Salir a comer: Todo lo que hay tras una botella de vino
La bodega ha celebrado en la Escuela de Hostelería Gambrinus el 'Emina Day Sevilla'.
Detrás de una buena botella de vino se esconde toda una cultura que tiene que ver con la tierra en la que se elabora, la dedicación de varias generaciones familiares e incluso una manera de entender la vida. Pero también hay mucho trabajo y, en el caso de la bodega Emina, muchas horas de investigación. Explicar por qué esto es necesario es el objetivo que se ha marcado esta bodega, integrada en el Grupo Matarromera y que ha iniciado en Andalucía una gira nacional de encuentros con distribuidores, restauradores y público final. Este miércoles fue el turno para Sevilla, donde la bodega celebró su concurso al Mejor Catavinos Aficionado en su búsqueda de la Mejor Nariz Anónima y presentó los proyectos de I+D+i que le han valido, entre otros reconocimientos, el Premio Europeo de Medio Ambiente que su presidente, Carlos Moro, recogía de manos del Príncipe de Asturias en el año 2012.
Fundada en el año 1995, esta bodega de las D.O. de Ribera del Duero y Rueda apostó desde un principio por la investigación hacia modelos de producción sostenibles y respetuosos con el entorno. Prueba de ello es que desde el año 2005 Emina ha invertido más de 35 millones de euros en I+D+i que han servido para la consecución de una larga lista de hitos en el sector. Entre ellos está la puesta en marcha en 2005 del primer centro vitivinícola integral sostenible de Europa o ser la primera bodega en elaborar un vino (su Emina Verdejo) con certificación Aenor del cálculo de huella de carbono para conocer así el impacto real que su producción tiene sobre el medio ambiente. Una labor investigadora que ha servido también para generar novedosos productos como su Emina Zero, con 0% de alcohol y que exporta hoy a 17 países; el Eminol, un antioxidante natural que Emina utiliza en su propia línea de cosmética; y otros componentes que tienen su aplicación en la industria alimentaria. Sus investigaciones también van encaminadas al desarrollo de nuevos métodos de producción de la uva frente al cambio climático.
Pero si hay algo que defiende la bodega es que su apuesta por la investigación supone, sobre todo, una mejora constante de sus vinos así como de los beneficios saludables que tiene para sus consumidores. En las dos bodegas de la firma -una ubicada en el denominado triángulo de oro de la Ribera del Duero que forman Valbuena de Duero, Pesquera y Peñafiel; y otra en Medina del Campo (Valladolid), donde elabora sus vinos blancos- la filosofía es la de elaborar caldos de máxima calidad y con un valor añadido que les permitan ser más competitivos en una época en la que el sector no pasa por su mejor momento a causa de la crisis.
Hoy, Emina se exporta a más de 70 países y es Andalucía -sólo por detrás de Madrid- la segunda comunidad en facturación. De la mano de Cruzcampo, con quien tiene un acuerdo desde hace tres años, Emina vende sus vinos (blancos, tintos, rosados y espumosos) en las principales superficies y restaurantes de Andalucía. En Sevilla es su Emina Pasión (elaborado en su bodega de Valbuena de Duero con uvas 100% tempranillo) el que está conquistando a público y restauradores.
Junto a este Emina Pasión, los diez sevillanos que participaron ayer en el concurso de catavinos -la final nacional se disputará durante la próxima vendimia en su bodega y centro de enoturismo de Valbuena de Duero- pudieron catar también las otras variedades que elabora Emina. Todos los actos de este Emina Day Sevilla se celebraron en la Escuela de Hostelería Gambrinus, que congregó también a un buen número de aficionados a las catas.
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