Borja tiene a Madrid de su lado
18ª de abono de Las Ventas
Un pinchazo hizo que se le escapase el sueño de salir por la Puerta Grande
Alejandro Talavante dejó intacto su gran cartel en Madrid
Uceda Leal parecía que torea a diario
Ficha del festejo
Plaza de toros de Las Ventas de Madrid
Ganadería: Cinco toros de Santiago Domecq y uno de Luis Algarra, corrido en cuarto lugar. Corrida con trapío y con dos toros extraordinarios, el tercero y el quinto. El de Algarra, bueno pero con poco fondo.
TOREROS: Uceda Leal, de celeste y oro, saludó en los dos. Alejandro Talavante, de catafalco y plata, silencio y palmas tras aviso. Borja Jiménez, de berenjena y oro, oreja y ovación.
CUADRILLAS: Saludó en banderillas Javier Ambel y destacaron a caballo Juan Francisco Peña y Alberto Sandoval.
INCIDENCIAS: Decimonoveno festejo de abono de San Isidro en tarde de temperatura confortable y ventosa a ratos. La plaza registró un lleno y al finalizar el paseíllo, el público hizo que Borja Jiménez correspondiese a la ovación que le dedicaron en recue
INTERESANTE cartel éste que congregaba un lleno casi total al conjuro de la corrida de Santiago Domecq. Su triunfo como corrida completa en la Feria de Sevilla hizo que su presencia en Las Ventas se esperase con expectación. Como se esperaba el debut en este San Isidro de Borja Jiménez al que sacaron a saludar tras romperse el paseíllo en recuerdo de aquella actuación con la de Victorino que le catapultó a lo más alto del escalafón. Junto a él se anunciaban dos toreros muy del gusto de Madrid, el mayestático José Ignacio Uceda Leal y un Alejandro Talavante que se ha reencontrado consigo mismo y que torea en Las Ventas como bien pudiera hacerlo en el patio de su casa.
La corrida de Santiago Domecq era remendada con un toro de Luis Algarra que fue a tocarle a Uceda como segundo de su lote. Y ya que estamos con el veterano torero madrileño hay que resaltar que lo vimos como no recordábamos. Dispuesto en todo momento y con su prestancia natural cuajó una tarde muy entonada y hasta nos dio la impresión de que es víctima de una injusticia. Uceda Leal, que tomó la alternativa de manos de Curro Romero en la Feria de Otoño de 1996, bien podría estar en más de una feria. Demostró en la plaza de su pueblo que está en condiciones de entrar en el circuito, pues tanto con el que abrió plaza, un colorado de nombre Abrileño, como con Rabicano, el torero dio una medida muy positiva. En su primero, un toro pronto y que repite con fiereza, logró llevar su faena al cénit mediante una gran serie al natural y lo mató como acostumbra, haciendo ortodoxamente la suerte. No en vano, Uceda es una de las primeras espadas de la contemporaneidad. Ganando terreno a la verónica recibió a su segundo para un inicio muletero de mucha categoría. Pero el cinqueño va acabándose, el viento arrecia y tras un gran epílogo con la diestra, pincha antes de la estocada fulminante. Sólo tenía una corrida en la plaza de su pueblo, pero José Ignacio dejó su crédito intacto.
Dos días después de cortarle una oreja a un juampedro llamado Rebeco comparecía Talavante en una plaza que lo adoptó ya desde novillero. Y no defraudó el hierático torero extremeño, claro que no. Recibió a Insurrecto, otro cinqueño, con lucidos delantales replicados por Borja con airosas chicuelinas. Toro bravo en el caballo, pero tuvo muy poco recorrido. Su falta de fuerza no iba en consonancia con la clase que tenía y una tanda al natural fue lo mejor que Alejandro pudo sacarle a su muy soso oponente. Dejó las espadas en alto con vistas al quinto, una mole de 600 kilos que dejó sus cartas credenciales derribando al caballo. Quitó por buenísimas chicuelinas Borja y comenzó Talavante su muleteo de forma vibrante con una mezcla variada en la que tuvieron un rol principal las consabidas improvisaciones de este torero. Nobleza y mucha clase la de Tejonero, vibración en unos redondos redondísimos, naturales desmayados y el mal uso del descabello tras el habitual aviso le birló los trofeos de ese buen toro de Santiago Domecq. Y entre palmas acabó el San Isidro de Talavante, que vuelve a Madrid en la corrida In Memoriam de Antoñete a mediados de mes.
Se ha metido a Madrid en el bolsillo Borja Jiménez y revalidaba ahí su cartel. Salió a revienta calderas y sin perdonar una sola ocasión de intervenir. Entró en los dos quites que le correspondían y en sus toros dio todo lo que tiene, que es mucho. Con su primero, un cinqueño llamado Experto, Borja dio una talla de torero importante, tanto que si no hubiese precedido un pinchazo a la estocada estaríamos hablando de la primera Puerta Grande. Y con una oreja en el esportón, Borja salió desbocado a entenderse con Emperador, un colorado a doce kilos de los seiscientos. Puso de su parte todo, pero el toro no rompe hacia adelante sino que se defiende y desarrolla peligro por el pitón izquierdo con lo que el sueño de la Puerta Grande quedó para mejor ocasión, pero ya nadie duda de que tenemos torero y muy bueno.
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