Carlos Navarro Antolín
Ese ratito diario del cura del Porvenir
Vinos
El vermú es algo tan nuestro, tan típico que lo convierte en una bebida sagrada, con su propia 'hora del vermú' Ahora que llega el verano, qué mejor que acompañar un aperitivo con uno bueno y refrescarse en las horas más calurosas del día.
El vermú rojo el que más se produce y más se consume en nuestro país. Es más amargo que el blanco. Con unos cubitos de hielo, un golpe de sifón y una rodaja de naranja es perfecto para tomar con aceitunas, con patatas fritas, con mejillones, unas gildas o cualquier otra de nuestras ricas tapas. Estos son los mejores:
Fabricada por la bodegas Barbadillo de Sanlúcar de Barrameda, fundada en 1821, de la mano de expertos profesionales en esta bebida y mezclando quinas y vinos guardados con manzanillas de Barbadillo (elaboradas con palomino fino en bodegas históricas Angioletti y El Toro, en el Barrio Alto Saluqueño) , aromatizado con guassia, naranja amarga, ajenjo, bayas de sauco y romero han creado este vermú de carácter serio y mucha personalidad, marcado por esa quina antigua.
Su color es caoba rojizo, en nariz se perciben todos los botánicos que lleva y en boca tiene un sabor potente y un marcado amargor, aunque también cierto dulzor. Su precio ronda los 13-14 euros.
La bodega de Costers del Segre, en Lérida, está detrás de este vermú que se elabora con una cuidada selección de vinos blancos, botánicos y especias como la hierba santa, la genciana, la hierba gitanera, el cardo bendito, la nuez moscada o el azafrán.
Con un punto cítrico final, un aroma a especias y frutas, un color marrón ámbar y un sabor dulzón y amargo al mismo tiempo, se trata de un vermut de estilo clásico con una etiqueta que recuerda a los años 50. Se aconseja beber muy frío con hielo, soda, pomelo o una aceituna.
Su precio no supera los 9 euros.
Elaborado artesanalmente a partir de vino blanco hecho con uva viura y producido por la bodega de Cenicero, en La Rioja. Se mezcla con extractos de hierbas, plantas, especias y cortezas de cítricos, destacando la artemisa como base y diferentes botánicos como quina, clavo, regaliz, canela, cardamomo, piel de naranja y manzanilla amarga.
Es un vermú rico, equilibrado, sabroso, elegante, con buena acidez y fino amargor. Se recomienda tomarlo enfriado con hielo, con una rodaja de naranja en el vaso y dos aceitunas rellenas de anchoa. Su precio gira en torno a los 9 euros.
Para este producto la bodega González Byass ha recuperado una receta y un diseño de los archivos históricos del conocido grupo bodeguero, propietario del emblemático Tío Pepe.
Elaborado a partir de nobles soleras de vinos olorosos y Pedro Ximénez junto a una cuidada selección de 8 botánicos: ajenjo, ajedrea, clavo, naranja, nuez Moscada, canela, angélica y quina. Es envejecido durante 12 meses en botas de roble americano que le dan el carácter diferenciador de los vinos de Jerez.
Se recomienda tomar frío, solo añadiendo hielo o como parte tanto de los más clásicos como los más modernos combinados. Este vermú supera los 15 euros.
Es el resultado de combinar una selección de vinos Medium y Pedro Ximénez que aportan un toque dulce, intenso y untuoso, con los botánicos típicos de la zona y un especial toque de frescura de la piel de naranja amarga. Un vermut genuinamente andaluz, fabricado por Bodegas Osborne.
Tiene un color caoba rojizo, con reflejos naranjas brillantes. En nariz nos regala unos aromas complejos, con toques especiados a ajenjo y sutiles notas de hierbas gitanera (díctamo), canela, nuez moscada y corteza de naranja amarga. Su textura en boca es untuosa, aterciopelada, fresca y deja un gran equilibrio entre el amargor de los botánicos y los rasgos peculiares de los especiales vinos de Jerez. Perfecto para la hora del aperitivo tomado con hielo y una rodaja de naranja fresca. Se puede comprar por 8,50 euros.
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