La crisis, en la cocina

El club arbitra medidas internas para fortalecer a Mel y a la plantilla de cara al trascendental choque ante la Real Sociedad · Semana de muestras de apoyo internas sin descartar una concentración.

Pepe Mel, con gesto muy serio en el banquillo visitante de El Madrigal el pasado sábado.
Javier Mérida / Sevilla

22 de noviembre 2011 - 05:02

En el Betis se empieza a pensar de forma redonda. El fútbol y, por añadidura, el primer equipo son hoy, y habría que decir que casi por primera vez en un año, el universo futbolístico de la sociedad, el centro sobre el que gira su actualidad y, cómo no, por fin la primera preocupación de sus dirigentes. Aunque haya costado, e incluso aún pueda haber quien no lo entienda, cualquier plan para la entidad pasa por la buena marcha del primer equipo y por que éste se quede en Primera División, por mucho que se pregone que existe un proyecto de viabilidad incluso con el equipo en Segunda. Si es en Primera y se le transparentan las costillas...

No es momento de desviar la atención con las pelillerías de los administradores concursales, la ciudad deportiva, la Fundación ni siquiera la buena marcha del filial, asuntos todos ellos secundarios aun relevantes que acaban por distraer y disfrazar la realidad: el Betis está en crisis porque Pepe Mel y los suyos no le ganan a nadie. Y punto.

Miguel Guillén, el presidente del club, así lo entiende y, aunque ayer compareciera en diversos programas de radio, incluido el de la casa, siempre se anduvo con tiento, moviéndose en base a tópicos aunque ciertos y escondiendo un tanto las medidas endógenas que puedan trabajarse en el club. Porque, claro queda, si en cierto modo hay que lavar algún trapo sucio, se hará donde se debe, en la cocina.

El presidente ayer volvió a mostrar su absoluta confianza en el entrenador, más allá de la amistad que pueda unirlos, pero más que nada juzgaría necesario mantener un cambio de impresiones con él, junto a Vlada Stosic, Rafael Gordillo y otros pesos pesados en la parcela deportiva en el club, para analizar la situación. "Hay que buscar fórmulas para poner remedio a esta mala racha tan larga en lo deportivo. La preocupación es evidente por los resultados, pero tenemos claro que la serenidad, la unidad, el trabajo y el esfuerzo serán las claves para que salgamos adelante de esta situación", reiteró Guillén.

No hay fecha para esa presumible reunión con el entrenador que, en modo alguno, significaría un ultimátum. Más bien al contrario, ya que sólo se trataría de debatir la realidad deportiva del primer equipo e intercambiar puntos de vista, nada distinto a lo que el propio entrenador realiza con sus futbolistas el primer día de entrenamiento de la semana.

Es más, apenas hay dudas sobre la idoneidad de Mel, pero sí puede haber quien piense que el Betis debe jugar de otra manera, aunque son más los que estiman que el estilo de juego es el idóneo y que, más allá de aparcarlo, sólo hay que potenciarlo en aspectos como la velocidad en la circulación del balón y la agresividad de los futbolistas, que asoma con cuentagotas y que, por ejemplo, resultó decisiva ante el Málaga.

Porque claro quedó ya que el Betis no cambiará su filosofía de juego al regreso de Cornellà hacia el hotel. En una de las obligadas vueltas de tuerca del entrenador para gestionar esta racha de derrotas, se le ocurrió variar el estilo y los propios futbolistas y Mel llegaron al convencimiento de que no era lo correcto en el mismo autobús de regreso. El guardameta Casto así lo constató al día siguiente en estas páginas.

"Se están haciendo las cosas mal. Así lo indica el punto conseguido de los últimos 24 en juego. No sólo debemos analizar el último partido ante el Villarreal para encontrar remedios. Hay que trabajar para el próximo partido la falta de gol y de llegada. Hablé con el míster al final del partido y estaba preocupado lógicamente por la lenta circulación de balón. Me transmitió su capacidad para seguir trabajando. Tenemos que recuperar el fútbol de principios de temporada", explicó ayer Guillén.

Tampoco es descartable una concentración en algún lugar cercano a Sevilla los últimos días de la semana. La Real Sociedad es la última bala y si Mel solicita trabajar de forma más intensa con sus hombres los aspectos deportivos y psicológicos sería complacido. Incluso, es posible que el propio club le brindase al técnico la posibilidad si no surgiese de él medida tan poco habitual pero tan efectiva en ocasiones. Ya la temporada pasada, aunque durmiendo en sus respectivos domicilios, hubo unas jornadas de convivencia auspiciadas por Jesús Paredes y que con el tiempo los futbolistas juzgaron claves. Incluso, dirigentes del club podrían aprovechar para algún almuerzo-coloquio con la plantilla.

Sea como fuere, Mel siempre tendrá la última palabra. "Tiene toda nuestra confianza. Si se pierde ante la Real, habrá que ver cómo y si hay que tomar alguna decisión, se tomará, sin tener en cuenta para nada si cuesta más o menos dinero. Lo económico nunca ha pesado en este aspecto ni lo hará; no nos preocupa", zanjó el asunto Guillén.

4 Comentarios

Ver los Comentarios

También te puede interesar

Lo último