Sevilla FC

La plantilla del Sevilla se hace profunda

  • En espera de que se cierre Delaney y lleguen algunos refuerzos más, el estreno de Dmitrovic y Lamela más el paso adelante del Papu anuncian ya más competencia

Eric Lamela celebra uno de sus goles con En-Nesyri, Óscar Rodríguez y Koundé.

Eric Lamela celebra uno de sus goles con En-Nesyri, Óscar Rodríguez y Koundé. / Antonio Pizarro

El Sevilla de Julen Lopetegui batió su récord de puntos en la pasada Liga (77), pero entre la proverbial ambición instalada en el club como una barra más del escudo y la evidente falta de competencia en algunas demarcaciones de la plantilla, Monchi gestiona el reto, renovado cada verano, de sostener el crecimeinto deportivo del equipo. Con el inconveniente añadido, además, del recorte de ingresos generalizado por la pandemia.

Y en sólo un partido, vale que con el enorme condicionante de la expulsión del portero rayista Luca Zidane pasado el cuarto de hora, ya se percibieron señales de que Lopetegui va a contar esta campaña con una mayor riqueza de activos. Más competencia. Una plantilla más profunda para intentar mantener ese crecimiento y plantearle un pulso más cerrado a los tres sempiternos de arriba.

El marcado protagonismo de Erik Lamela desde que relevó a Idrissi tras el intermedio no deja de ser, de momento, un presagio. Pero un buen presagio. El argentino cayó de pie en la hierba de Nervión. En sus 50 minutos de actuación tocó mucho la pelota partiendo desde el extremo derecho: dio 27 pases precisos de los 30 que intentó, y 24 de ellos en el mediocampo rival. Recuperó dos balones, tiró dos veces a puerta y anotó dos goles. Eso, en cuanto a lo tangible, los números. En los intangibles estuvo a esa misma altura: calidad en conducción con la cabeza alta, buena elección del pase, pausa o aceleración adecuadas, descaro para encarar –primorosa su acción sobre la línea de fondo con su juego de tobillo– y, sobre todo, interpretación del juego colectivo.

En el Tottenham jugó sobre todo de extremo derecho, a pierna cambiada, para explotar su golpeo de zurda y su último pase, pero también actuó a veces de mediapunta, por dentro, y hasta de delantero de forma más ocasional. Julen Lopetegui sabe que gana una pieza ofensiva que puede tener más regularidad y despliegue físico que otro fino estilista al que sucede Lamela, el Mudo Vázquez. Ahí empieza la mayor profundidad de banquillo.

Lamela dejó en los Spurs unas estadísticas apreciables: 37 goles y 47 pases de gol en sus 257 partidos, pero la pasada campaña hizo un solo tanto en la Premier tras intervenir en 23 jornadas y sólo 4 dianas en toda la temporada. En medio tiempo de sevillista, ya contabiliza dos goles, cierto que el primero con fortuna.

La regularidad en la portería es primordial para que un equipo compita al más alto nivel y ahí, la pasada temporada, el Sevilla se resentía cuando faltaba Bono, como se vio en la vuelta de las semifinales coperas en Barcelona. Por el checo Vaclík ha llegado a Nervión el serbio Dmitrovic y la ausencia de la convocatoria del marroquí brindó al ex guardameta del Eibar la opción de debutar en la primera jornada. Bien que lo aprovechó: respondió atajando los tres lanzamientos entre los tres palos del Rayo, de mérito el tiro escorado de Álvaro García en su primera intervención y sobre todo el tercero, un cabezazo a bocajarro de Andrés Martín.

El balcánico se manejó con soltura por alto y en las salidas, alguna fuera del área, aunque tuvo un par de indecisiones con Diego Carlos. Y exhibió su conocido golpeo en largo, tan habitual en Ipurua. En su estreno ya anunció que le va a plantear un pulso a Bono, uno de los jugadores que mejor rindió la pasada campaña.

Los otros dos fichajes ya cerrados, Gonzalo Montiel y Ludwig Augustinsson, también recalan con una sólida trayectoria detrás y dispuestos a pelearle la titularidad a dos laterales de tanto peso específico en el Sevilla como son Jesús Navas y Marcos Acuña, quien se erigió en un puntal en su primera temporada como sevillista.

Montiel fue titular en la selección argentina que acaba de ganar la Copa América y la afición de River Plate lamenta la marcha de uno de sus ídolos. Y Augustinsson también es fijo en el flanco izquierdo de Suecia. El salto de nivel ante Aleix Vidal y Escudero se antoja evidente.

Y junto a los recién llegados, otros que ya estaban quieren ampliar su protagonismo: el Papu Gómez, el primero. Tras su desencuentro con el técnico del Atalanta, Gian Piero Gasperini, se quedó fuera de las convocatorias del Atalanta nueve partidos seguidos y llegó con un lastre físico. Ahora, con una pretemporada completa, ya exhibe la chispa de su fútbol vertical. También él anuncia más competencia.

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