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Y de repente, otra final

  • Emery sólo dispondrá de dos sesiones matinales para preparar la cita del Barça y pulsará el factor anímico de nuevo. Rami se apunta y el club pedirá la cautelar por Kolodziejczak.

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A las 5:10 de la mañana de ayer jueves aterrizó la copa de la Liga Europa a la tierra donde se ha empadronado. A Sevilla. Descendieron los héroes de Basilea con el primer capitán, José Antonio Reyes; el presidente, José Castro, y Unai Emery al frente. Esta vez no hubo autobús a pie de pista para eludir el agasajo e ir directos al estadio. Los jugadores, aún ataviados con sus equipaciones blancas en su mayoría, fueron recibidos a la salida de San Pablo por una comitiva de lo que les espera el próximo lunes por las calles de Sevilla, cuando vuelvan a ofrecer la Liga Europa a la ciudad por tercer año consecutivo y quinto en la última década.

Todo es atípico en la actualidad del Sevilla. Gozosamente extraño. Unai Emery contaba con apenas tres días para preparar toda una final de la Copa del Rey ante el Barcelona, nada menos. Un partido que, en condiciones normales, palpitaría en la cabeza de todo el que respire en sevillista durante semanas y semanas. Pero sólo lo hace desde que acabó la bellísima final ante el Liverpool. Y en el vestuario blanco, sólo lo hará desde hoy mismo. Como el vuelo de regreso llegó con retraso, Emery suspendió el entrenamiento vespertino programado para ayer. Hoy por la mañana empezarán los pentacampeones europeos a preparar la final copera. Mañana, segunda sesión matinal. Y acto seguido, viaje a Madrid.

Hoy, Unai Emery y sus ayudantes evaluarán el estado físico de Rami tras su obligada marcha de la final por unos problemas musculares en la pierna derecha. El central francés, a pie del autobús que trasladaría a los campeones al aeropuerto de Basilea, mostraba una abierta sonrisa, no obstante, y confiaba en estar disponible para este domingo. Dejó ver que fue más una sustitución por precaución.

A Kolodziejczak, la sanción que de momento lo priva de jugar ante el Barcelona en el Vicente Calderón no le impedía sonreír abiertamente en la zona mixta del Saint Jakob Park. El defensa francés incluso mantenía la esperanza de que se vea reducida esa suspensión por cuatro partidos por su insulto al asistente en San Mamés. Pero de momento, no le llegan buenas noticias: ayer, el Comité de Apelación confirmó los cuatro partidos de sanción.

En su resolución, Apelación refleja que "las imágenes que se aportan como prueba, ni son completas, ya que existen dos vídeos diferentes en los que en uno se corta la acción en su continuidad y secuencia lógica y en el otro la acción se desarrolla sin recogerse el minuto exacto de la acción en cuestión (minuto 57) y con el árbitro asistente lejos del jugador".

Ahora, el Sevilla dispone de quince días hábiles para recurrir al Tribunal de Arbitraje Deportivo, pero lógicamente moverá ficha desde ya y solicitará incluso la suspensión cautelar de la resolución definitiva para al menos conseguir que Kolodziejczak esté pasado mañana en la final de Copa del Rey.

Unai Emery y su equipo también evaluarán en las dos sesiones hasta la final el estado físico de los protagonistas de la remontada ante el Liverpool para sopesar qué puestos refrescar. Sergio Rico volverá a la portería, en la defensa tiene los efectivos justos, que serían justísimos si Rami y Kolodziejczak causan baja: sólo Carriço y Nico Pareja serían los centrales aptos y no parece que Emery repita el experimento fallido de la final de la Supercopa europea de Tiflis, cuando retrasó a Krychowiak al eje de la zaga. Nico Pareja cuenta con bazas para jugar ante el Barça.

En la medular, con la baja segura de N'Zonzi por su expulsión en la vuelta de la semifinal en Vigo, Emery tiene las variantes de meter a Cristóforo junto a Krychowiak o de incluir -vía más factible- a Iborra para que éste alterne su posición con Banega.

En las bandas, la escasez de efectivos y el buen rendimiento de los actores en Basilea también lleva a pensar en que Mariano y Coke repetirán por la derecha y Escudero y Vitolo por la izquierda. Reyes quiere postularse como alternativa y trabaja fuerte para estar a disposición de Emery mañana y abrochar la temporada en el que sería, probablemente, su último partido con la camiseta del Sevilla. Arriba, Gameiro echará el resto impulsado por su momento de forma y por la moral de la tercera Liga Europa seguida.

Ese subidón anímico es el que tratará de aprovechar Emery para contrarrestar la ventaja física del Barcelona -además de la técnica- cara a la final. Dos días, sólo dos, para preparar una gran final. Otro reflejo de esta dorada década.

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