Una caída a cámara superlenta
Sin las virtudes del inicio, las dudas sobre Mel ya sobrevuelan Heliópolis.
El semblante de Pepe Mel en el viaje de vuelta desde Villarreal a Sevilla, con la parada previa en Valencia, lo anunciaba todo. La caída experimentada por el equipo verdiblanco ya no se puede achacar a una falta de fortuna u otros aspectos exógenos, después de que ante el cuadro amarillo el Betis tocase fondo. Las virtudes que se le destacaban en el comienzo de campeonato -presión adelantada, velocidad en la circulación y llegada a la portería contraria- ya no se vislumbran por ningún lado y las voces críticas ya golpean al banquillo, pese a la demostración de confianza pública realizada por los dirigentes la pasada semana. A la progresiva caída del equipo se le une la del propio Mel, algo que nadie se podía pensar hace unos meses.
"Su futuro no se debatirá mientras no ocupe puestos de descenso, como mínimo", manifestó el consejero José Antonio Bosch hace apenas unos días, pero las dudas sí empiezan a surgir alrededor del entrenador. Con el trasfondo económico que supondría la destitución de Mel siempre y cuando no ocupe zona de descenso, su principal valedor continúa siendo el presidente, Miguel Guillén. "No queda otra que seguir trabajando y la racha cambiará. Confiamos en él, no hemos sido inferiores a nadie", señala el máximo dirigente, quien tampoco se mete demasiado en los asuntos deportivos de la entidad. La continuidad de Mel está garantizada por tanto una semana más, aunque la distancia con la zona de descenso se sigue reduciendo. Y es el equipo verdiblanco es, junto a la Real Sociedad, el que más derrotas, siete, acumula en el campeonato liguero.
Precisamente, el encuentro ante el conjunto donostiarra marcará de nuevo el devenir del entrenador. Un traspié no lo condenaría a la destitución, salvo debacle de imagen y clasificatoria, pero su figura sí quedaría ya muy tocada y con un calendario complicado a la vista, con las salidas al Reyno de Navarra y Calderón con el Valencia de visitante en Heliópolis de por medio.
Tras las derrota en Santander, Bosch convocó una reunión con los hombres de fútbol de la entidad para debatir la situación del equipo y se encontró con una respuesta continuista de los mismos sobre Mel. Todos valoraban la buena relación entre plantilla y entrenador, a la vez que la imagen del Betis no había sido la de un equipo a la deriva. Apenas dos semanas después, la respuesta de algunos de esos hombres de fútbol de la entidad no sería ahora la misma, aunque se sigue confiando en que aparezca esa victoria que eleve la confianza del grupo.
Mel, por su parte, sí apareció ayer con más energía, algo necesario para transmitir su mensaje al vestuario. "Primero, daros las gracias a todos tanto por vuestros tweets de apoyo como los de crítica. Entiendo a todos los que no están satisfechos", comentó el técnico en su cuenta de Twitter a primera hora de la mañana. "Yo tampoco lo estoy, pero me siento con fuerzas y capacitado para sacar esto adelante. Confío en el trabajo y en este grupo de futbolistas", añadió Mel en un segundo mensaje público. Posteriormente, el técnico dialogó con sus jugadores, en una terapia de grupo en la que todos tomaron la palabra, y donde pudo comprobar que el grupo sigue creyendo en él.
A los argumentos futbolísticos en contra del entrenador -aparición de jugadores y posterior olvido, cambios de sistema y falta de lectura de los partidos- se le une una racha de resultados que se acerca a las peores de la historia verdiblanca. Los números, ésos que siempre avalaron a Mel en su etapa en el Betis, también le empiezan a dar la espalda, con el añadido del problema del gol, otro hándicap que convierte en casi imposible remontar un partido que se le pone en contra. El técnico se está encontrando con el bajón de tres de sus principales jugadores -Iriney, Beñat y Rubén Castro-, a lo que ha sumado el ostracismo de Salva Sevilla, sin minutos en los cuatro últimos encuentros, tres de ellos incluso quedándose en la grada. Demasiados problemas sin solución cuando se acumulan ocho jornadas sin victorias.
El Betis se desdibuja un poco más cada jornada, pasando de una fragilidad defensiva ya conocida a una falta de elaboración de juego que ahora mismo es su gran problema. Como si de una cámara súper lenta se tratase, el cuadro verdiblanco ha ido dejando en el camino sus virtudes, a la vez que el técnico comienza a perder crédito dentro del club. Públicamente, Mel mantiene la confianza de los dirigentes, pero el camino del fútbol está marcado cuando los resultados dejan de acompañar a un entrenador. "Una victoria ante la Real lo cambia todo", afirma Guillén. Y a eso se agarran todavía Mel y los suyos.
5 Comentarios