Andalucía

Doñana trata de blindar sus aguas con un nuevo plan de ordenación

  • Nueve planes sectoriales regularán las actividades empresariales en las 127.654,3 hectáreas que contituyen el parque natural.

Por primera vez en la historia, todo el área protegida del Parque Nacional de Doñana contará con un único Plan de Ordenación de los Recursos Naturales (PORN) y su pieza instrumental: el Plan Rector de Uso y Gestión (PRUG). Sendos planes se erigirán ahora en la brújula que regulará 127.654,3 hectáreas que comprende el Parque Nacional y el Espacio Protegido, incluidas las 4.828 hectáreas que se adentran más allá de la primera línea costera. Un oasis natural que abarca los términos de diez municipios en las provincias de Huelva, Sevilla y Cádiz.

La Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía ha dado luz verde a un borrador de sendos documentos. Si el primero define la gestión de los recursos para lograr la protección de las especies y las políticas de conservación, el segundo hace lo propio a la hora de regular los usos y actividades compatibles con la preservación de la naturaleza, que centra todos los esfuerzos técnicos y económicos.

Estas herramientas de gestión dan, a su vez, cobertura a nueve planes sectoriales que marcan las reglas de juego a la hora de llevar a cabo actividades empresariales como el aprovechamiento ganadero, el apícola, el de la piña, la coquina, y de uso público, otro especifico de investigación, que marcará las estrategias y líneas de estudio a desarrollar en la zona, de tránsitos rocieros, de recursos hídricos, y un último plan sectorial de autoprotección frente a incendios.

Pero el eje sobre el que pivota todo el PORN es marcar la estrategia para perpetuar el maná que da vida a todo este ecosistema: el agua. No en vano, garantizar la diversidad ecológica de sus humedales marca las prioridades, junto con la necesidad de blindar los acuíferos para que de forma coordinada con la Cuenca Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) se establezca un protocolo de seguimiento de la calidad y cantidad de las aguas superficiales y subterráneas.

Para ello, desde hace años la Consejería trabaja "en la regulación de los balances de extracción del acuífero Almonte-Marismas, así como el seguimiento de sus niveles piezométricos".

Sin embargo, por primera vez en la historia, la comarca dispone de un Plan Especial de Regadíos de la Corona Norte de Doñana donde se establece en 9.300 hectáreas el techo de las zonas regables. Entre tanto, la futura agua superficial correspondiente a los 4,9 hectómetros cúbicos de impulsión del Fresno que llegará a los agricultores de Moguer, Lucena del Puerto, Bonares y Rociana del Condado permitirán mitigar la presión sobre el agua subterránea.

En cuanto a la calidad, el PORN proyecta llevar a cabo "el deslinde de los cursos fluviales que transcurren o son tributarios de las marismas y sistemas de humedales del Espacio Natural". En cualquier caso, en los últimos años el tratamiento de las aguas negras ha mejorado tras la puesta en funcionamiento de las Estaciones Depuradoras de Aguas Residuales (EDAR) de Almonte-Rociana, amén de la de Bollullos, obras que culminó la CHG y que permiten que las aguas fecales que generaban tres de los cuatro municipios con más población en el Condado traten sus aguas. Junto a ellas, hace años que están operativas las de El Rocío, Hinojos, Matalascañas, Mazagón y Sanlúcar de Barrameda.

El documento hace mención a que aun existe pendiente el tratamiento de los vertidos de la colonia agrícola de La Algaida, que no dispone de red de saneamiento, por lo que sus aguas vierten directamente al caño Martín Ruiz, presentando una "elevada carga de nitrógeno y fósforo". El documento insiste en que "buena parte de las amenazas que afectan a su biodiversidad derivan de los procesos que ponen en riesgo la funcionalidad e integridad de dicho ciclo".

El Espacio Natural de Doñana, por su condición intrínseca de desembocadura, "es un medio receptor de procesos naturales, especialmente en el ámbito hidrológico y, por tanto, se muestra susceptible de verse afectado por actuaciones que se produzcan en áreas alejadas de sus límites administrativos, situadas en tramos de cabecera o medios de sus cuencas de aportación o en las zonas de recarga del acuífero Almonte-Marismas".

El futuro de la Reserva de la Biosfera se la juega en este campo. La superficie original de la zona inundable se ha reducido en sólo un siglo en "dos terceras partes y la marisma ha pasado de un régimen de aportación de aguas superficiales fluvio-mareal a un régimen casi exclusivamente pluvial". En consecuencia, se caracteriza por la irregularidad interanual de las precipitaciones propia del ámbito mediterráneo, y todo ello se ve agravado por un déficit hídrico acusado, sobre todo, en los años hidrológicos secos. Así, "la aportación fluvial a la marisma se reduce a la contribución de los arroyos menores que vierten por su flanco occidental (La Rocina, El Partido, Cañada Mayor, Carnicerías, Portachuelo, etc.).

El otro elemento de vertebración hídrica es el Guadalquivir, y la radiografía de su estuario no es nada halagüeña. El PORN constata que su caudal de agua dulce es "mínimo", un 60% menor que hace 70 años y cinco veces inferior al necesario. Por el contrario, la turbidez que presentan sus aguas impide la penetración de la luz, por lo que no crece fitoplancton. A ello se une la contaminación agrícola y las toxinas detectadas (microcistinas), capaces de causar mortandad entre los peces, lo que requiere la adopción de soluciones urgentes.

Otra de las asignaturas pendientes que tiene Doñana es implicar a la ciudadanía en su cuidado. Por esta razón, se busca promover el compromiso de los ciudadanos "a través de mecanismos de colaboración, y en particular mediante acuerdos de custodia del territorio".

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