La diferencia entre un empate y otro empate (1-1)
La crónica del Sevilla-Rayo Vallecano
El Sevilla se adelantó muy pronto con un cabezazo de Akor Adams, pero volvió a evidenciar todas sus carencias para ceder finalmente otra igualada ante el Rayo Vallecano que nada tiene que ver en las sensaciones mostradas ante el derbi ante el Betis al igualar un 2-0 en contra
Así le hemos contado el Sevilla-Rayo Vallecano
Nuevo empate del Sevilla Fútbol Club, la quinta jornada consecutiva sin conocer la derrota por parte de la tropa de Matías Almeyda. Eso, teóricamente, es algo meritorio para un grupo de futbolistas con tan escaso nivel, pero las sensaciones fueron esta vez diametralmente diferentes a la última igualada en el feudo del eterno rival de la ciudad, del Real Betis Balompié. Cuantitativamente, el valor del resultado es idéntico, un punto, pero nada tuvo que ver el camino hasta adicionarlo al casillero clasificatorio en esta cita contra un Rayo Vallecano que venía en pleno sándwich entre un partido intersemanal atrasado y el compromiso europeo del próximo jueves.
Además, las circunstancias también fueron diametralmente distintas en lo que tiene que ver con el desarrollo del marcador. Si en la visita al Estadio La Cartuja los nervionenses se pusieron con dos goles en contra y fueron capaz de revertir esa situación negativa, esta vez llegaron por delante al descanso gracias a un solitario cabezazo de Akor Adams que acabó en las redes de Batalla tras un maravilloso centro de Azpilicueta con su pierna izquierda.
Por ello, porque el Rayo Vallecano igualó ese marcador en la segunda mitad con un disparo del Pacha Espino que no parecía tener muchas opciones de nada hasta que se fue envenenando para sorprender a un Vlachodimos que tal vez debiera haber hecho mucho más para desviarlo, pues es natural que el enfado de todos los sevillistas presentes en el Ramón Sánchez-Pizjuán fuera más que justificado.
Un gol temprano y poca continuidad
Sobre todo, porque vieron con impotencia la incapacidad de su equipo para generar ocasiones claras de gol para haber batido más de una vez a Batalla. Apenas el lanzamiento de una falta lateral con dureza por parte de Gudelj o alguno de los córners que puso en juego Oso desde ambas bandas, aunque la realidad es que casi ninguno de ellos llevó peligro real.
Con semejante planteamiento, casi nada, ni siquiera la posibilidad de pillar a un rival a la contra, algo que se debió agudizar después de que el Sevilla estuviera por delante en el marcador desde el minuto 13 del litigio gracias a ese testarazo de Akor Adams en el excelente centro de Azpilicueta. Ahí es donde se vio más la impericia de este equipo, que no es capaz de sacar rédito de esa teórica ventaja. Una oportunidad de Alexis Sánchez en un córner rechazado (18’), un disparo de un Akor Adams excesivamente crecido después de su gol, pero sin peligro real (19’), y un cabezazo de Nianzou en el que ya se había pitado falta previa (32’). También, después del intermedio, Akor Adams no fue capaz de provocar peligro siquiera en un buen pase de Azpilicueta (48’) desde la zona de atrás.
Almeyda había vuelto a apostar por doblar los laterales, ya que Juanlu y Oso eran los que estaban por delante de dos hombres que también suelen jugar de centrales, Azpilicueta y Kike Salas. Por el medio, estaban Agoumé y Sow, que lo mismo da que da lo mismo en la mayoría de las ocasiones, pues intervienen tan pocas veces de verdad... Y arriba un Alexis Sánchez al que parece que el entrenador lo quería premiar por su cabezazo en el Estadio La Cartuja y apenas iba a aportar en su intento, sin éxito, de ayudar a un Akor Adams que, al menos, se reencontró con el gol con su cabezazo.
