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Vacaciones en pareja: juntos pero no revueltos

  • El porcentaje de divorcios aumenta tras los periodos veraniegos según indica el Instituto Nacional de Estadística

Cuando llega el calor, los chicos se enamoran, o al menos eso decía una pegadiza canción que todos tarareábamos con la llegada del verano. Y es que cuando se acercan las vacaciones da la impresión de que todo lo malo desaparece y sólo hay espacio para el ocio, la diversión y el buen rollo. Sin embargo, cuando el tiempo libre abunda, no todo es paz y amor, y lo soñado durante el año comienza a desvanecerse poco a poco.

Once meses esperando que el momento llegue, todo planeado hasta el más mínimo detalle para que, una vez hechas las maletas y con el traje de baño puesto, comiencen las desilusiones. Cambios de planes de última hora, enfados, desacuerdos, conflictos de pareja y el excesivo uso de dispositivos móviles son algunos de los motivos por los que las vacaciones se convierten en un mal trago.

Y es que, según el Instituto Nacional de Estadística, el fin del verano es el comienzo de una época cargada de rupturas sentimentales. El exceso de tiempo juntos hace que surjan diferencias que, acentuadas por factores externos como las familias, hijos, amigos o conflictos latentes que se producen durante el resto del año, terminan por pasar factura.

Convencidos por la idea romántica de que las vacaciones en pareja son lunas de miel, son muchos los que deciden pasar todo el periodo estival con su media naranja. Sin embargo, no suelen contemplar la posibilidad de la convivencia a tiempo completo. Y es que, durante el resto del año, las parejas ocupan gran parte de su tiempo de forma independiente. Trabajo, deporte, aficiones y otros compromisos hacen que para el cónyuge sólo quede una pequeña parte del tiempo.

Pero no todo es negativo. Veranear en pareja puede ser divertido, fructífero y color de rosa si ambos ponen de su parte. De este modo, las vacaciones juntos pueden ser un tiempo de relax para reforzar lazos y afianzar la relación. Para ello es necesario tener en cuenta una serie de pautas.

En primer lugar, no deberían establecerse altas expectativas acerca de las vacaciones, de esta forma se limita el espacio para la decepción. No obstante, sería conveniente planificarlas, elegir el lugar, cuáles serán los planes y cómo se distribuirán las tareas y responsabilidades. Otro punto importante es establecer una buena comunicación con la pareja y darle un trato correcto. De esta forma se evitarán discusiones, en la mayoría de los casos, absurdas. Los conflictos siempre es mejor resolverlos entre dos y nunca ridiculizando al contrario delante de otros.

Asimismo, también es importante que ambos se den cierta independencia para que el agobio no tome las riendas de la relación y los dos puedan tener su propio espacio. Sin embargo, no se deben descuidar los aspectos íntimos de la pareja, por lo que la sexualidad adquiere mucha importancia en vacaciones. Sacar tiempo para disfrutar en pareja, sin hijos ni amigos que interfieran, es uno de los aspectos más importantes para que lo que había empezado con ilusión no acabe en divorcio.

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