La Campana
José Joaquín León
Sentimiento y devoción
Siempre hay un elemento común en cada alfombra roja de los Premios Goya. La presencia de los colores ácidos, la apuesta por looks recargados y maximalistas o el juego con las tendencias glam a través de pailletes y lentejuelas han sido los elementos comunes de anteriores ediciones. En el cuarenta aniversario de los Premios Goya el binomio blanco y negro ha sido el caballo ganador. Tanto en su versión conjunta, como en el más en tendencia cloud dancer y el negro más elegante, ambos colores han protagonizado una alfombra roja en la que la estética minimalista ha dominado los estilismos.
Desde una elegantísima Nieves Álvarez, de la diseñadora cordobesa Juana Martín, a los estilismos de inspiración nupcial de Belén Rueda, Elena Furiase o Nerea Garmendia, pasando por la sencillez de Laura Ponte, el blanco se ha convertido en la tonalidad elegida por las invitadas más elegantes. El negro ha dejado el punto de vista más rockero, con el look inspirado en su padre, Antonio Flores, de Alba Flores.
El binomio blanco y negro sigue siendo la combinación más elegante, aunque las propuestas con una nota de color también han dejado algunos de los looks más elegantes. Susan Sarandon, con un vestido de estilo esmoquin de Armani, Hiba Abouk, de celeste grisáceo enfundada en un Carolina Herrera de archivo, o Jady Michel, con flores bordadas en mostaza, pusieron la nota de color más elegante de la alfombra roja.
En cuanto a las siluetas, destacan los cortes sirena, pero, sobre todo, las líneas más depuradas y la ausencia de maximalismos extremos. Si la moda es sencilla e impera el minimalismo en el street style, la alfombra no es más que un reflejo de esa ausencia de barroquismo bien entendida. No solo a través de los diseño, los peinados, cada vez más naturales, y los maquillajes dejan claro que en esta edición de los Premios Goya el cabezón se lo lleva el menos, es más.
Que el cloud dancer sea el color de 2026 no es el único motivo para que se haya convertido en el protagonista indiscutible de la alfombra roja de los Premios Goya. Elegante, luminoso y un acierto seguro, el blanco siempre ha sido una de las tonalidades favoritas por actrices y celebs para desfilar por la alfombra roja. Aunque siempre ha sido una elección bastante mayoritaría, en esta edición podríamos decir que ha sido el color estrella.
Lo hemos visto en propuestas sencillas y minimalistas, como el conjunto sastre de Laura Ponte de Mango o el look total white de Silvia Abril con pantalones palazzo y blusa con lazada, una tendencia que pisa bastante fuerte esta primavera. La inspiración nupcial también ha estado muy presente, destacando el lookazo de Belén Rueda, un vestido satinado con mangas largas y acampanadas con una capa desde los hombros firmado por Valenzuela Atelier.
También se ha vestido de novia Nerea Garmendia, que ha dejado su espalda al descubierto y ha apostado por los elementos 3D en las mangas. Aunque, si hay que hablar de inspiraciones, la del vestido de Michelle Jenner, un diseño que recuerda al Lago de los cisnes, con falda de plumas y un cuerpo en corsé firmado por Redondo Brand.
El blanco también ha dejado ver su lado más glamuroso, con detalles de lentejuelas, perlas incrustadas o elementos en 3D. Así lo hemos visto en los diseños de Rosanna Zanetti, de Toni Wards, o Vanesa Romero. Todo un acierto el look pulido y de inspiración helénica de Elena Furiase. El sello andaluz lo puso la siempre elegantísima Nieves Álvarez con un vestido de encajes y transparencias de la diseñadora cordobesa Juana Martín.
No sólo de blanco se ha teñido la alfombra rojo, el negro ha sido la elección de muchas de las más elegantes. El negro y el binomio blanco y negro, un acierto seguro. De negro, pero una versión más rockera, acudió Alba Flores, con un conjunto de chaqueta y pantalón con flecos y tachuelas confeccionado por el diseñador Dominnico e inspirado por su padre, Antonio Flores.
También de negro, pero en una versión más pin-up, acudió Juana Acosta, con diseño de Stéphane Rolland. El punto minimalista lo puso la cantante Amaia Romero, con un vestido de corte recto y escote asimétrico firmado por Baro Lucas.
El binomio blanco y negro fue la apuesta de una de las más elegantes, la periodista Elena S. Sánchez, que aposstó por un diseño con falda voluminosa de flores y un cuerpo con escote Bardot de Gemy Maalouf.
También en blanco y negro, la influencer italiana Chiara Ferragni, con un diseño sencillo con una flor blanca en el escote, o la actriz Nathalie Poza, que sí apostó por el volumen en la parte superior de un diseño firmado por Isabel Sanchís, o Cayetana Guillén Cuervo, de Lola Casademunt.
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