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Unai redondea su Sevilla

  • La confianza de los resultados permite al técnico volver a su versión más ofensiva desde la intensidad colectiva. La Champions, a 4 puntos, ya es una meta al alcance.

El Sevilla que quería Unai Emery, ese que se empeñó en buscar contra la evidencia de los resultados cuando pocos creían en él, ya asoma con fuerza. La exhibición colectiva ante el Getafe evidenció que el técnico sevillista llevaba gran parte de razón cuando apostaba por un equipo de neto cariz ofensivo. Claro que hasta el primer partido del año 2014, cuando está a punto de concluir la primera vuelta, no ha podido redondear su mejor Sevilla, que ahora está a sólo 4 puntos del cuarto puesto y ya mira a la Champions como una meta al alcance, no como una lejana quimera que sonaba a mensaje hueco.

El equipo nervionense, ante el Getafe, volvió a ponerse en el campo con muchos atacantes y más de uno dudaba de la respuesta que podría ofrecer ante un rival directo cuando, forzado también por las bajas, Emery apostó por ese centro del campo que tantos dolores de cabeza le había dado, el que conforman M'Bia y Rakitic. Sin embargo, la confianza que el vestuario sevillista ha cobrado gracias a los resultados, esos que dictan que la última derrota en Liga data del 2 de noviembre de 2013, cuando, con un equipo similar al del domingo, el Celta se llevó todo el botín (0-1), ha abierto un nuevo camino lleno de luz y optimismo.

Mucho han cambiado las cosas desde aquella derrota en el Sevilla, que ha sumado 16 de los últimos 18 puntos ligueros gracias a los triunfos ante Espanyol, Betis, Granada, Villarreal y Getafe y al empate frente al Athletic. Junto con el Atlético, el de Emery es el único que ha sumado 16 de los últimos 18 puntos. Tal ha sido el giro de los acontecimientos.

La nueva senda se abrió en la jornada 13, a la que se presentaba el Sevilla como decimocuarto clasificado con unos escasos 13 puntos. Emery cambió su idea de juego radicalmente en Cornellà-El Prat, solidificó al equipo con dos medios de corte defensivo, Iborra y Carriço, liberó a Rakitic, encauzó el triunfo con un gol de estrategia y desbrozó una nueva senda para empezar a ganar, cosa que sólo dejó de hacer ante el Athletic, cuando echó en falta a su líder natural.

Ante el Getafe, Emery apostó por volver a ese temerario sistema que muchas veces hacía partirse al equipo en dos. Pero en esta ocasión la confianza, el estado anímico, y también el físico de hombres como Vitolo y Reyes, que otrora jugaron recién salidos de lesiones, permitieron que el Sevilla ofreciera a sus aficionados una disertación de juego colectivo. La intensidad a la hora de presionar de los cuatro hombres de arriba (Reyes, Vitolo, Gameiro y Bacca) permitió al Sevilla controlar el partido con el balón, algo que había echado en falta en los últimos partidos, que ganaba sin apenas posesión y con un fútbol más sobrio y feo. Pero sin ese giro hacia lo pragmático posiblemente no habría sido posible la perfecta orquestación de un equipo que, ahora sí, cree con fe ciega en lo que hace. Y dio igual que hubiera bajas de hombres en buena línea, como Iborra, Alberto Moreno y Cala, o que Emery volviera a su versión más arriesgada, condicionado por esas ausencias que lo obligaron a cambiar de nuevo el dibujo.

"Es importante que tengamos alternativas distintas, que las tenemos, pero sobre todo que sepamos manejarlas para poder hacer frente a cualquier rival -afirma Emery en su blog-. Desde la posesión, con un juego más directo, con dos referencias más claras en ataque como son Bacca y Gameiro juntos". Al Sevilla, que ganó en Villarreal con apenas un 30% de posesión del balón, y también gracias a que encauzó el partido con un gol de estrategia, se le afeaba esa falta de control con el balón. "Buscábamos una mejoría en casa desde el protagonismo con el balón y lo hemos encontrado sin perder el equilibrio defensivo de los últimos partidos. Hemos dado un paso importante, no sólo por el resultado, sino también por cómo lo hemos logrado", añade satisfecho el técnico, que es consciente de que ya atisba el Sevilla que él quería desde el principio.

También ha sido clave la seguridad defensiva. El equipo agradece la tremenda solvencia de la pareja que forman Fazio y Carriço, que tiran la línea de presión más arriba gracias a su anticipación y concentración. En las últimas seis jornadas, el Sevilla sólo ha encajado 4 goles, y eso también da confianza, como seguir siendo el cuarto equipo más goleador junto a la Real, con 35 tantos. Quizá se precipitase Emery en su apuesta inicial, pero ahora ya sí enseña su Sevilla: sólido, intenso, goleador... y versátil.

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