Lopera apuesta por Víctor
El máximo accionista deja pactada la segunda etapa del zaragozano en el Betis · La derrota ante el Levante sentencia a Tapia y la falta de candidatos activa el plan de emergencia
La tarde fue movida en la calle Jabugo. Nada más finalizar el encuentro del Betis en Valencia, y con Antonio Tapia ya sentenciado, Manuel Ruiz de Lopera activó el plan de emergencia activado durante la semana y contactó con Víctor Fernández, quien ya había mostrado su disposición para entrenar al equipo verdiblanco en Segunda. Al filo de las siete de la tarde, el gerente, José Antonio González Flores, y el director deportivo, Manuel Momparlet, abandonaban las oficinas del máximo accionista, ya que la llegada de Víctor Fernández, apuesta de Lopera, estaba pactada.
Las únicas reticencias del técnico zaragozano pasaban por un presunto cambio de banquillo que también se iba a producir en el Zaragoza y él aparecía en las quinielas como posible sustituto de José Aurelio Gay. Pero durante la tarde, las dudas empezaron a disiparse y el propio técnico confesaba que su llegada al Betis estaba cerrada a falta de unos flecos. "Todavía estoy aquí, pero estoy contento, es un lugar que me agrada pues me hace vivir el fútbol y lo mío es entrenar", señaló el propio técnico en el programa de televisión donde anoche intervino como colaborador.
Lopera, venciendo las dudas que la figura del entrenador levantaba entre sus allegados, volvía a conceder una segunda etapa a un hombre con el que siempre ha mantenido una buena relación. El maño acudiría acompañado de José Luis Arjol, preparador físico y hombre de su confianza, con quien también inició su andadura en el Betis. La idea de Víctor Fernández es la de llegar a Sevilla el martes por la mañana, siempre y cuando hoy quede cerrado el acuerdo con Lopera, que ayer dejó muy avanzado y se haría cargo del equipo de manera inmediata. En principio, la continuidad del técnico en el club pasaría por lograr el ascenso, algo que también vería su recompensa con un jugoso contrato económico.
Mientras el máximo accionista dejaba pactada la incorporación de Víctor Fernández, Antonio Tapia se desplazaba con el equipo bético desde Valencia, con parada previa en Madrid motivada por los enlaces aéreos. El técnico, pese a que era conocedor de los movimientos que se venían produciendo, planificaba la semana de trabajo e incluso dejó prevista junto a sus colaborades más cercanos una sesión de trabajo para la mañana de hoy en la ciudad deportiva.
Lopera venía manejando varias opciones en los últimos días, entre las que se encontraban César Mendiondo, ayudante de Luis Aragonés en diversas etapas, o Risto Vidakovic, por quien se apostaba dentro del club por su pasado en el Betis y su posible proyección de futuro. Pero el máximo accionista acabaría imponiendo su idea, después de dialogar con Víctor Fernández y conocer la plena predisposición del zaragozano para hacerse cargo del equipo con la única idea de devolverlo a Primera.
La llegada de Víctor Fernández supondría la enésima huida hacia delante de Lopera, quien tras la negativa de Juande Ramos al no llegarse a un acuerdo económico, vuelve a apostar por un técnico ya conocido en Heliópolis. El reto para el maño será grande y novedoso a la vez, ya que nunca ha entrenado en Segunda División, algo que parecía suponer un obstáculo insalvable, pero que finalmente ha sido dejado a un lado por ambas partes.
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