Juan Ortega sale a hombros en la última de Valdemorillo
TEMPORADA
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El diestro Juan Ortega salió este domingo a hombros en la corrida que cerraba la feria de San Blas y la Candelaria de la localidad madrileña de Valdemorillo gracias a la generosa concesión de las dos orejas del único toro del terciado, afligido y flojo encierro de Torrealta que tuvo algo de duración en el último tercio.
A la salida de ese quinto de la tarde dado el deslucido juego del ganado, la corrida transcurría con muy pocos sobresaltos y momentos de brillantez, por lo que el público que llenó la plaza al reclamo del cartel más atractivo se volcó en el trasteo de Ortega que tuvo menos intensidad que la de los decibelios con que se jaleó.
Ese penúltimo fue, efectivamente, el único toro que aguantó la lidia con más entereza, ya desde que descolgó al capote en los cortos lances de saludo del sevillano, que aún se lució discretamente en un quite por chicuelinas tras el leve puyazo que recibió el animal para que así llagara algo más vivo a la muleta.
Una buena apertura de ayudados por alto prologó un trasteo de Ortega de tuvo desigual acople, con enganchones a la tela al obligar de más al de Torrealta, y un trazo más limpio cuando, más que ligar, le empalmó los pases con ambas manos sin dejarle salir de los vuelos, sin acabar de exigirle, y casi todos con cierta ligereza.
Aun así, esas tres o cuatro tandas de muletazos, que el toro tomó con una bravura más calmada que exigente, fueron los momentos más lucidos de la tarde, y también los más aplaudidos, por lo que finalmente se desató la petición de ese excesivo trofeo que propició la salida a hombros de Ortega, que, aun templado, antes no había logrado sacar demasiado de su desfondado primero.
Suavidad, sumada a su buen gusto clásico, fue también la que aplicó el madrileño Uceda Leal, tanto con el que abrió plaza como con el cuarto. Con el primero pudo lucirse así en un torerísimo inicio de faena saliendo hacia los medios, que fue de lo poco que aguantó un astado medido de todo y al que aún así le recetó el veterano algunos muletazos de auténtica seda.
Ese mismo concepto le sirvió a Uceda para también sacar mucho más de lo que le ofreció el cuarto, que se afligió al salir del peto para luego rebrincarse y dolerse en sus medias arrancadas. Pero la paciencia y la precisión del torero de Usera tuvieron la recompensa de poder ligarle una impensable tanda de naturales y algunos adornos de remate que justificaron la vuelta al ruedo que se anotó.
Pablo Aguado, por su parte, no logró destacar más que en los lances a la verónica del saludo y del quite al tercero de la tarde, al que también trató con pulso para intentar alargar su paulatina baja de empuje, Y menos aún pudo obtener del sexto, protestado ya en varas y tan flojo que apenas pudo asentarse sobre la arena en el breve trasteo del sevillano.
FICHA DEL FESTEJO
Ganado: seis toros de Torrealta, muy terciados y muy bajos de raza y de fuerzas, que apenas dieron juego en la muleta, salvo el quinto, el de más cuajo y un suficiente fondo de bravura en el último tercio.
Matadores: Uceda Leal, de negro y oro: dos pinchazos y estocada (silencio); estocada delantera (vuelta al ruedo tras leve petición de oreja).
Juan Ortega, de gris tórtola y oro: pinchazo y estocada caída (silencio); estocada delantera desprendida (dos orejas). Salió a hombros.
Pablo Aguado, de negro y oro: pinchazo hondo y cinco descabellos (silencio); dos pinchazos y media estocada delantera perpendicular (silencio).
Cuadrillas: volvió a destacar Iván García, en la brega y, como Miguel Ángel Sánchez, también al clavar banderillas, tras lo que saludó en el sexto.
Incidencias: tercer y último festejo de la feria de San Blas y la Candelaria, con cartel de "no hay billetes" (5.000 espectadores) en las taquillas
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