La reacción del Rayo tras el descanso
Esos futbolistas se tradujeron en una escasa producción ofensiva de un equipo que parecía fiarlo todo a que no pasara nada de nada desde el minuto 13 hasta el final. Y eso, está claro, es muy complicado, ninguna escuadra está a salvo de cualquier circunstancia durante un tiempo tan prolongado. Así sucedió de la forma más inesperada. Íñigo Pérez, que sí trata de que pasen cosas durante los partidos con más o menos acierto, había cambiado de banda a sus laterales en el descanso para que jugaran a pierna cambiada y tuvo la fortuna de que un disparo con intención, pero aparentemente inocuo, del Pacha Espino acabara convirtiéndose en un golazo. Eso sí, con la colaboración de Vlachodimos también, todo sea dicho.
El Sevilla, como era previsible, había sido incapaz de proteger su ventaja y después se le caería un hombre fundamental en su entramado defensivo. Azpilicueta se tapaba el rostro tras la enésima lesión muscular y eso también es un dato que conviene un párrafo en este relato de los hechos. Porque no fue la única lesión que se repite una y otra vez por las frágiles musculaturas de quienes defienden el escudo sevillista. También el esperado Rubén Vargas se había caído a última hora de la lista de convocados por un motivo similar. Dicen que no es nada importante, aunque habrá que verlo, pero lo cierto es que el suizo volvía a estar ausente cuando se esperaba que aportara algo de su calidad a una plantilla tan mediocre.
Un punto que sabe a poco en Nervión
Almeyda, o Javi Martínez, que vaya usted a saber quién tomará las decisiones finalmente, trataba de mover el árbol con algunos cambios tácticos. José Ángel entraba por Azpilicueta para ejercer de interior, lo que bajaba a Juanlu al lateral. Después, con la entrada de Ejuke e Isaac por los dos teóricos delanteros, las piezas se alteraban aún más y Agoumé se iba a la mediapunta para demostrar que ni en un sitio ni en otro le provoca peligro al adversario más allá de las apariencias.
El Sevilla, en definitiva, era un quiero y no puedo, casi nunca llegaba a una situación ofensiva que pudiera inquietar siquiera a Batalla y, lógicamente, el mejor resultado que podía cosechar era un empate. Al menos, que no recibiera tampoco un gol que agriara aún más la situación clasificatoria en esa lucha por evitar el descenso de categoría, sí el descenso, que no es otro el objetivo actualmente. Un punto que vuelve a sumarse en el casillero clasificatorio, los pasitos son cortos, pero hay que convenir que con este nivel tampoco se puede esperar mucho más. El cuadro nervionense da lo que da y esta vez los suyos no pudieron alegrarse, al menos, con esta igualada. Está claro que nada es igual de una jornada a otra, de un partido a otro…
Ficha técnica
1 Sevilla F.C.: Vlachodimos; Azpilicueta (José Ángel, 59’), Nianzou, Gudelj, Kike Salas; Juanlu, Agoumé, Sow (Mendy, 83’), Oso; Alexis Sánchez (Ejuke, 67’) y Akor Adams (Isaac, 67’).
1 Rayo Vallecano: Batalla; Ratiu, Lejeune, Mendy, Pacha Espino; Isi (Alemao, 86’), Óscar Valentín, Gumbau (Unai López, 67’); Carlos Martín (Álvaro García, 67’), De Frutos (Ilyas Akhomach, 58’) y Fran Pérez (Pedro Díaz, 86’).
Goles: 1-0 (13’) Akor Adams remata de cabeza picado un centro perfecto de Azpilicueta. 1-1 (50’) Pacha Espino dispara de rosca un pase atrás de Fran Pérez.
Árbitro: Muñiz Ruiz (gallego). Amonestó a Gudelj (2’), Fran Pérez (59’), Lejeune (64’) y Ratiu (85’).
Incidencias: Partido de la jornada 27 de LaLiga EA Sports celebrado en el estadio Ramón Sánchez-Pizjuán ante 37.178 espectadores.
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