El gusto de ejercer un trabajo muy dulce
En Persona · Antonio Rivero
Perteneciente a una generación dedicada a la panadería, Antonio se ha especializado en el mundo del chocolate con productos que han puesto a Estepa en boca de todo el país.
Si hay un ingrediente que no sale en ninguna receta, pero aparece en todas, es el cariño. Esta frase del cocinero francés Paul Bocuse penetró con fuerza en Antonio Rivero, propietario del conocido negocio de chocolatería y dulces de navidad de Estepa La Despensa de Palacio. Este componente es primordial en la elaboración de los productos de esta saga de panaderos, cuyos antepasados elaboraron el pan para los marqueses de esta localidad sevillana. "El negocio se ejerce en mi familia desde hace generaciones, pero yo me especialicé en el mundo del chocolate, ampliando la oferta". Su predilección por este dulce hizo que viajase a Francia y Suiza para aprender el arte de su elaboración de manos de los mejores maestros, tras lo que volvió a casa para empezar con un negocio que hoy ha llevado a la fama a los suyos y al municipio. Otra de sus pasiones es la historia que, unido a este producto sacado del cacao, ha hecho que el artesano escriba varios libros sobre él, al igual que con el polvorón. Pero ahí no queda todo, el estepeño está montando un museo sobre el chocolate que será más grande que las propias instalaciones del negocio. Reconoce que es una profesión muy sacrificada, donde se echan muchas horas y ni aun así se puede cubrir toda la demanda, pero la satisfacción por el trabajo bien hecho y el calor de una clientela fiel hace que le merezca la pena. Una tradición muy antigua que, como dice Antonio, tiene que vivirse desde pequeño.
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