Pablo Machín | Sevilla FC

El secreto reside en la honestidad

  • Pablo Machín profundiza en la relación entre el entrenador y el periodismo con la bandera de las relaciones humanas.

  • El entrenador soriano inauguró el Máster de Periodismo Deportivo de la Universidad Sevilla.

Pablo Machín, en la Facultad de Comunicación junto al vicerrector, la decana y la directora del Máster de Periodismo Deportivo. Pablo Machín, en la Facultad de Comunicación junto al vicerrector, la decana y la directora del Máster de Periodismo Deportivo.

Pablo Machín, en la Facultad de Comunicación junto al vicerrector, la decana y la directora del Máster de Periodismo Deportivo. / sevilla fc

Pablo Machín desempolvó su vocación de docente, ahora enfocada al fútbol, en su conferencia de inauguración del máster de periodismo deportivo que organizan por sexto año consecutivo la Universidad de Sevilla y el Sevilla FC. Una intervención anunciada como “lección magistral”, pero que fue una amena charla de todo lo que no es fútbol pero tiene que ver con el fútbol.

El soriano, maestro de profesión e incomodado con esa catalogación de su discurso –“yo no vengo aquí a dar lecciones de nada”, decía–, se sintió a gusto entre los alumnos de la Facultad de Comunicación, con los que conversó de las redes sociales, de ruedas de prensa, del proceso de comunicar... asuntos todos en los que puso por delante la importancia de las relaciones humanas y el triunfo de la honestidad.

“Yo soy maestro, mi futuro está encaminado a la docencia e incluso hubo un tiempo en que lo compatibilizaba con el fútbol. Ejercía más de docente cuando estaba en categorías inferiores, pero también de alguna manera sigue siendo así, aunque ahora mi labor es más optimizar los conocimientos para que llegue un rendimiento”, recordaba un Machín que empatizó rápidamente con los jóvenes.

“El fútbol es un reflejo de la sociedad. No es sólo lo que dices, sino lo que transmites y lo que aparentas”. Por eso la honestidad debe marcar el camino de todo lo que uno se propone hacer. En las ruedas de prensa, moneda de cambio común en la relación periodista-entrenador, también: “Siempre busco la sinceridad. No me gusta mentir, pero tampoco puedes contar todo lo que piensas. Hablas de cosas que no sólo te afectan a ti, sino a un grupo de gente del cual soy el responsable. Tienes que medir mucho lo que dices, pero eso no tiene que estar reñido con la sinceridad. Primero para que los futbolistas te crean y segundo para que los periodistas, que sois los transmisores, y el público crean también el mensaje que les das”.

Reconoció el técnico tener compañeros que ven al periodista como el enemigo, un error ya de concepto. “No es bueno personalizar. El que haya un periodista que actúe de una determinada manera no quiere decir que todos tengan que ser tu enemigo. Los entrenadores tenemos una labor muy complicada, ser el escudo del equipo ante los aficionados, el club y la prensa. Puedes ganar un respeto o la comprensión de los periodistas si durante un tiempo te has comportado bien. En esto es como en todo. Dependes de la pelotita y hay épocas buenas y épocas malas, pero si nos has sido correcto en el trato puede que haya más ganas de palos. Si los atiendo de una forma coherente cuando van las cosas bien, ellos también lo van a hacer cuando llegue ese momento”, explicó poniendo el ejemplo contrario. “Conozco compañeros a los que no les gusta las ruedas de prensa y al final si se sienten atacados al final se transmite que están tensos y es más fácil que haya una relación bélica entre una pregunta y una respuesta”, añadió advirtiendo que no suele preparar sus comparecencias.

“Nosotros, si jugamos tres partidos a la semana, tenemos rueda de prensa obligada antes y después de cada partido... y no tengo tiempo de preparar nada; soy una persona bastante espontánea y digo lo que pienso en cada momento. Ese tiempo prefiero emplearlo en otras cosas de las muchas que tengo que hacer para el equipo”.

Otro tema de actualidad es el de las redes sociales, un asunto en el que Machín pide sentido común. “Hay que ser inteligente. Aquí tenemos un hándicap en la edad del futbolista. Son muy maduros para algunas cosas, pero quieren ser protagonistas, alardear... Son jugadores de 20 ó 25 años y les puedo sugerir algunas cosas, pero ellos son dueños de sus actos. En el club tenemos un régimen interno y hay algo de estas cosas, pero ellos tiran también de experiencia”.

Machín se marchó orgulloso de su formación universitaria cuando él mismo se sigue denominando “maestro” y recordó que ese plus acaba repercutiendo en el día a día en el trabajo de entrenador. “Mi padre, entre las muchas cosas que me dijo, me recordaba una y otra vez: ¡hijo mío, el saber no ocupa lugar! ¡Todo lo que te pueda favorecer en tu formación te va a venir bien!”. El resultado es un gran entrenador con una gran educación detrás.

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