Día de pesca en las Salinas del Astur
Doradas, lubinas y lenguados se pueden capturar en el complejo de ocio de Punta Umbría
Los amantes de la pesca deportiva de la provincia de Huelva, aquellos que tienen esta actividad entre sus aficiones o, simplemente, quien desee pasar una agradable jornada de pesca en el litoral onubense tienen desde hace ya dos años un verdadero paraíso terrenal junto a sus casas. Se trata del complejo de ocio Salinas del Astur, situado en pleno Paraje Natural Marismas del Odiel y en el término municipal de la localidad turística por excelencia de la Costa de Huelva: Punta Umbría.
Se trata de una instalación donde, además, la pesca está asegurada, y por tanto de la que ningún usuario saldrá nunca con la nasa vacía. Bueno sí, sólo en el caso de que éste decida degustar sus propias capturas del día, recién pescadas, en los espacios habilitados para ello y dotados de merenderos, zonas de sombra y, lo más importante, un lugar adecuado para proceder a la limpieza del pescado y barbacoas para elaborar al carbón alguna de las tres especies que pueden ser capturadas: dorada, lubina o robalo y lenguado. Todo está perfectamente adaptado para personas con movilidad reducida.
Tal es el éxito de la fórmula, que, según su responsable, Rafael Rodríguez Sierra, biólogo del Ayuntamiento de Punta Umbría y gerente de la empresa municipal Salinas del Astur, unas 8.000 personas hicieron uso del servicio en su primer año de funcionamiento (2013), y 10.000 el año pasado, cifras que espera "superar con creces" a lo largo del presente ejercicio 2015.
El mecanismo de funcionamiento del centro es muy sencillo y al mismo pueden acudir desde el más avezado pescador hasta un niño de corta edad, o quien quiera hacer sus primeros pinitos en esto de la pesca deportiva. Tampoco es necesario portar material de pesca alguno, ya que los responsables de la instalación disponen, y por tanto pueden proporcionarlo, de todo lo necesario para un agradable día de pesca: desde la caña (dos euros al día), hasta el cebo (un euro la tarrina), pasando por una nevera con hielo picado en la que ir guardando las capturas (gratuita), y hasta por el carbón necesario para encender la posterior barbacoa (tres euros un saco).
La instalación, donde trabajan ocho personas, cuenta con tres balsas de estero, ubicadas en plena marisma y en las que se produce pescado en cautividad mediante el método de la acuicultura, una de las cuales está reservada a la pesca deportiva. La misma tiene unas dimensiones de 3.000 metros cuadrados, que albergan la misma cantidad de metros cúbicos de agua, con una veintena de puntos de pesca, totalmente acondicionados con sombra y asientos. En dicha balsa hay una población media de peces a lo largo de todo el año de 12.000 ejemplares, entre lubinas (o robalos), doradas y lenguados.
Los horarios de apertura son muy amplios, estando abierto todos los días en verano, de 11:00 a 23:00, ininterrumpidamente; y los fines de semana y días festivos en invierno, de 11:00 a 20:00. El aforo es de un máximo de 40 personas pescando al mismo tiempo y el tiempo para ello es ilimitado, ya que al final el usuario paga por el volumen de capturas que haya realizado, cuyo precio está estipulado actualmente en 9,4 euros el kilo, independientemente de la especie capturada. En este sentido, según Rodríguez, "ofrece la ventaja de que cada uno pesca en función del presupuesto que desee destinar a ello".
Como complemento, el espacio ofrece, mediante reserva anticipada, paseos a caballo, en kayak o en bicicleta por las marismas y pinares aledaños, así como dispone de un interesante observatorio ornitológico desde el que es fácil ver las numerosas aves que pueblan Marismas del Odiel, entre ellas las más representativas como son el flamenco o el águila pescadora.
Otra característica muy positiva de la instalación, según señala Eduardo de la Rosa, que regenta el Bar El Tapeíto de Huelva y que acude a Salinas del Astur asiduamente con su hijo de 6 años, Pepe de la Rosa, es la función educadora de la misma, ya que se trata de una pesca totalmente compatible con la conservación del medio ambiente y, sobre todo, apuntó, "porque en mi caso me ha servido hasta para educar a mi hijo desde el punto de vista de una alimentación sana, ya que desde que acude aquí se vuelve loco por comerse sus propias piezas, lo que le produce una enorme ilusión ".
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