La Isla llora a sus víctimas
La ciudad arropó a las familias de los cinco fallecidos en el accidente de tren de Santiago en tres funerales multitudinarios que dejaron repetidas escenas de consternación y dolor.
Las escenas de dolor se triplicaron en una jornada teñida de luto por las cinco víctimas mortales de La Isla que ha dejado la tragedia ferroviaria de Santiago. La ciudad, conmocionada y afligida, despidió a sus vecinos en tres funerales distintos que redoblaron las muestras de consternación e hicieron que los templos se quedaran pequeños ante la auténtica multitud que arropó a los familiares y allegados afectados por el drama sufrido.
La Isla lloró a sus víctimas en una jornada marcada por una profunda tristeza en la que, además, se confirmó otra mala noticia que circulaba desde las últimas horas del viernes entre sus vecinos. La tragedia de Santiago había golpeado también duramente a otra familia más de San Fernando, al estar estrechamente vinculada a uno de los últimos fallecidos identificados el viernes. La víctima -un joven madrileño- era novio de una vecina de San Fernando, hija de la ex concejala Juana Márquez. La que fuera edil andalucista, completamente desolada, lo confirmó a este periódico en la mañana de ayer. Incluso hacía poco que el joven había pasado unos días en La Isla. La familia se desplazó a Madrid para asistir al sepelio.
Los funerales de los cinco isleños fallecidos se repartieron durante la jornada tras una larga noche de duelo. Los féretros llegaron en torno a la una de la madrugada al tanatorio de Fadricas, donde aguardaban familiares y allegados. Numerosos isleños acudieron a presentar sus respetos y mostrar su apoyo durante la madrugada.
A primeras horas de la mañana se acercaron también al tanatorio distintas autoridades para trasladar sus condolencias a los familiares, entre ellas, la consejera de Presidencia, Susana Díaz; la de Educación, Mar Moreno; el presidente del Parlamento andaluz, Manuel Gracia Navarro; la delegada del Gobierno en Andalucía, Carmen Crespo; el subdelegado del Gobierno, Javier de Torre; y el delegado del Gobierno andaluz en la provincia, Fernando López Gil. También acudieron los alcaldes de Cádiz y Chiclana, Teófila Martínez y Ernesto Marín. El regidor isleño y presidente de Diputación, José Loaiza, y la Corporación municipal acompañaron también a las familias en el velatorio y en los funerales.
Los funerales depararon imágenes realmente impactantes, plagadas de dolor, que pusieron de manifiesto lo apreciados y queridos que eran los cinco vecinos fallecidos en el accidente del Alvia en las cercanías de la capital gallega.
La primera de las ceremonias se celebró en la parroquia de la Divina Pastora a las once de la mañana. Una gran multitud de isleños acudió a despedir a Ignacio Bustamante Morejón, persona estrechamente vinculada al mundo cofrade. Muchos tuvieron que escuchar la misa que ofició el arcipreste de San Fernando, Alfonso Gutiérrez Estudillo, en la calle al no poder acceder al interior del templo de gente que había. Luego ocurriría lo mismo en los otros dos funerales. El sacerdote trasladó a los familiares las condolencias del obispo diocesano, Rafael Zornoza.
El féretro se tapó con la bandera de su hermandad de la Oración en el Huerto -de la que fue hermano mayor durante más de dos décadas- en una ceremonia plagada de gestos a su devoción cofradiera. El párroco, Luis Palomino, visiblemente afectado, se refirió a Ignacio como un cofrade "de los antiguos" y resaltó el amor que profesaba a su familia y a su hermandad, así como su entrega y amor por La Isla. Los sones de la emblemática marcha La oración en el huerto, de Agripino Lozano, todo un himno para su hermandad, despidieron al féretro antes de ser conducido al cementerio de la localidad y desataron las lágrimas de muchos de los asistentes al sepelio.
Apenas una hora después, la Iglesia Mayor Parroquial acogió el funeral por el matrimonio formado por Antonio Reyes Asencio y Rosa María Quijano Fernández. Fue otra ceremonia multitudinaria en la que numerosos isleños testimoniaron su afecto a la pareja que perdió la vida en el trágico accidente de Santiago. Compañeros de Rosa, una veterana empleada del BBVA, depositaron flores y velas a las puertas de la oficina bancaria de la calle Real, apenas a unos metros del templo. También acudieron compañeros del IES Sancti Petri, donde Antonio ejercía su labor docente. El primer templo de San Fernando se abarrotó para despedir al matrimonio.
La iglesia del Cristo tampoco pudo recibir en su interior a todos los vecinos de San Fernando que quisieron dar su último adiós a Francisco García Pereira y Esperanza Márquez Conde. Sentados y de pie, agolpados a la entrada o en la plaza, todos los presentes -familiares, amigos, compañeros docentes o antiguos alumnos- guardaron silencio conmovidos cuando los féretros de estos queridos isleños llegaron al templo. Llantos y lágrimas contenidas mostraban en los rostros el dolor del momento. A la salida fueron despedidos por los sones de La Muerte de Ase, que la Banda Sinfónica Municipal tocó por deseo de los familiares.
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