Espiritual, virtuosa del piano y siempre leal a doña Sofía, adiós a la princesa Irene de Grecia

Irene Schleswig-Holstein Sonderburg Glucksburg será enterrada este lunes en el cementerio del palacio real de Tatoi

El templo de Madrid donde se oficiará el funeral de la princesa Irene de Grecia

Vídeo | Muere Irene de Grecia, hermana y confidente de la Reina Sofía

Irene de Grecia en una recepción veraniega en Marivent, Palma, en el año 2023 / EFE
Francisco Andrés Gallardo

16 de enero 2026 - 21:19

La princesa Irene, hermana menor de la reina doña Sofía, fallecía este jueves en Madrid, a las 11.40, en el palacio de la Zarzuela. Vivía con su hermana y se instaló en el palacio madrileño en 1984, tres años después del inesperado fallecimiento de su madre, la reina Federica, que murió tras una operación quirúrgica en la capital de nuestro país. Tenía 83 años y en los últimos días había empeorado de forma notoria tras un deterioro cognitivo, llevando la madre de Felipe VIa suspender su agenda. El fallecimiento se produce unos días después de una prima segunda, buena amiga de ambas, Tatiana Radziwill, acaecido en París.

La capital ardiente se instalaba anoche en el palacio, para familia y allegados y el funeral será este sábado en la catedral ortodoxa griega de San Andrés y San Demetrio de Madrid. El lunes será enterrada en el cementerio de Tatoi, junto al antiguo palacio real donde se crio, y donde reposan sus padres y su hermano Constantino.

Irene Schleswig-Holstein Sonderburg Glucksburg nació en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, el 11 de mayo de 1942, durante el exilio de la familia real helena por la Segunda Guerra Mundial. Hija menor de los reyes Pablo I y Federica de Hannover su vida estuvo marcada por el desarraigo: infancia en el exilio entre Egipto e Italia y no pudo instalarse en Grecia hasta el fin de la guerra civil, posterior a la ocupación nazi. Apenas veinte años después, en 1967 vivió otro exilio, siendo rey su hermano Constantino.

Tímida y reservada, la hermana de doña Sofía esquivó en todo lo posible los actos de gala. Nunca tuvo un compromiso sentimental formal aunque admitió haber estado enamorada en silencia.

Compartía con su hermana Sofía ser vegetariana y era una melómana y una virtuosa del piano. La música clásica era el acontecimiento que le llevaba a cualquier parte de España, en especial si era junto a la reina. En conciertos de ámbito privado mostraba sus dotes como instrumentista y mantuvo la amistad de grandes maestros como Daniel Baremboin, una de las grandes figuras admiradas por su herama.

Además de interesarse por todas las facetas artística, tenía una profunda religiosidad forjada en especial junto a su madre en la India. Tras la muerte de su padre, el rey Pablo, en 1964, la espiritualidad moldeó su carácter en esta marcha a Madrás y desde entoces practicaba el yoga. La meditación y el estudio comparado de religiones la llevó a una vida sencilla y alejada de fastos. Su forma de vestir y prescindiendo de maquilleje, su posición en los actos oficiales era en segundo plano. Junto a doña Sofía pero con una presencia siempre discreta.

Superó un cáncer de mama que se le diagnosticó en 2002 y mantuvo un estilo de vida saludable, con medicinas alternativas a los tratamientos convencionales.

Residía en la Zarzuela desde 1984, instalándose primero como invitada de su cuñado, don Juan Carlos, se quedó de forma permanente a petición de su hermana. Mantuvo en todo momento una buena relación con sus sobrinos y era el “apoyo inquebrantable” de doña Sofía, como se ha indicado en tantas ocasiones. Un respaldo fundamental en momentos críticos como los vividos con el rey emérito o con la infanta Cristina y su ex marido, Iñaki Urdangarin.

Fundó y presidió durante años la ONG Mundo en Armonía, enfocada en redistribuir excedentes alimentarios en zonas de crisis y la construcción infraestructuras en comunidades desfavorecidas. Esa labor humanitaria era extensión de esa espiritualidad y valores humanos que siempre cultivó.

Su actitud siempre fue de discreción y lealtad familiar. Una princesa de nacimiento que fue consciente de su papel por los demás al margen de los esplendores de los palacios. Ahora será enterrada junto a sus padre y su hermano. El deseo de su hermana Sofía sería también el de reposar en Tatoi

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