Ensayan nuevas opciones terapéuticas para tratar la fibrilación auricular
El funcionamiento irregular de las aurículas del corazón está detrás de muchos accidentes cerebrovasculares
La fibrilación auricular es una arritmia, un latido irregular. El corazón tiene cuatro compartimientos llamados cámaras. Las dos cámaras superiores se llaman aurículas. Las dos cámaras inferiores se llaman ventrículos. En la fibrilación auricular las aurículas fibrilan (tiemblan) de modo arrítmico. Esto puede causar un latido desordenado y a veces acelerado, favorece la formación de coágulos que pueden obstruir una arteria cerebral y causar un accidente cerebrovascular.
La fibrilación auricular es la arritmia cardiaca más frecuente en la práctica clínica y uno de los principales factores de riesgo independiente de ictus. El ictus es un importante problema de salud pública, debido a que suele provocar minusvalía neurológica permanente o la muerte del paciente. La fibrilación auricular multiplica por 5 el riesgo de ictus. Además, provoca entre el 15 y el 20% de todos los ictus, por lo que la probabilidad de que el paciente permanezca postrado en cama es 2,2 veces mayor, comparado con otras causas de ictus. La fibrilación auricular afecta aproximadamente a 4,5 millones de personas en la Unión Europea. Ahora nuevos ensayos publicados con un fármaco en desarrollo parecen ofrecer una mejora en el tratamiento de estos pacientes.
El medicamento, la dronedarona, está siendo estudiado y los últimos datos aparecieron recientemente en un ensayo internacional en el que participaron 2.301 pacientes de fibrilación auricular. Según los responsables del ensayo clínico la dronedarona reduce la incidencia de hospitalización por accidente cerebrovascular, ataques cardiacos y otros problemas en 24%, en comparación con un placebo. Los resultados del estudio se publicaron el 12 de febrero en The New England Journal of Medicine. El estudio se diseñó para evaluar la eficacia y la seguridad de dronedarone en pacientes con fibrilación auricular que tienen otro factor cardiovascular añadido, incluyendo la edad avanzada, hipertensión, diabetes o la aparición de episodios isquémicos o cerebrovasculares anteriores. Se demostró así una reducción en las tasas de hospitalización debido a eventos cardiovasculares y una reducción en la tasa de fallecimientos.
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