Derribos Del Nido, Castro & compañía SAD

La crónica de los casi mil días desde la última gloria sevillista en la final de Budapest de la Europa League al desolador mediodía en Nervión frente al Levante

La sensación de constante caída al abismo parece no tener fin con estos dirigentes

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Del Nido Carrasco, José Castro y Fernando Carrión, en primer plano, en el palco durante el partido contra el Levante.
Del Nido Carrasco, José Castro y Fernando Carrión, en primer plano, en el palco durante el partido contra el Levante. / Antonio Pizarro

El 31 de mayo de 2023 se vivía en Budapest, Hungría, la última gran fiesta del sevillismo de la contemporaneidad. En el Puskas Arena, el argentino Montiel rubricaba la séptima Liga Europa para el Sevilla Fútbol Club para que todos los seguidores de la fe balompédica radicada en el barrio de Nervión gozaran de una felicidad plena. Sólo 980 días habían transcurrido desde esa fecha hasta el 4 de enero de 2026, dos años, siete meses y 4 días. ¿Y qué sucedió en la mañana previa a la salida del Heraldo por las calles de Sevilla? El estadio Ramón Sánchez-Pizjuán vivía la imagen más desoladora, los suyos caían ante el colista, el Levante, por un contundente 0-3 ante apenas 25.000 espectadores, una de las entradas más bajas de los últimos tiempos. Fue la fiel imagen de la decadencia de la entidad y la empresa podría llamarse perfectamente Derribos Del Nido & Castro SAD y compañía, pues ambos han necesitado, sin duda, de la colaboración del resto de los actores que figuran en el reparto de esta triste película.

Se le añade el matiz de Sociedad Anónima Deportiva y a los dos primeros apellidos, Del Nido sin su segundo en este caso, habría que sumarles también los de Carrión, Alés y Guijarro. Todos, con sus paquetes de acciones, estuvieron en los momentos más brillantes de la entidad, en la cascada de títulos que fueron cayendo en el venturoso siglo XXI en la entidad blanquirroja.

Hasta ahí les correspondieron sus méritos y bien que sacaban, con razón, pecho por haber estado ahí en esas alegrías continuadas. Entonces, en los albores de la guerra accionarial promovida por el principal Del Nido que tanto ha desgastado a la sociedad anónima deportiva en estos últimos años, muchos les negaban el mérito y lo trasladaban al responsable de la parcela deportiva, Monchi. Algo que tenía mucho de cierto, aunque también hay que darle una cuota también cercana, cuando menos, en la situación económica que se generaría después con unas fichas demasiado infladas y que sólo se podían sostener mientras el equipo disputara la Liga de Campeones. Tal vez ni siquiera así con la cantidad de cedidos que pagaba el Sevilla y defendían los colores de otros equipos, pero ésa no es la cuestión principalísima en esta introducción de los hechos.

Camino abierto

Las gestiones para la venta del club se asemejan al cuento del lobo, alguna vez llegará, por tanto

Lo cierto es que después de aquella final en Budapest, escasos meses después, la primera apuesta de Del Nido Carrasco durante su periodo de presidente in pectore, cuando aún era el vicepresidente de cara a la galería en el año de transición hasta el relevo el 31 de diciembre de 2023, era por Víctor Orta para la dirección deportiva. Se hablaba de un periodo de regeneración, de redimensionar los activos futbolísticos de la entidad y otras cosas teóricas, pero lo cierto es que la decadencia había comenzado y la pendiente negativa dejaba en pañales a los puertos de las grandes rondas ciclistas. Aquello era una caída libre que conducía hasta un mediodía de enero de 2026 en el que el sevillismo quiso dejar de sufrir y prácticamente dejó solo a su equipo contra el Levante.

Deuda entre peleas

La deuda iba aumentando en cada junta general de accionistas, sí en esas reuniones en las que muchos se avergonzaban asistiendo a las peleas barriobajeras entre un Del Nido y otros Del Nido con el Sevilla Fútbol Club. Ni siquiera se aprobaban las cuentas y todo eran malos modos y palabras soeces para escarnio de quienes piensan que la entidad no se puede reducir jamás a esas dos corrientes de la familia.

Pero entre esas peleas y continuos juicios en los diferentes tribunales de Sevilla, el equipo cada vez era peor. Se vendía como un éxito la reducción de los salarios cuando años antes no se le daba ni la menor importancia a una cantidad de un millón de euros, por poner un ejemplo, olvidándose continuamente que siempre hay que multiplicar cada euro por 166,386 para trasladarlo a las antiguas pesetas y darle valor a cada gasto. Valga la multiplicación para saber que Akor Adams, por citar a uno de los últimos futbolistas llegados, le costó al club sevillista no menos de 750 millones de esas antiguas pesetas. O Lucien Agoumé, que se fue finalmente a más de ocho millones de euros, es decir, casi 1.350 millones de aquellas añoradas pesetas. Nada más y nada menos.

