra de Machín tardó en asimilar la propuesta del rival y eso, unido a la bajada de las temperaturas tal vez, fue conduciendo a un litigio en el que la frialdad era más que evidente. El Sevilla trataba de arrancar, pero difícilmente conseguía que su circulación del balón pillara desprotegido al Huesca atrás, lo que originaba una situación que no estaba en los cálculos iniciales. Es decir, el pulso exigía paciencia y destreza a la hora de manejar la situación.

Encima al equipo de Machín, que, una vez más, se empleaba con el tradicional sistema de 1-3-3-2-2 que ya se viene convirtiendo en un clásico desde que condujera a la línea de los triunfos, también le caía encima un jarro de agua fría a través del VAR. La nueva tecnología, que tan justa es, se convertía en una parte activa del juego al invalidar sendos goles de los portugueses Carriço y Andre Silva en apenas cuatro minutos, mucho menos si se tiene en cuenta el tiempo de interrupción después del primero de los dos y también el cambio de Kjaer, que se lesionó muscularmente en esa acción. Por cierto, en el segundo de ellos el esfuerzo para discernir si es o no fuera de juego es demasiado alto, pues parece que Ben Yedder está en línea con el defensa y que depende todo de las partes del cuerpo que se tengan en cuenta.

En fin, lo cierto es que el VAR invalidó los dos goles y las interrupciones incrementaron aún más si cabe la frialdad y al mismo tiempo disminuyeron el ritmo para solaz de un Huesca que ya en esa fase defendía con comodidad a un Sevilla que no era capaz de meterse en el juego con el estilo brioso de otras ocasiones. Las llegadas al área menudeaban y faltaba esa velocidad en la acumulación de peones arriba que otros días ha sido decisiva para los triunfos blanquirrojos.

Restaba un periodo por delante y había tiempo de sobras para resolver la situación, pero tras el intermedio apenas cambió nada inicialmente. Al contrario, Andre Silva cojeaba de manera evidente y al Sevilla le seguía costando sorprender al Huesca. Pero todo cambió en una entrada de Ben Yedder a balón parado que acabó con un paradón de Jovanovic al delantero francés.

Desde entonces, el parisino se acomodó definitivamente en la derecha del ataque, con Promes por la izquierda, y desde ahí fue la piedra angular para resolver la situación. Una entrada suya hasta la línea de fondo, con pase de la muerte, facilitó a Sarabia el 1-0. El ‘9’ se la daba al ‘8’. Después se la pondría de gol a Franco Vázquez, pero éste falló de manera incomprensible, y esos tres mismos actores se asociarían para el dos a cero.

El Sevilla, gracias a su fútbol, a ese movimiento de piezas en el que los roles se intercambian arriba para beneficio de todo el colectivo, había resuelto un examen nada fácil en su desarrollo. Tres puntos más para la tropa de Machín gracias a ese juego que le mete toque, velocidad, movimientos posicionales, riesgo en los pases y también, por qué no decirlo, precisión en los remates. Fútbol, si quieren con mayúsculas, para resaltar este concepto...

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