Batista Mendy, energía entre músculo de cristal

El regreso del francés devuelve sangre al equipo a la vez que obliga a Almeyda a sacrificar a una pieza tras la vuelta de Akor Adams · Las limitaciones abortan la llegada de un medio más

Al Sevilla se le atragantan los lunes

Batista Mendy, entre Marcao, Januzaj y Joan Jordán. Dos lesionados y uno que no cuenta. / Ismael Rubio

El regreso de Batista Mendy este lunes ante el Mallorca tras cumplir un partido de sanción por acumulación de amonestaciones es una buena noticia para el Sevilla y para Matías Almeyda, que vuelve a contar con el jugador que mayor energía pone en el centro del campo en una plantilla marcada por su debilidad en el plano de las lesiones musculares.

El jugador cedido por el Trabzonspor ha sido un descubrimiento, es un fijo en el bloque del entrenador bonaerense y su presencia en el campo, sin llegar a ser un stopper posicional, supone una gran garantía para el sistema defensivo, a la vez que permite a otros compañeros en el centro del campo como Agoumé o Sow gozar de más libertad para hacer de enganche con los jugadores que se mueven en la zona de ataque.

Ahora bien, la vuelta del francés nacido en Saint-Nazaire ante el Mallorca obliga a Almeyda a prescindir de una pieza después de su reestructuración táctica y la inclusión de dos delanteros con la vuelta de Akor Adams tras su exitosa participación en la Copa de África.

Desde el segundo tiempo en el Martínez Valero de Elche, el técnico argentino varió la disposición táctica del equipo con la inclusión del nigeriano en el once y del 3-4-2-1 el Sevilla ante el Athletic ya jugó de salida bajo otra variante en el dibujo, un 3-4-1-2. El cambio invierte el sentido del triángulo de ataque y ello, si sigue apostando por los dos delanteros, obliga a Almeyda a prescindir de un jugador que debe salir entre Agoumé, Sow y Peque. El primero no es fácil que salga del equipo por el equilibrio que suele dar por su físico, sin ser un jugador rápido, pero sobre todo por su visión de juego y último pase cuando da un paso hacia delante y se asoma al balcón del área y cayendo a la banda derecha. Con Peque tampoco parece fácil. El catalán es un enganche necesario, por su ingenio y chispa con balón, con su cuota correspondiente de trabajo a pesar de su apariencia física. Sow sí es un jugador que no acaba de calar en el aficionado, aunque al entrenador le ofrece las prestaciones que éste le pide y suele ser casi siempre titular.

La importancia de la figura de Batista Mendy es capital en la plantilla sevillista, en la que Joan Jordán no cuenta para nada y Gudelj es ahora mismo más central que pivote. A Almeyda le hubiese gustado reforzar el equipo con un jugador en esa zona, pero las limitaciones económicas y de todo tipo en el club son evidentes y conocidas por todo el mundo: si no hay una venta no va a llegar ningún otro jugador.

Almeyda, aparte de resolver esa ecuación con el encaje de Mendy en el puzle, debe dar con la solución en otra papeleta en el centro de la defensa, donde la baja de Gudelj por sanción obliga a otro nuevo invento sin Azpilicueta, sin Nianzou y sin Marcao.

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