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Betis-Elche de Copa del Rey, en directo

La tabla, como el algodón, no engaña

Betis-zaragoza (4-3)

El Betis derrota al Zaragoza y encabeza la tabla porque es el equipo que mejor ha jugado hasta ahora en Primera · Los verdiblancos pasaron de la goleada al sufrimiento por la expulsión de Casto, pero ya lleva 4 triunfos seguidos.

Beñat celebra su gol de penalti. / Antonio Pizarro
Francisco José Ortega / Sevilla

Sevilla, 22 de septiembre 2011 - 23:48

El Betis es el líder de la Primera División, de la máxima categoría del fútbol español, y eso no es ninguna casualidad. Ni siquiera pertenece al reino de las anécdotas semejante logro por mucho que sólo se lleven contabilizados cuatro partidos en el calendario, los verdiblancos suman más puntos que los demás por la sencilla razón de que, a día de hoy, juegan mejor que el resto de los equipos. Sí, incluidos los dos colosos hegemónicos. Ayer le tocó al Zaragoza, como antes tuvieron que doblar la rodilla Granada, Mallorca y Athletic, y en todos los partidos hubo un denominador común, que el Betis de Mel fue superior en el global de los 90 minutos.

El fútbol, por tanto, se ha limitado a hacer justicia con los méritos contraídos por este Betis, por un equipo que es fiel a la propuesta de Pepe Mel y sale en cada partido dispuesto a dominar la situación, a someter al rival a base de apretarle arriba, de robarle el balón lo antes posible y de manejar con criterio la situación. Da igual que sea en Segunda o en Primera, el ideario es exactamente el mismo y la noche del liderato no iba a ser una excepción. Era un día destinado a la fiesta por mucho que algunos ejercieran de agoreros en sentido contrario y este Betis demostró que es capaz de ganar en los días imprevistos y también cuando se le espera.

Porque el Betis, con elementos casi idénticos a los empleados en la exhibición de San Mamés, salvo la obligada ausencia de Mario por sanción, salió dispuesto a liquidarlo todo por la vía rápida. Nada de darle descanso a ningún futbolista, estamos en septiembre y ahora es hasta bueno acumular partidos en las piernas de los profesionales. Volvieron a jugar, por tanto, los que Mel considera en estos momentos que son los mejores y ellos iban a ser los encargados de domeñar al Zaragoza y también de golearlo con posterioridad.

Y la primera razón futbolística para que esto tuviera lugar estaría en la perfecta lectura de la situación de los béticos. Cabe suponer que sería Mel quien lo indicara en la charla táctica previa o que tanto Beñat como Chica tuvieran la sapiencia dentro del campo para hallar ese agujero, pero lo cierto es que la banda izquierda del Zaragoza fue el elemento a horadar. El centrocampista vasco trazó la senda con un espectacular pase sobre el lateral derecho en la jugada del 1-0 y Jonathan Pereira se encargaría con posterioridad de sacarle más rédito a la situación con el primero de los penaltis.

El Betis no sólo había salido lanzado, sino que, lo más importante, también había sido capaz de trasladar esta superioridad al marcador. Está claro que la noche estaba puesta para una fiesta por todo lo alto. El señuelo del liderato ya era suficiente motivo para el goce máximo, pero el equipo también se encargó de poner de su parte en este éxtasis.

Lógicamente, el ímpetu del Betis no podía durar eternamente, sobre todo porque no habría cuerpo humano que soportara tantísimas carreras en la presión, en las rupturas, en las ayudas a los compañeros, en tantas y tantas facetas fundamentales para que el Betis funcione como un auténtico equipo. Y el Zaragoza dio un paso adelante que lo condujo a apretar el marcador en una salida dubitativa de Casto. Dos a uno, tal vez demasiado poco para todo lo bueno que había gestado el Betis antes del intermedio.

Pero Mel y los suyos no entienden de medias tintas. El técnico volvió a demostrar su sapiencia con el cambio de Juanma por Salva Sevilla, tapado por Abraham con el lateral fuera de sitio. Por ahí llegaría el tercer gol no más salir de las casetas y también el cuarto sin respiro siquiera.

Todo parecía sentenciado, dispuesto para la fiesta, pero la emoción y la angustia volvieron con la expulsión de Casto y el incordio en el que se convertiría el zurdo Juan Carlos. El Betis tuvo que sufrir, cierto, pero esta vez hasta pudo ser bueno para que el triunfo, y el liderato consiguiente, se saborearan incluso mejor. La clasificación, como el algodón, no engaña, el Betis es el equipo de Primera que tiene más puntos en su haber y es así por la sencilla razón de que, a día de hoy, juega mejor que nadie al fútbol. Sí, mejor que Barcelona y que el Madrid, faltaría más.

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