Un retoque aprovechó el 11 contra 10 y el de Alexis por poco lo arruina

Almeyda acertó con Ejuke y sobre todo Januzaj para abrir el campo, pero la entrada del chileno propició el arreón del Getafe

Ejuke ante el central Romero.
Ejuke ante el central Romero. / Rafael Beltrán

Victoria de puro platino la que arrancó este cortísimo Sevilla actual del siempre embarrado rodeo de Getafe. Era de esperar que si caía ese triunfo, sería sin la mínima literatura. Prosaico a más no poder. Una vez remató con peligro entre los tres palos y le valió. El partido, cerrado como él solo, se le abrió de par en par a los sevillistas con la enésima entrada violenta de Djené al tobillo del contrario (26’) y Almeyda dio esta vez con la tecla en el descanso al abrir el campo con Ejuke y Januzaj. Lo pudo arruinar luego con el ingreso de Alexis Sánchez por Maupay a los 80 minutos de juego: el chileno se arrastró sobre la hierba y casi convirtió en anecdótico el 11 contra 10. Ahí estaba Odysseas, como casi siempre.

Defensa

Ha tardado Almeyda en darse cuenta de que, sobre todo fuera de casa, el Sevilla está para salir con tres centrales y renunciar a ese pretendido juego combinativo desde el área propia que tanto daño hace a los equipos mediocres o, directamente, malos. Azpilicueta, Nianzou, Gudelj y Kike Salas (Suazo, algo más escalonado arriba, no tanto) se quitaron la pelota sin contemplaciones ante un equipo que va a la disputa siempre con la pierna dura y sin arrugarse y que además salió con dos puntas, Luis Vázquez y Satriano.

Jugar con tres centrales (luego José Ángel con Nianzou cuando éste, con su fútbol sin pedal de freno, fue amonestado y el riesgo de expulsión era evidentísimo) ayudó mucho a combatir ese bombardeo de balones cargados de veneno que procura Luis Milla a la pelota parada.

El ingreso de Alexis Sánchez por el bullidor Maupay le sentó muy mal al Sevilla, que dio dos pasos atrás. pareció como si de repente, se esfumara la ventaja numérica. Y el Getafe a punto estuvo de aprovecharlo al acumular piezas arriba y buscar un balón suelto en un rebote o rechace o una jugada de estrategia.

Ataque

Los balones largos a Maupay o Akor Adams no traían ninguna buena noticia. También el Getafe aguardaba con tres centrales, Domingos Duarte, Abqar y Romero, que marcaban muy encima y que no dudaban en dar el paso adelante, lo que potenciaba aún más un centro del campo cargadísimo de piezas y un juego embarullado e indigno de la categoría. Los tres medios sevillistas bastante tenían con sostener la lucha sin cuartel con Arambarri, Milla y al principio Djené por ese rosario de balones divididos y sin dueño, como para pararse a levantar la cabeza y crear.

La creación de verdad la puso uno de los pocos jugadores dotados para eso, Adnan Januzaj, quien desde la derecha, limitado por su físico pero con la mínima energía para ello, empezó a tejer jugadas por abajo. Su balón raso a Adams, y la inopinada dejada de éste, le abrieron el cielo al Sevilla.

Virtudes

Sacó el traje de arpillera para jugar en Getafe, por mucho que le picara, y aguantó.

Talón de Aquiles

Sólo desde el minuto 46 hasta el gol en el 64 plasmó de verdad su superioridad numérica.

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