EL TIEMPO
Regresa la lluvia a Sevilla

Oxígeno para Gaza desde San Juan

Asamblea de Cooperación por la Paz Andalucía colabora en tres proyectos humanitarios en Palestina

Imagen de la casa de una de las mujeres palestinas del proyecto Ruwomed tras los bombardeos.
Cristina Díaz

12 de enero 2015 - 01:00

Durante siete semanas, la Franja de Gaza fue bombardeada por el ejército israelí cada día. Los negocios de 24 de las 30 mujeres beneficiaras del proyecto de formación en gestión empresarial y comercio justo Ruwomed quedaron dañados total o parcialmente. Seis de ellas viven hoy entre las ruinas de su casa y su negocio.

Desde San Juan de Aznalfarache, la ONG Asamblea de Cooperación por la Paz Andalucía (ACPP) trabaja en este proyecto financiado por la Unión Europea desde 2012. El equipo aljarafeño colaboraba en la coordinación y formación de mujeres palestinas con el objetivo de mejorar la producción y comercialización de productos como la miel, champiñones, dulces y productos derivados de la leche. "El proyecto, en el que participan España y Portugal, está dirigido a mujeres de las zonas rurales de Palestina y Líbano", señala Kirsten Sutherland, coordinadora de los proyectos de Asamblea de Cooperación por la Paz Andalucía en Oriente y residente en Sevilla desde 2008.

"Mi negocio ayudaba a mi familia a tener dinero para cubrir los gastos. Mi marido no trabaja, es demasiado viejo, por lo que este proyecto me ayudó mucho. Yo soy la responsable de mi familia", relata Wesam Abu Soud Adib Al Amawi, dueña de una tienda de alimentos llamada La Cocina Siria. "Antes de la guerra yo era optimista. Trabajaba muchas horas cada día para producir suficientes productos para vender durante el Ramadán. En esta fecha hay una gran demanda, podría haber vendido muchos productos", se lamenta. El negocio de Warda Daffa'a Jihad Al Masry, productora de setas, también quedó destruido por la guerra: "Ganaba una buena suma de dinero para mi familia desde que comencé a cultivar setas, unos 200 dólares cada tres meses".

El equipo de San Juan de Aznalfarache está formado por cuatro personas: la escocesa Kirsten Sutherland, su marido José María Ruibérriz, Pablo Govantes y Patricia Sánchez. Desde aquí también se apoya la construcción de una red de aguas residuales en el barrio de Al Salam, en el distrito de Rafah, al sur de Gaza. "Las familias dependen de pozos negros y como el coste para vaciarlos con camiones es muy alto, las mujeres son las encargadas de hacerlo manualmente y sin la indumentaria adecuada", apunta Kirsten Sutherland, que viajó a la zona hace un año por última vez. "En otros casos, las familias no vacían los pozos, que terminan por inundar las calles, que son de arena, donde los niños juegan descalzos". La filtración de las aguas residuales en las aguas subterráneas es también una fuente importante de la contaminación de nitratos del acuífero costero. "Afortunadamente, la red de suministro construida hasta el momento, y que une el 60% del barrio, no fue dañada por la guerra", aclara la cooperante.

"La Junta de Andalucía es la entidad de la que más subvenciones recibimos para la puesta en marcha de nuestros proyectos. La Diputación de Jaén también interviene, aunque en menor medida. Pero en general, la respuesta ha sido insuficiente por los graves recortes que ha afectado al sector de cooperación internacional para el desarrollo", se lamenta Kirsten Sutherland.

El tercer proyecto liderado desde la delegación andaluza ubicada en San Juan está financiado, en parte, por la Junta de Andalucía y consiste en el abastecimiento de instalaciones de almacenamiento de agua y cestas de alimentos básicos para familias desplazadas por la guerra y que se encuentran refugiadas en casas de familiares o amigos. "Durante la guerra, la cifra de refugiados era de 500.000. Al final del conflicto eran 100.000. De éstos, la mitad se refugiaban en escuelas y en edificios de las Naciones Unidas; y la otra mitad en casas de familiares. Estos últimos son los que más desatendidos se encuentran por parte de las autoridades palestinas", aclara Sutherland. A estas personas, ACPP les proporciona tanques para el almacenamiento de agua potable para uso doméstico. "Las consecuencias humanitarias de la guerra son muy profundas. Muchas familias son acogidas por familiares, y socioculturalmente para ellos ésta es una situación muy difícil de llevar", explica la cooperante. "Las mujeres, al estar fuera de sus casas, no están cómodas y sus maridos tampoco. Les da vergüenza ir a un cuarto de baño que no es el suyo a asearse, no lo conciben. Para ellas es una situación desagradable, ya que, además, no tienen suficiente acceso al agua potable para su aseo personal".

Kirsten Sutherland, desde la delegación andaluza de ACPP, situada en San Juan Bajo, manifiesta que la situación actual en Gaza "es un desastre": "Se tardó 15 años en conseguir la situación anterior a la guerra". Una situación, que, pese a las mejoras conseguidas, a nivel mundial aún se consideraba en crisis humanitaria.

No hay comentarios

Ver los Comentarios

También te puede interesar

Lo último