ACCIDENTE
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Messi devora todo lo que pilla

Lionel Messi.
Sebastián Fest (Dpa) / Madrid

12 de abril 2010 - 05:02

Leo Messi funciona hoy como un verdadero agujero negro: su fútbol tiene una gravedad tan fuerte que nada puede escaparse de él. Devora todo: goles, rivales, insultos, camisetas e incluso estrellas como Cristiano Ronaldo.

Hasta parece comenzar a devorarse esa modestia que lo lleva casi siempre a lanzar frases sin destino de titular. Tras su sexto gol en tres partidos, el mejor futbolista del mundo estaba encendido. "Una vez más el equipo demostró que hoy por hoy es superior a cualquiera si quiere. Siempre hay que demostrarlo en la cancha y hoy lo hicimos", dijo Messi aún con las pulsaciones a mil. Más calmado, no dio marcha atrás. ¿No hay ningún equipo en el mundo capaz de frenar al Barça? "Creo que hoy por hoy lo venimos demostrando", dijo sin pestañear. "Pero eso no quiere decir que con palabras ganemos".

Y es lo que vienen haciendo. El argentino, que ya le marcó siete goles en ocho partidos al Madrid, volvió a ser un martirio para Casillas. Era improbable brillar como cuando sus cuatro goles al Arsenal, pero Messi -marcado por momentos a patadas- fue figura en el Bernabéu, una imagen potente que crecía en la comparación con el desolado Cristiano, al que antes del portido había saludado con un guiño, una sonrisa y una palmadita veloz.

"Nosotros nunca entramos en ese debate, el debate es de la gente de afuera", dijo el argentino cuando se le preguntó si había "ganado" el duelo con el portugués.

Con 40 goles en la temporada y 27 en la Liga, Messi va lanzado hacia un final apoteósico, mientras los argentinos ruegan que no agote su combustible futbolero, ni se lesione, porque un Mundial espera.

Insultado toda la noche por los Ultrasur, luce su estado de gracia también fuera de la cancha. Apenas pasados unos minutos de la madrugada y un desbordado Andrés Calamaro apretaba con fuerza una camiseta. "¡Uh, uh! ¡Qué increíble, qué grosso!", balbuceaba el cantante argentino. En sus manos tenía la 10 autografiada de Messi, al que acababa de visitar en el vestuario. Messi se devoraba así también el alma de Calamaro, reconocido hincha del Madrid.

Mucha suerte tuvo el ex líder de Los Rodríguez, porque esa camiseta es hoy por hoy un pequeño desafío. Lo comprobó el actor alemán-español Daniel Brühl, que tras el 4-1 al Arsenal quiso comprar una y grabarle el nombre de un amigo en la espalda. Pero el amigo compartía la letra ese con Messi. Una dificultad en la eufórica Barcelona. "Tiene que poner otro nombre, las eses están agotadas", le dijeron al actor, otra víctima de la fuerza de Messi, el hombre que todo lo devora.

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