Coosur Real Betis

Echando el resto por Slaughter

  • La renovación del estadounidense es una prioridad en la planificación

  • Las consecuencias económicas de la pandemia puede ocasionar una reducción en el presupuesto de la próxima campaña

Slaughter se dispone a lanzar a canasta durante un entrenamiento en San Pablo. Slaughter se dispone a lanzar a canasta durante un entrenamiento en San Pablo.

Slaughter se dispone a lanzar a canasta durante un entrenamiento en San Pablo. / Víctor Rodríguez

A menos de dos semanas para que arranque el 17 de junio la fase final de la Liga Endesa, que en el Coosur Real Betis verán por televisión, el club verdiblanco sigue pensando en la próxima campaña, de momento con más bajas que altas. Izundu, Conger y Jerome Jordan hicieron las maletas ya para no volver y aparte de la renovación automática de Curro Segura por seguir en la ACB, nada hay de oficial en la entidad, pese a que no se ha dejado de trabajar.

Así, están atadas las incorporaciones del pívot Youssou Ndoye y del escolta Yakuba Ouattara, pero las renovaciones son un elemento clave en la planificación. El técnico ya señaló hace días que le gustaría, al menos, contar con la mitad de la plantilla de esta temporada, que no quiere desarmar un equipo que justo cuando paró la competición encontró por fin su mejor ritmo y momento de juego. Pero no está siendo fácil. Whittington, pieza importante este curso, no seguirá; hay dudas con Obi, a quien se le ve proyección pese a que no explotó este ejercicio, y Sipahi es el único sobre el que el club tiene una opción unilateral de renovación, aunque se intenta rebajar la ficha acordada ante la reducción de presupuesto que se espera.

Oliver y Nacho Martín no están descartados, pero antes hay que resolver la continuidad de Slaughter, convertida en prioridad. El estadounidense, con pasaporte polaco, ha demostrado que es capaz de rendir como base y escolta, por lo que dependiendo de su continuidad la planificación podría tomar un camino u otro. Desde el club siempre han dicho que retener a Green es “imposible”, pese a que se intentaría, por lo que con Slaughter, si Whittington también se va como parece, se echará el resto para amarrar su continuidad como jugador sobre el que pueda girar el proyecto.

Su buen rendimiento como base ha convencido y la idea sería que ejerciera inicialmente de director de juego –él se siente más cómodo con esa responsabilidad–, por lo que haría falta un anotador más en la plantilla en la batería exterior, ya que Ouattara podría pagar de inicio el cambio de la liga francesa a la española y destaca, sobre todo, por ser un gran defensor.

Slaughter está feliz en Sevilla y eso es un punto a favor. Ha sido uno de los jugadores más regulares esta campaña e incluso jugó tocado algún partido, muestra de su compromiso con el equipo. Los días pasan y antes del 30 de junio, si no se acuerda ninguna prórroga, las renovaciones deberían estar cerradas para hacer efectivos eso +1 firmados el verano pasado: una temporada con opción a otra, y no las dos campañas anunciadas en las distintas presentaciones. La letra pequeña es importante en el baloncesto.

Y es que todo se está retrasando por la necesidad de renegociar las condiciones pactadas ante la reducción de presupuesto que se espera por los recortes que acarreará la pandemia en cuanto a patrocinadores, venta de entradas y abonos, ya que a día de hoy es una incógnita en qué condiciones se volverá la próxima temporada.

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