La Fiscalía de Sevilla imputa al asesino de las 480 puñaladas un crimen con alevosía y ensañamiento
un crimen sin parangón mundial
El Ministerio Público sí aprecia la existencia de una circunstancia atenuante de confesión pero no la de drogadicción, a la espera del resultado de los análisis de Toxicología
El asesino de las 480 puñaladas estuvo "cinco minutos" atacando con el cuchillo a la víctima: "Me dio un arrebato y la maté"
La Fiscalía de Sevilla ha concretado los cargos que inicialmente atribuye al asesino confeso de La Algaba, David A. S., quien en la tarde del domingo 14 de diciembre perpetró el salvaje crimen de Ana Isabel V. N., la mujer que le tenía alquilada una habitación y a la que asestó un total de 480 puñaladas por todo el cuerpo. El investigado volvió a comparecer este viernes ante la juez de Instrucción número 18, en el marco de una vista que prevé la ley del jurado y a la que asistieron además el ex marido y la hija mayor de la víctima, según explicaron a este periódico fuentes del caso.
En esta comparecencia, la fiscal atribuyó un delito de asesinato con alevosía y ensañamiento a David A. S., en el que ha apreciado una circunstancia atenuante en su conducta, por haber confesado el crimen cuando fue detenido por la Guardia Civil. Lo que no aprecia por el momento el Ministerio Público es otra atenuante por el consumo de drogas que David también alegó al confesar el crimen y es que hasta el momento no se ha realizado ningún informe ni prueba que acredite dicho consumo y el grado de afectación. La acusación pública solicitó a la instructora que tome declaración en sede judicial de los testigos y que se realice el ofrecimiento de acciones a los hijos y al ex marido de la víctima, Ana Isabel V. N.
Por su parte, la abogada Ofelia Liñán, que ejerce la defensa de David A. S., pidió a la juez que se impulse el avance de la investigación y que se practiquen una serie de diligencias de investigación, entre ellas que por parte de dos forenses examinen al investigado para determinar el "grado de imputabilidad" del mismo, en concreto, que por parte de los profesionales el Instituto de Medicina Legal (IML) se informe sobre el grado de afectación del asesino por la previa ingesta de cocaína, porros y alcohol, y que se determine además si David A. S. padece alguna "anomalía o alteración psíquica" relacionada con su toxicomanía.
Esta prueba resulta pertinente si se tiene en cuenta que el investigado alegó el elevado consumo de hachís y cocaína como detonante del crimen. David A. S. estuvo acuchillando a la víctima durante unos "cinco minutos", según recoge el atestado del Equipo de Homicidios de la Guardia Civil. El único motivo que ofreció en su confesión para acabar con la vida de Ana Isabel es que sintió "un impulso muy grande" que le llevó a matarla, un crimen que, además, no tiene parangón en la crónica negra mundial.
Ofelia Liñán ha pedido a la juez que por parte de la letrada de la administración de Justicia se cotejen los mensajes de Whatsapp que David y Ana Isabel se estuvieron intercambiando durante toda la noche previa al crimen. Así, entre la madrugada del sábado 13 de diciembre hasta las nueve de la mañana del domingo, día 14, se producen una serie de conversaciones entre el agresor y la víctima a través del whatsapp en las que David le pide drogas fiadas "con una insistencia desmesurada y mostrándose ansiosamente", según refleja el atestado del Equipo de Homicidios de la Guardia Civil. Esas conversaciones se producen durante toda la noche a las 00:15 horas, a las dos de la madrugada, a las cuatro, a las seis, a las siete y la última petición de sustancias estupefacientes se produce sobre las 8:20 horas del día del crimen. En esos mensajes, Ana Isabel contestaba diciéndole que podía bajar, "como accediendo a vender la droga", precisa el instituto armado.
En su declaración policial, David aseguró que era consumidor de hachís desde los 15 años y de cocaína desde los 18, y que consumía constantemente hasta el punto de que si no consumía más es porque no tenía más dinero. Debido a su adicción, según su testimonio, ha tenido en los últimos tiempos "problemas mentales", de ansiedad, insomnio y también "ideas suicidas espontáneas". David afirmó que la noche previa al crimen no durmió, que se fumó cinco o seis porros y consumió mucha cocaína aunque no recuerda qué cantidad, pero dice que consumió hasta la una de la tarde de ese domingo.
La juez ha manifestado en la comparecencia que ha acordado un examen psiquiátrico forense con la finalidad de determinar "si al cometer el hecho confesado pudo tener anulada o mermada su conciencia y/o voluntad". David A. S., que finalmente no ha prestado declaración en esta comparecencia del jurado, sí que ha explicado a la juez que en alguna ocasión ha estado en un centro de salud mental y también en Proyecto Hombre para tratar el problema de sus adicciones.
La Guardia Civil recuperó su teléfono móvil en unos matorrales
La abogada defensora también ha pedido a la juez que autorice el volcado y análisis del teléfono móvil del investigado, que fue recuperado por la Guardia Civil en San Jerónimo, en una zona de matorrales junto a una subestación eléctrica, tal y como reconoció David A. S.
También ha solicitado la letrada que se analice el teléfono de la víctima y que se remita al juzgado el contenido de las cámaras que Ana Isabel tenía colocadas en varios puntos de la vivienda, que podrían contribuir a esclarecer lo que sucedió aquella tarde del pasado 14 de diciembre en su domicilio de la calle Buganvilla de La Algaba.
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