La aldaba
Carlos Navarro Antolín
¡Moción de censura en Los Remedios!
Un entorno medioambiental único en Europa, playas vírgenes y el turismo religioso que llega al Rocío hacen de Matalascañas uno de los mejores destinos residenciales y turísticos del litoral onubense. La playa de Doñana se antoja perfecta y amable, pero para residentes y visitantes la realidad se ha vuelto poco confortable como consecuencia de los problemas con las antenas de televisión que sufren desde hace años. "Imagínate que llegas a tu casa de vacaciones y no se ve la tele la mayoría de los días", señala Isabel Muñoz, sevillana con residencia vacacional en Matalascañas desde hace 19 años.
La Asociación de Propietarios de Matalascañas confirma las denuncias vecinales, algunas por mal olor, otras por falta de arena y la mayoría por la mala recepción de las antenas de televisión. Miguel Jurado, vicepresidente de la asociación, señaló la semana pasada que el 85% de los 150.000 residentes en temporada alta no disfrutan de una señal de televisión en buenas condiciones. El hogar de Isabel Muñoz y Antonio Calvo es un buen ejemplo del problema. Con una antena tradicional, un amplificador de señal y una antena parabólica "no hay un día en el que se pueda ver la televisión en condiciones", exclama Calvo con enfado. "No se puede disfrutar del placer de ver una película o un programa de televisión, porque, sin esperarlo, la señal desaparece", añade. La inversión que se han visto obligados a hacer muchos en sus intentos de solucionar el problema es la habitual en la mayoría de los hogares del litoral almonteño. "La parabólica nos costó 70 euros, más el coste de su instalación, mientras que el amplificador ha salido por unos 90 euros y ahora estamos pensando poner una segunda antena, pero lo cierto es que todo el gasto y el trabajo es inútil porque seguimos sin una buena señal", apunta este vecino. Este matrimonio sevillano se ha planteado en varias ocasiones vender su casa y marchar a otra zona del litoral onubense o gaditano donde los servicios mínimos sí estén garantizados, pero, según afirma Muñoz, a su marido le encanta Matalascañas, a pesar de haber dejado de ir en invierno.
La asociación de propietarios lleva ocho años exigiendo a las instituciones la instalación de un repetidor adaptado a la demanda del núcleo costero. Juan Gómez, su presidente, explica que "hasta ahora todas las peticiones han sido en vano" e insiste en que "ha llegado el momento de que los propietarios actúen de forma individual". La semana próxima, la asociación activará una campaña informativa con el objetivo de que sean los residentes de forma individual quienes exijan al Ministerio de Industria la instalación del repetidor. La asociación se desplazará a cada comunidad vecinal con la documentación necesaria para que los propietarios hagan su reivindicación.
Otra de las prioridades para la asociación es acabar con los malos olores que sufren los residentes del entorno del campo de golf, en la urbanización Macarena Club. El problema es que la superficie ajardinada se riega cada día con agua sin depurar y el olor está obligando a muchos propietarios a marcharse de Matalascañas antes de terminar las vacaciones.
Alonso Jiménez, un vecinos de Bollullos detalla que "este año los malos olores están siendo menos intensos pero el problema persiste". Un problema que parece no tener responsable porque, según Alonso Jiménez, "se echan las culpas los unos a los otros y no aportan soluciones". Jiménez señala que "un matrimonio de Badajoz ha puesto su casa en venta y se niega a volver a veranear en Matalascañas porque huye de los malos olores". La familia de este vecino de Bollullos ha tenido, incluso, que instalar aire acondicionado en su vivienda porque les es imposible tener las ventanas abiertas. Sobre este asunto, el presidente de la asociación asegura que el Ayuntamiento de Almonte está actuando y Jiménez apostilla que, "aunque lleven poco tiempo en el gobierno, este asunto es urgente".
La regeneración de la playa es otro de los problema endémicos de Matalascañas. Juan Gómez, tras 25 años disfrutando de sus vacaciones en el litoral almonteño, ha sido testigo de la degeneración de la orilla y la falta de atención por parte de las autoridades. "Matalascañas pierde cada año 400.000 metros cúbicos de arena; debería reponerse con urgencia todos los veranos, pero este año sólo han echado 10.000 metros cúbicos", asegura el presidente de la asociación. Para Gómez, el problema está en el espigón de Mazagón y exige una solución integral. "La primera fase del proyecto de regeneración ya se ha hecho con los 10.000 metros cúbicos. La segunda fase de este proyecto está en licitación", asegura. Se refiere al reforzamiento de los espigones en la orilla, una obra que ha salido a licitación por poco más de 400.000 euros. "La tercera fase será la definitiva", dice Gómez, quien además añade que "es necesario echar en la playa de Matalascañas 3,2 millones de metros cúbicos de arena para que, junto al reforzamiento de los espigones, la orilla vuelva a estar en buen estado durante años".
Desde la asociación también denuncian la escasez de seguridad "con robos constantes también durante la época estival", el mal estado de la depuradora que, según el presidente de la asociación, no cumple las exigencias europeas, y la mala organización urbanística de la localidad.
Éstos son los problemas que están haciendo de las vacaciones de los visitantes a Matalascañas un periodo sin descanso y con poco respiro, pero es el tema televisivo el que más disgustados los tiene.
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