"En España hay mucha América y la gente no lo sabe"

Enriqueta Vila Vilar. Americanista y miembro de la academia de la historia

Vila Vilar ocupa el sillón número 22 de la Academia de la Historia que preside Gonzalo Anes.

"En España hay mucha América y la gente no lo sabe"
Francisco Correal

23 de diciembre 2012 - 10:05

–El Atlántico como nuevo Mare Nostrum. Parece el Mediterráneo de Serrat por Jorge Negrete...

–Mejor Antonio Machín.

–Ocupa en la Academia de la Historia el sillón de Juan Vermet. ¿Lo trató?

–Supe de él por Rafael Valencia, que fue alumno suyo. Tradujo las dos obras de más difusión de la literatura árabe, el Corán y Las mil y una noches.

–¿A una andalucista no le cuadraba más el arabismo que el americanismo?

–Mi andalucismo no viene de la vena árabe que le dio a Blas Infante. Me gustan las civilizaciones sincréticas. El hispanismo no es sólo la parte americana. En España hay mucha América y la gente no lo sabe.

–Conocen la América de las hamburguesas...

–No me refiero a Norteamérica, sino a Hispanoamérica o Iberoamérica, porque en Brasil cuando voy estoy como en mi casa. Dicen que es el idioma lo que nos une, y es mucho más. Brasil es un país mediterráneo metido en ese continente. Fueron los franceses los que pusieron énfasis en lo de Latinoamérica para no quedarse fuera, porque la colonización, sin ningún tipo de complejo, fue de Portugal y de España. Los que no se conformaron con ese nuevo Mare Nostrum empezaron a coger las islas que abandonaban los españoles, como las pequeñas Antillas.

–¿Por qué el complejo?

–Desde la leyenda negra, versiones interesadas de escritos ingleses del XVII, con esos dibujos espantosos del holandés Teodoro de Bry que pintaba a españoles echándole oro molido a los indios en la boca. Todo eso viene después de Felipe II.

–¿Con Felipe [González] se acaba el complejo?

–Pero uno de sus colaboradores más cercanos, muy vinculado con Iberoamérica, dijo en la Expo que los españoles teníamos que pedir perdón por lo que hicimos.

–¿Está en la foto de la tortilla?

–Creo que sí. No hay que pedir perdón. Yo no me siento culpable de lo que hicieron en el siglo XVI unos cuantos señores en una inmensa empresa con miles y miles de personas honradas. De lo que España sí debería sentirse culpable es de haber estado callada ante la esclavitud africana. Ninguna colonización se hizo sin estragos, ni la romana ni la inglesa, que se extendió por todo el mundo. Y aquí se planteó con la controversia entre Las Casas y Sepúlveda.

–¿Qué hay de América en Madrid?

–Cuando voy a Madrid no salgo de la casa de mi hija Reyes en La Florida. Allí estaba el Consejo de Indias y está el Archivo Histórico Nacional, aunque los documentos oficiales los mandaban los funcionarios indianos al Archivo de Indias. En el archivo de la duquesa de Alba en Liria está el primer escrito de América de la mano de Cristóbal Colón, que dibujaba la Española.

–Antonio Burgos llegó a publicar un Libelo contra Madrid?

–Lo he leído. Eso tal vez tenga que ver con esos escritores andaluces que si no se iban a Madrid no tenían nada que hacer. Como ocurrió después de la guerra.

–En Madrid vivió Bolívar...

–Se iban más a Francia. Cuando hablo de América siempre pienso en el siglo XVII o en la actualidad.

–¿Qué le parece el regreso del PRI en México?

–Es un PRI edulcorado. Figúrese las siglas: una revolución institucionalizada.

–Lo que hizo Hugo Chávez en Venezuela...

–Lo de Venezuela es una tragedia. Hispanoamérica me preocupa muchísimo. Tiene un potencial impresionante en todos los sentidos. Siempre se piensa en la economía, pero en lo cultural tiene ese factor sincrético de lo que Octavio Paz llamó la raza cósmica, la fusión de las razas blanca, negra e india. Pero ha tenido muy mala suerte con los gobernantes. Venezuela llegó a convertirse con el petróleo en un país riquísimo, con unas diferencias abismales. Unas diferencias que eran mucho más grandes cuando se independizaron que durante las colonias.

–¿Qué huella deja el 12?

–Ha pasado como en la Expo. ¿Qué quedó? Los libros que se publicaron. Relaciones, ninguna. Cádiz no ha aportado nada. Ya estaba todo más que estudiado. Aparte de que la Constitución de Cádiz, que hasta los niños de Primaria saben que significó el paso del Antiguo al Nuevo Régimen, tiene dos grandes fallos. Uno, que deja a los indios fuera. Otro, que no se atreve a aprobar la abolición de la esclavitud.

–¿Les faltó un Lincoln?

–Lincoln es muy posterior a la Constitución de los Estados Unidos. Me refiero a la esclavitud africana, la de los indios la quitó de un plumazo Isabel la Católica cuando Colón se presentó con los indígenas. Las leyes de Burgos prohíben la esclavitud y las Encomiendas, que era una esclavitud encubierta. Igual que la mita, esas levas en las que iban cogiendo jóvenes en los Andes para que trabajaran en las minas.

–¿Quién contrarresta la leyenda negra?

–El rigor de decir que no eran colonias, sino provincias de ultramar. Que muy pronto llegaron allí las instituciones españolas, las primeras universidades de México y Perú, la catedral de Santo Domingo, que primero fue sufragánea de la de Sevilla y después metropolitana y modelo de las demás.

–¿Prepara algún viaje a América?

–En agosto he quedado con mi amigo Allan J. Kuethe, profesor en Texas. Me ha invitado a Medellín, donde le hacen un homenaje, y a su casa en Panamá con su mujer, que es cubana.

–¿La globalización acaba con las historias sectoriales?

–El americanismo se estudia como algo global o no se estudia. El Atlántico, cuando yo analicé el tráfico de esclavos, siempre fue un mar globalizado.

–¿Dedicarse a la historia de América la exime del difícil trance de hacerlo con la Historia de España?

–Son disciplinas inseparables. Durante mucho tiempo, los profesores modernistas daban la Historia de España mirando a Europa y los americanistas miraban a América. No se puede entender sin ambos flancos.

–España perdió las colonias. ¿Puede perderse?

–Mientras existan lo hispano y lo español, España no puede desaparecer de ninguna manera, por mucho que se empeñen algunos catalanes. Sería una locura colectiva si cometiéramos la misma torpeza de Fernando VII con los procesos de independencia. Hay una España muy cohesionada, puede haber tres o cuatro díscolos, pero es evidente que la España tal como la concebimos sí la podemos perder.

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