Mensajes que sí llegan
El cuaderno de bitácora de Víctor le cambia la cara al Betis · La afición se quita la careta y canta 'Lopera, vete ya'
Si las sensaciones desde la llegada de Víctor Fernández al banquillo eran radicalmente distintas, ahora los números también refrendan el trabajo del técnico zaragozano. Su cuaderno de bitácora, ése en el que aparece su filosofía de fútbol basado en la posesión del balón, en la velocidad en ataque y el ir a por el partido desde el principio, le ha cambiado la cara al Betis, que ya sí se encuentra más cerca de la zona de ascenso que cuando Antonio Tapia fue destituido. El Betis de hace un mes y medio era un equipo horrible, sin personalidad y que no transmitía nada a una grada cada vez más despoblada. Ayer en Heliópolis volvió a disfrutarse con el juego del equipo, con la victoria e incluso el ambiente festivo recordó al de otros tiempos, con los gritos entre las distintas partes del campo y las ovaciones a los jugadores.
Pero la afición del Betis hace tiempo que se quitó la careta y no se olvida del principal culpable del sufrimiento que viene padeciendo y, aunque hacía unas jornadas que no se venía escuchando, ayer volvió a entonarse el "Lopera, vete ya" con el marcador ya completamente sentenciado. Unos tímidos pitos intentaron silenciar a la gran mayoría de aficionados que pidió nuevamente la marcha del máximo accionista, pero el mensaje del beticismo volvió a ser claro y rotundo.
Pese a todo, los mensajes de Víctor no sólo han calado en la plantilla, sino que dentro de la propia afición se respira diferente. El bético no acude al campo a contemplar un suplicio, sino que ya tiene sobre el césped un equipo reconocible, que sabe lo que quiere y que lo busca con sus mejores argumentos. Víctor pidió desde un principio el apoyo de todos y, con un equipo que hace merecimientos, está recibiendo el calor de la grada, algo que considera indispensable para consumar el ascenso.
Las ideas del técnico han encontrado respuesta tanto en la afición como en los jugadores. A su llegada, Víctor quiso dotar a su equipo de una personalidad propia, algo que comenzó a experimentarse desde el partido inicial en Córdoba. El siguiente paso del técnico fue el de conseguir un equipo dinámico con el balón y con una presión asfixiante sobre los rivales, algo que poco a poco fue apareciendo. Su posterior deseo pasó por conseguir una mayor eficacia goleadora y en los dos últimos encuentros el equipo bético ha recuperado la pegada perdida.
Pese a que el equipo se encuentra a tres puntos del ascenso, nadie duda ya que el Betis ha recuperado el cartel de favorito. Si en la etapa de Tapia el Betis no ofrecía sensaciones de poder conseguir el objetivo pese a no encontrarse demasiado lejos en la clasificación, ahora las sensaciones son distintas y todo gracias a los mensajes de Víctor, que ha hecho renacer las esperanzas del equipo y de la afición.
El técnico era el único que desde el principio lanzó mensajes positivos, que se podían analizar desde el punto de vista de la necesidad de encontrar apoyos ante el desafío que asumió sin pensarlo demasiado, pero el paso de las jornadas le han ido cargando de razones. Víctor está consiguiendo lo que parecía un imposible, que el Betis aparezca como un equipo reconocible sobre el campo y, además, que la afición vuelva a creer en el ascenso. Y es que esta vez sus mensajes sí han llegado a todos.
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