Opinión / Pisando área
Jesús Alba
Cuando despedir al portavoz no es lo más conveniente
Corría el minuto 84 en Nervión... cuando el cuarto árbitro levantó el cartelón: el '16', Jesús Navas, era sustituido por Quique Sánchez Flores. Hasta ahí todo normal, pero lo extraño fue lo que ocurrió justo después: el palaciego se marchó del césped entre lágrimas en el que pudo ser su penúltimo partido con la camiseta del Sevilla en el Ramón Sánchez-Pizjuán.
El sofocón de Jesús Navas no se pasó simplemente con la ovación cerrada que le sirvió todo el sevillismo presente en el Ramón Sánchez-Pizjuán, pues en el banquillo también se le pudo ver entre lágrimas. Una imagen que, con su futuro en el aire, dejó un pequeño sabor a despedida.
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