Sin control

El despilfarro del dinero va desde la ficha del eternamente lesionado Nianzou a los 2.100 millones de pesetas por Akor Adams y Agoumé

Entonces daba igual, como pagarle a Nianzou una barbaridad que iba aumentando cada año hasta convertirse casi en una monstruosidad a pesar de que el francés llegaba sin completar una temporada entera, en lo referente al número de partidos, con la primera plantilla del Bayern Múnich. El resultado es que el defensa francés, además eternamente lesionado, cobra un elevadísimo porcentaje de la masa salarial del actual Sevilla. Y encima casi nunca juega por esos eternos problemas físicos.

El tema es que la descomposición ya había comenzado y se iba agudizando cada vez más hasta ese mediodía previo a los Reyes Magos en el que los sevillistas se iban del estadio pidiéndole a sus majestades de Oriente que se lleven por fin a Del Nido y Castro del club. No será fácil, ambos siguen cobrando sus onerosos sueldos, un poco reducidos conforme va disminuyendo el presupuesto, cierto es, y no tienen la menor intención de dejar sus cargos a pesar de la lamentable situación de la entidad.

Presidente y también director general

Es más, el actual presidente, José María del Nido Carrasco, también ejerce ya como director general desde que el gallego José González-Dans dejó el cargo a finales de octubre de 2025. El hombre que había aconsejado Javier Tebas para tratar de arreglar la situación económica se marchó por razones personales y la decisión fue que el presidente también ejerciera de director general con la ayuda de la estructura interna del club.

Así, Del Nido Carrasco, por si no tiene suficiente con la presidencia y con tomar todas las decisiones en la parcela deportiva, también se ocupa ahora directamente de la gestión directa del club con los resultados que se ven tanto en el césped como en las juntas generales de accionistas. Asesorado por abogados y economistas, su principal empeño, a buenas horas mangas verdes, está en la reestructuración económica, en esa política de ajustes de 100 millones en los dos últimos años para adecuar los gastos a la bajada de ingresos.

Relevo

Desde la marcha de González-Dans a finales de octubre, Del Nido Carrasco también ejerce como director general con la ayuda interna de algunos empleados

Eso sí, el máximo mandatario aprovechaba una reunión reciente con periodistas para explicar las cuentas para sacar pecho por el hecho de que con la cantidad que ya no le pagaba a Suso, al que por cierto llegó a ofrecerle una renovación al final, a la baja por supuesto, había contratado a todos los fichajes, que no refuerzos, de este curso.

Fichajes, no refuerzos

¿Y por qué no son verdaderamente refuerzos tantos las apuestas del actual director de fútbol, Antonio Cordón, como de la anterior apuesta de Del Nido Carrasco? Pues, entre otras cosas, porque no salen de una lesión cuando se meten en otra, como en el caso del navarro Azpilicueta, el que mejores sensaciones futbolísticas había dejado, o el lateral chileno Suazo. A ellos también se les suma un Rubén Vargas que ya tenía una historia de problemas físicos en su anterior club, el Augsburg alemán. El extremo suizo no sale de una lesión cuando no se mete en otra. Como Alfon, como…

La realidad objetiva es que a la vuelta de las vacaciones Almeyda, en lugar de recuperar elementos, se encontraba con tres lesionados en el sóleo casi de forma consecutiva para que todos los medios digitales tengan que escribir el famoso título de qué tiene fulanito o menganito y qué partidos se perderán con el Sevilla F.C. Más bien habría que poner en varios casos cuántos partidos tardarán en volverse a lesionar.

Mientras, todo queda a la espera de que llegue de una vez el lobo del cuento en el sentido de concretarse una supuesta venta del club que muchos han ido dando por hecha en diferentes momentos y que, no hay más que verlo, aún parece en estado embrionario por mucho que acabara concretándose alguna vez. Es la cruda realidad que vive este derribo llamado Sevilla Fútbol Club con la dirección de José María del Nido Carrasco y de José Castro, además del resto de los actores que apelan a la vigencia del pacto de gobernabilidad de noviembre de 2019, el conocido como pacto por la pasta, para no mover ni un varal. Igual cuando lo muevan ya sea tarde y el derribo se habrá consumado sin solución ninguna.

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