La hostelería malagueña se incendia por falta de acuerdo en el estreno de la temporada alta
Los sindicatos no descartan convocar una huelga a mediados de este mes o en agosto
Sigue sin haber acuerdo en el convenio de hostelería. Y Málaga, la joya turística de la comunidad en estas fechas, puede ver ensombrecida la temporada veraniega con una huelga que, los representantes de los trabajadores, no descartan. Las posturas están en polos opuestos. La patronal quiere, ante todo, flexibilidad horaria y no está dispuesta a encarecer los costes porque, aseguran, el sector perdería competitividad. Los sindicatos dicen que no se puede cargar con más trabajo al personal que ha sobrevivido a la crisis y que no consentirá la pérdida de derechos.
La mesa negociadora se rompió ayer y los representantes de CCOO y UGT, los sindicatos mayoritarios, han convocado una asamblea mañana para explicar la propuesta de los empresarios y votar medidas de protesta. "No descartamos nada, incluso la huelga, que tendríamos que convocarla 15 días antes, por lo que se podría hacer en julio o agosto", comentó ayer Mónica Palomo, secretaria general de hostelería de UGT en Málaga.
"Nos apena mucho, pero los empresarios no han asumido su responsabilidad y no entendemos que se empecinen en algo que no se puede consentir", añadió. "Plantearemos acciones y movilizaciones. No queremos hacer barbaridades porque somos más responsables que ellos, por lo que no vamos a ir del tirón a la huelga ni a quemar las naves el primer día, pero tampoco la podemos descartar porque al final no queda otra", añadió Lola Villalba, su homóloga en CCOO.
La huelga nunca es plato de buen gusto para nadie, pero los empresarios no manifiestan, al menos públicamente, un especial temor por esta posible circunstancia en pleno verano. José Carlos Escribano, presidente de la Asociación de Empresarios Hoteleros de la Costa del Sol (Aehcos) y uno de los miembros de la mesa negociadora, subrayó que "si el argumento para defender una propuesta sindical es la huelga es que han aprendido poco de la crisis".
Hay aspectos en los que no hay ni tan siquiera, acercamiento. El más importante es de la flexibilidad horaria. Los sindicatos denuncian que la patronal propone trabajar 45 horas a la semana durante el verano, pese a que se han reducido las plantillas. "No se puede cargar más a los trabajadores y además esa medida haría imposible la realización de contratos temporales y fijo-discontinuos en las empresas", explicó Palomo, quien incluso aseguró que la patronal, al comienzo de las negociaciones en septiembre, "planteó una plataforma agresiva absoluta defendiendo el decálogo del esclavo perfecto".
No hay comentarios