Melanie y Antonio se querían una 'jartá'

Acaba de cumplirse un año desde su separación, tras 19 años de vida en común, pero el ex matrimonio ha demostrado tener una relación cordial por el bien de su hija, a la que han acompañado juntos en su graduación

Melanie ha compartido esta fotografía del reencuentro.
Gema Amil

09 de junio 2015 - 01:00

Siempre hay que confiar en el tiempo. Por muy dura que sea una situación, la paciencia y el devenir de los días es el remedio hasta para las heridas más profundas. Y si no que se lo digan a Melanie Griffith y Antonio Banderas, que cumplido un año del anuncio de su separación han salvado las "diferencias irreconciliables" que les llevó al final de su vida en común tras 19 años de matrimonio para celebrar juntos una sentida jornada familiar. La 'culpable' de su reencuentro no es otra que la única hija que tienen en común, Stella del Carmen, que el pasado fin de semana se graduó y tras el verano dará comienzo a una nueva etapa universitaria en Nueva York.

La separación de Melanie y Antonio fue dolorosa pero no traumática. Y eso que al principio todo hacía pensar lo contrario. Tras anunciar su adiós -cuando faltaban pocas semanas para que Stella cumpliera la mayoría de edad- él afrontó con mayor normalidad su nueva vida. Se enamoró de nuevo relativamente pronto y se volcó por completo en su carrera profesional, abriéndose incluso camino en otras facetas como la de diseñador, para la que actualmente se prepara en una de las escuelas de moda más prestigiosas del mundo, la londinense Central Saint-Martins. No le va nada mal y se le ve bastante entusiasmado; de hecho hace poco presentó su primera colección de gafas de sol y graduadas. En cuanto al amor, sólo seis meses después de la separación de su esposa durante dos décadas presentó a su familia a la atractiva holandesa Nicole Kimpel, la belleza rubia treintañera con la que fue visto bailando en Cannes tres meses antes del anuncio de la ruptura de su matrimonio y con la que protagonizó las primeras instantáneas que levantaron los primeros rumores de crisis. Con Nicole ha sido visto paseando por todo el mundo, especialmente por su amada tierra natal Málaga, donde ha enseñado a su novia las tradiciones más señeras como la Semana Santa, imágenes que, cómo no, recordaron a las que en su día protagonizó junto a Melanie.

La estadounidense, por su parte, ha afrontado su nueva vida como mejor ha podido. En su primer año de mujer soltera y a sus 57 años poco quiere saber del género masculino más allá del cariño de su hijo, Alexander. Más delgada y demacrada se vio a Melanie paseando por las calles de Los Ángeles, donde vive, con el nombre de su ex que aún luce en el brazo medio borrado. Entre sesión y sesión de eliminación de su famoso tatuaje, en el que se leía Antonio rodeado de un corazón, Melanie ha tenido tiempo de hacer nuevos amigos, como la matriarca del clan Kardashian Kris Jenner. También ha intentado retomar las riendas de su carrera pero sobre todo se ha refugiado en sus tres hijos. Por último, Griffith ha comenzado una intensa actividad en las redes sociales, donde suele compartir imágenes de su día a día. Llamativas fueron las nostálgicas fotografías que subió de sus primeros años de feliz matrimonio con Banderas y que para muchos fueron signos de despecho y dolor por un evidente desamor. Pero ella no lo vivió así. Para Melanie esas fotos no son más que un ejemplo de que ha superado la ruptura y de que del matrimonio con Antonio tan sólo se queda con los buenos momentos.

La graduación de Stella del Carmen ha terminado de enterrar las informaciones que apuntaban a que ambos mantenían un pacto de no agresión verbal y otras tantas de que se avecina un caro y duro divorcio. Antonio y Melanie han pasado "un año duro", como bien dijo el actor en su paso por el Festival de San Sebastián, pero no renuncian a su familia, la que juntos han formado y que no quieren perder por nada. Las tres fotos de la graduación de su hija que la actriz ha compartido en Instagram dan fe de ello, de que se llevan bien y de que se quieren una 'jarta'.

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