El arte más duro de todos

El domingo comienza Artifex'14, el III Simposio Internacional de Escultura que se celebra en Gilena

1. Visita de las autoridades a uno de los artistas que participaron en la edición de 2012. 2. Un momento del II Simposio Internacional de Escultura en Piedra Caliza de Gilena. 3. La escultura del japonés Kei Nakamura. 4. Instalación donde trabajan los creadores, en la Plaza de la Ermita de Gilena.
Carlos Rocha

11 de septiembre 2014 - 01:00

Las teselas que componen los mosaicos de la ciudad romana de Itálica, en Santiponce, están hechas con piedra extraída de las canteras de Gilena, en la Sierra Sur. La portada barroca del Palacio de San Telmo, finalizada a mediados del siglo XVIII, está realizada con la misma caliza blanca. En la actualidad, esta materia prima sigue utilizándose, sobre todo, para restauraciones, como la de los nuevos pináculos de la Catedral, que han cambiado la arenisca original de El Puerto de Santa María por la piedra gilenense, de extraordinaria calidad. Para promocionar este material, que sigue siendo el medio de vida de muchos de los habitantes de Gilena, el Ayuntamiento de la localidad puso en marcha en 2010 el Simposio Internacional de Escultura Artifex, que este año alcanza su tercera edición, ya que es de carácter bienal. A partir del domingo, tres escultores moldearán enormes bloques de caliza por las calles del municipio hasta que, el 28 de septiembre, el jurado haga público su veredicto final.

David Ruiz García es el arqueólogo y conservador de la Colección Museográfica de Gilena, entidad dependiente del Consistorio gilenense que se encarga de organizar la iniciativa. "Hay muchos certámenes similares dedicados a materiales como el mármol o el granito, pero muy pocos sobre la caliza escultórica, una variedad que sólo hay aquí y en la región italiana de Apulia", apunta Ruiz, que hace referencia a la expectación que despierta el concurso sevillano. "Hemos recibido 63 solicitudes de aspirantes procedentes de 23 países diferentes, como Argentina, Chile y Japón, entre otros".

El jurado de esta edición lo componen varios conservadores y técnicos del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC) y los artistas elegidos, como en las anteriores ediciones, son tres. La serbia Masa Panouk, natural de Belgrado, llevará a cabo en estos quince días la propuesta Meeting, que simboliza un apretón de manos, con una gran importancia de las formas geométricas; mientras que Aleksandar Eftimovski, procedente de la capital de Macedonia, Skopje, esculpirá un barco que simboliza el viaje del creador en busca de su madurez artística, con su obra Journey. La nota nacional la pone el valenciano Antonio Samo, que quiere reflejar la fragilidad de la vida con Otoño, una enorme hoja caída que el artista ha ideado con la intención de que sea una instalación callejera.

El ganador recibirá un premio de 2.000 euros, mientras que los dos segundos premios están dotados con 1.000 euros cada uno. David Ruiz García también menciona otro de los elementos que hacen atractivo el simposio: la posibilidad de trabajar con grandes bloques de caliza de calidad. "Los artistas noveles no pueden permitirse trabajar con piezas de estas dimensiones, ya que es un material muy caro", explica el arqueólogo municipal. Para ello, los tres participantes, que se hospedarán en una casa rural a cargo del Ayuntamiento, se desplazan a las distintas canteras que rodean Gilena para elegir los bloques con los que elaborar la escultura. La empresa Piedras y Mármoles San Isidro es la encargada de proporcionar la materia prima. No es la única compañía que colabora, ya que otras seis se encargan de otras labores, como aportar las herramientas o mover los bloques de caliza.

Además, la localidad que acoge el certamen también se beneficia, ya que la obra que resulte vencedora quedará integrada en la Colección Museográfica de Gilena; mientras que las otras dos piezas serán instaladas en alguna calle o plaza del municipio, formando parte del mobiliario urbano. "Las esculturas de las otras ediciones ya forman parte de la vida cotidiana del pueblo, cuenta Ruiz García, que asegura que, desde que se colocó la primera en 2010, ninguna de estas creaciones ha sufrido ningún acto vandálico. "Tiene un gran factor educativo, ya que da los más jóvenes la posibilidad de conocer la dificultad que tiene trabajar con un material tan duro, que requiere una gran destreza técnica y muchas horas de dedicación", sentencia. En las próximas dos semanas, los amantes de la escultura y los gilenenses podrán redescubrir cómo se trabaja la piedra blanca de la Sierra Sur sevillana, una tradición milenaria.

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