Sevilla FC

La simbólica pretemporada, ese hándicap a la larga

  • Aunque los jugadores no achacan el gris comienzo al cansancio, Lopetegui necesita optimizar los recursos si no quiere que ésta acuse su cortísimo descanso estival tras un año compitiendo

Julen Lopetegui, en un entrenamiento previo a un partido de Champions. Julen Lopetegui, en un entrenamiento previo a un partido de Champions.

Julen Lopetegui, en un entrenamiento previo a un partido de Champions.

El Sevilla de Julen Lopetegui ha pasado de hacer el pasado curso dos pretemporadas, una ordinaria en verano y otra extraordinaria por el confinamiento, a no hacer ninguna. Porque la palabra pretemporada le viene grandísima a lo que los sevillistas hicieron desde que el 7 de septiembre retornaron al trabajo hasta su primer partido oficial de esta campaña, la final de la Supercopa de Europa ante el Bayern Múnich el pasado 24 de septiembre en Budapest.

Dos semanas largas tuvieron los sevillistas para preparar esa final europea, como apenas dos semanas largas tuvieron antes de las vacaciones, las que mediaron entre el 22 de agosto, el día siguiente a la conquista ante el Inter en Colonia, y el 6 de septiembre, la fecha en que estaban citados para pasar las pruebas antes de volver al campo de entrenamiento. Ni el descanso ni el trabajo previo a la temporada ha sido el adecuado y ahora está en el cuerpo técnico que dirige Julen Lopetegui la manera de mitigar tamaño hándicap.

Por lo pronto, las tres derrotas seguidas ante Granada, Eibar y Athletic han provocado que los sevillistas cedan una considerable ventaja a los dos equipos que amenazaron con arrebatarle la cuarta plaza en la Liga pasada, Real Sociedad y Villarreal, que se confirman esta campaña como los más sólidos rivales para esa pretendida cuarta plaza.

Cierto es que los blancos tienen pendientes dos jornadas de las nueve disputadas, el desplazamiento al Wanda Metropolitano para medirse con el Atlético y la visita del Elche al Ramón Sánchez-Pizjuán, pero de momento son diez los puntos que le saca la Real y ocho el Villarreal.

El equipo vasco, que fue sin duda el que más acusó el parón obligado por el confinamiento (10 puntos de 33 sumó, por los 19 de los sevillistas), concluyó la pasada temporada como casi todos los equipos de Primera, el 19 de julio, con ese empate postrero en el Metropolitano que les dio el pase a la Liga Europa. Y lo mismo le pasó al Villarreal, que se fue de vacaciones ese mismo día.

El 10 de agosto, el Villarreal del recién llegado Unai Emery echaba a andar con la realización de los obligados test y PCR. Dos días después, Dani Parejo y Coquelin ya trabajaban a las órdenes del vasco, mientras los periódicos informaban del triunfo del Sevilla sobre el Wolverhampton en los cuartos de final de la UEFA Europa League.

El 15 de agosto, casi un mes después de que la pasada Liga echara el telón, la Real de Imanol Alguacil volvía a entrenarse. Mientras, el Sevilla de Lopetegui velaba armas en Alemania para enfrentarse un día después al Manchester United en las semifinales. Tres días faltaban para que la primera plantilla blanca cumpliera su año de temporada (con el anómalo paréntesis del confinamiento), desde que se desperezó ganando 0-2 al Espanyol el 18 de agosto de 2019.

El desgaste de la Champions es un lugar común al que no pocos acuden para explicar el irregular comienzo del Sevilla en esta Liga. Pero los protagonistas directos lo desmienten. Los jugadores afirman que no están cansados. Y vista la naturaleza de la primera derrota en Granada (medio tiempo con diez jugadores) y de la segunda ante el Eibar en Nervión (alarmante falta de puntería en una segunda parte que mereció la remontada), parece claro que es así.

El problema para el Sevilla, el que debe subsanar Lopetegui cuanto antes, es el peligro de que la falta de descanso y la apresurada vuelta al trabajo, a la larga, lastre al equipo (afrontará 20 partidos de Liga desde noviembre a marzo, con la Champions, la Copa y seguramente la Champions de nuevo en citas intersemanales) hasta el punto de que no sea capaz de mantenerle el pulso a dos muy buenos equipos que sí que han disfrutado de… pretemporada.

Fundamental será para la suerte sevillista que se vayan embarcando los Rekik, Idrissi, Óscar Rodríguez, Carlos Fernández y hasta Aleix Vidal y Gnagnon para que el descenso de nivel en las rotaciones no sea tan abrupto.

Y otro factor que puede dar una bocanada de aire en esta fase tan exigente sería un triunfo en Krasnodar el próximo martes 24, lo que quitaría muchísima presión a la visita del Chelsea al Ramón Sánchez-Pizjuán apenas tres días antes de que comparezca en ese mismo escenario el Real Madrid.

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