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Un 'campeón' en salud

  • El Betis gastó lo mismo que el Atlético en el ejercicio 12-13, lo aumentó en el curso siguiente y renovó con Gesalus un contrato adverso para sus intereses. La supervisión es inexistente.

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Si algo choca en la memoria del Betis de este ejercicio y de los anteriores es lo concerniente al apartado de salud, que sigue en manos de la empresa Gesalus, la misma a la que a su vez facturaba el despacho de José Antonio Bosch servicios variados que, aún hoy, sigue defendiendo el ex administrador judicial para desviar la atención sobre el ex presidente Miguel Guillén, quien lo obligó a dimitir, entre otras cosas, por asuntos tan procelosos como éste, denunciados en su día por este medio.

El caso es que el Betis, en contra de la opinión del propio Guillén, quien en aquellos días anunció que el club buscaría otras empresas o reconduciría el área de salud en aras de buscar un mejor servicio -multitud de padres de jugadores de la cantera se han quejado del trato recibido por sus hijos-, siguió fiándolo todo a Gesalus y, encima, ha aumentado el gasto en casi un 30% para el ejercicio 13-14, del que rendirá cuentas en breve en la Junta General Ordinaria de Accionistas del 9 de diciembre.

Antes de entrar en disquisiciones, baste comparar lo abonado por el Betis a Gesalus en el curso 12-13, un total de 584.719,62 euros, prácticamente lo mismo que los sueldos de los servicios médicos del Atlético de Madrid, campeón de Liga al curso siguiente y que gastó 590.034,27 euros.

Aun así, el club verdiblanco admite ahora unos gastos de la temporada pasada de 754.566 euros, a los que habría que sumar unos 150.000 euros de los salarios del médico Tomás Calero, el masajista José María Montiel y los fisioterapeutas Manuel Alcantarilla y Alejandro Fernández, en nómina del club, el primero de ellos tal y como obliga el artículo 104 del Reglamento de la Federación Española. "Tratándose de clubes de Primera, Segunda y Segunda B, contratar los servicios de un médico que, adscrito a su plantilla, tendrá como funciones específicas, además de las que se le pudieran exigir por parte del club, estar presente y de servicio durante el transcurso de los partidos y entrenamientos, y asumir las responsabilidades concernientes al control antidopaje", dice el texto, que no obliga a externalizar servicio alguno, algo poco común en la mayoría de clubes, que sólo tienen acuerdos con multinacionales para uso de hospitales, intervenciones, etc., como también es el caso del Betis con Fremap y la Clínica Infanta Luisa.

Gesalus, sin experiencia deportiva ninguna, facturó en 2012 poco más de un millón de euros, el 65% al Betis, con una plantilla de 17 profesionales, de los cuales 12 prestaron servicios al Betis. Es decir, la principal fuente de ingresos de esta empresa es la entidad verdiblanca.

Aun así, a 1 de julio de 2014, el nuevo director general del club, Federico Martínez Feria, renueva un contrato, que obra en poder de este diario, que ata de pies y manos al Betis. Gesalus diseña las gestiones sanitarias y además las contrata, con una falta de control por parte del club; amplía el contrato a personas familiares y afines al club, permite la asistencia de José Millán, presidente de Gesalus, a las reuniones del consejo de administración, tolera la subcontratación de productos a otras empresas, autoriza la compra sin control de material y, en definitiva, se muestra como un contrato abierto a favor de Gesalus, toda vez que en ningún momento se cita la supervisión del jefe de los servicios médicos del club, Tomás Calero, ni de algún consejero médico docto en la materia.

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