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OpenAI capta 110.000 millones de dólares de Amazon, Nvidia y SoftBank y redefine el mapa global de la IA

La ronda récord eleva su valoración hasta 840.000 millones de dólares y se acompaña de alianzas estratégicas con Amazon Web Services y Nvidia para asegurar capacidad masiva de computación, mientras Microsoft reafirma que su acuerdo con la compañía permanece intacto

El chip que lo cambió todo: Nvidia y la nueva geografía del poder tecnológico

OpenAI / Ángel Colmenares, EFE

OpenAI acaba de protagonizar uno de esos momentos en los que una sola operación financiera basta para cambiar el equilibrio de toda una industria.

La empresa dirigida por Sam Altman ha cerrado una ronda de financiación histórica de 110.000 millones de dólares -unos 93.175 millones de euros- con Amazon, Nvidia y SoftBank como grandes protagonistas, y ha elevado su valoración hasta los 840.000 millones de dólares, consolidándose como una de las tecnológicas más valiosas del planeta.

Una ronda sin precedentes que triplica la del pasado marzo

La magnitud de la cifra cobra todo su sentido en perspectiva: en marzo de 2025, OpenAI había captado 40.000 millones de dólares en otra ronda que entonces también fue considerada histórica, con una valoración de unos 300.000 millones. Ahora, esa cifra queda casi triplicada.

Los compromisos de inversión se reparten entre los 50.000 millones de Amazon, los 30.000 millones de SoftBank y otros 30.000 millones de Nvidia, con la puerta abierta a que se sumen nuevos inversores.

La operación sitúa la valoración pre-money de la empresa -es decir, antes de incorporar los nuevos fondos- en 730.000 millones de dólares.

Sam Altman no ocultó su satisfacción. "La IA se va a implementar en todas partes. Está transformando la economía, y el mundo necesita una gran capacidad de computación colectiva para satisfacer la demanda", afirmó en declaraciones a CNBC.

Pero, más allá del capital captado, lo que hace singular a esta ronda es lo que viene después del dinero: un conjunto de alianzas estratégicas que reconfiguran el ecosistema tecnológico global.

Amazon y AWS: 50.000 millones y una nueva infraestructura para la IA del futuro

La alianza más ambiciosa es la sellada con Amazon a través de su división de servicios en la nube, Amazon Web Services (AWS).

El acuerdo contempla una inversión escalonada: 15.000 millones de dólares de forma inmediata y otros 35.000 millones adicionales en los próximos meses, sujetos al cumplimiento de determinadas condiciones.

El verdadero alcance del pacto va mucho más allá. OpenAI y AWS desarrollarán conjuntamente lo que denominan un Stateful Runtime Environment -un entorno de ejecución con memoria y contexto persistentes- disponible en Amazon Bedrock, la plataforma de IA generativa de Amazon.

En términos prácticos, significa que desarrolladores y empresas podrán construir aplicaciones de IA capaces de recordar lo que han hecho antes, mantener conversaciones y procesos complejos durante horas o días, y operar con continuidad, algo que los sistemas actuales no permiten de forma nativa.

La diferencia con los modelos anteriores es relevante: hasta ahora, la mayoría de los agentes de IA funcionaban sin memoria entre interacciones, como si cada conversación empezara desde cero.

El nuevo entorno cambia ese paradigma, permitiendo también gestionar múltiples herramientas simultáneamente y operar bajo marcos de seguridad y gobernanza empresarial. El lanzamiento está previsto para los próximos meses.

AWS, proveedor exclusivo para OpenAI Frontier

El acuerdo incluye además que AWS se convierta en el proveedor exclusivo de distribución en la nube de terceros para OpenAI Frontier, la plataforma empresarial más avanzada de la compañía.

Y amplía el contrato plurianual que ambas empresas ya mantenían -valorado en 38.000 millones de dólares- hasta 100.000 millones en ocho años.

Como parte de ese compromiso, OpenAI consumirá aproximadamente dos gigavatios de capacidad de cómputo basada en los chips Trainium de AWS, diseñados específicamente para cargas de trabajo de inteligencia artificial.

El acuerdo incluye tanto la generación actual Trainium3 como los futuros Trainium4, previstos para 2027, con mejoras significativas en rendimiento y eficiencia. Andy Jassy, consejero delegado de Amazon, subrayó que estos chips ofrecen una relación calidad-precio entre un 30% y un 40% superior a la de las GPU convencionales comparables.

Nvidia asegura cinco gigavatios con sus sistemas de próxima generación

OpenAI ha aprovechado también la ronda para ampliar su colaboración con Nvidia, el fabricante de chips que se ha convertido en uno de los grandes beneficiarios del auge de la inteligencia artificial.

El acuerdo garantiza tres gigavatios de capacidad de inferencia -el proceso de ejecutar modelos ya entrenados para responder a peticiones- y dos gigavatios adicionales para entrenamiento, ambos en los nuevos sistemas Vera Rubin, la arquitectura de próxima generación de Nvidia.

Esta capacidad se suma a la infraestructura ya operativa basada en las arquitecturas Hopper y Blackwell que OpenAI tiene desplegadas con distintos socios tecnológicos, y refuerza su posición para entrenar e implementar modelos cada vez más potentes a escala global.

900 millones de usuarios semanales y 50 millones de suscriptores de pago

El músculo financiero llega en un momento en el que el negocio de OpenAI también crece a ritmo acelerado.

ChatGPT supera ya los 900 millones de usuarios activos semanales y cuenta con más de 50 millones de suscriptores de pago. En el ámbito corporativo, más de nueve millones de usuarios empresariales utilizan la plataforma para tareas de productividad y desarrollo.

Codex, la herramienta orientada a programadores, ha triplicado su base desde principios de año hasta alcanzar 1,6 millones de usuarios semanales.

Microsoft preserva su posición en el corazón del ecosistema

Ante la magnitud de los nuevos acuerdos, la pregunta es qué ocurre con Microsoft, el gran socio histórico de OpenAI. Ambas compañías han emitido una declaración conjunta para despejar cualquier duda.

Microsoft mantiene su licencia exclusiva y el acceso a la propiedad intelectual de los modelos y productos de OpenAI, así como su condición de proveedor exclusivo de nube para las llamadas API sin estado -las consultas individuales sin memoria entre interacciones-. Cualquier petición derivada de colaboraciones con terceros, incluida Amazon, seguirá alojándose en Azure, la nube de Microsoft.

El acuerdo comercial y de reparto de ingresos entre ambas compañías también permanece inalterado, incluyendo los generados por asociaciones con otros proveedores de nube.

Y la definición contractual de inteligencia artificial general -la AGI, ese umbral en el que la IA alcanzaría capacidades comparables a las humanas- y los procesos para determinar su eventual consecución tampoco experimentan cambios.

En conjunto, la ronda récord y las alianzas asociadas dibujan un nuevo mapa de poder en la industria tecnológica.

OpenAI asegura el músculo financiero e infraestructural que necesita para sostener su crecimiento. Amazon refuerza el atractivo de AWS como plataforma de referencia para las cargas de trabajo más avanzadas de IA. Nvidia consolida su papel como proveedor crítico del hardware que hace funcionar todo esto. Y Microsoft preserva, por ahora, su posición estratégica en el corazón del ecosistema que contribuyó a construir.

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