Ratifican el archivo de la causa contra 6 policías acusados de robo en la Macarena
Caso Macarena
La instructora y la Fiscalía consideran que puede haber "motivos espurios" y de "venganza" de los denunciantes, que han sido procesados por contrabando de tabaco y se enfrentan a penas de prisión
La juez ha confirmado el archivo de la causa contra los seis policías nacionales acusados de robo durante una inspección contra el contrabando de tabaco en una tienda del distrito Macarena regentada por un matrimonio rumano. En un auto, la juez de Instrucción número 1 de Sevilla, María Elvira Alberola, ha ratificado su decisión de sobreseer la investigación contra los seis agentes después de que tanto la Fiscalía como la defensa de los agentes hayan advertido de los "motivo espurios" y de "venganza" de la denunciante, una mujer de nacionalidad rumana que ha sido procesada junto a su marido y varias personas más por un delito de contrabando de tabaco y se enfrenta a penas de prisión.
La intervención se produjo la noche del 19 de mayo de 2015 y La dueña del negocio, una mujer de nacionalidad rumana, denunció que los agentes le habían sustraído 17.000 euros y exigido otros 5.000 para no volver a molestarles.
La denunciante aportó como prueba una serie de imágenes de una cámara de seguridad en la que aparecía uno de los agentes guardándose un fajo de billetes en el bolsillo. Sin embargo, la grabación estaba cortada y, después de más de tres años, la Policía Científica pudo extraer las imágenes originales. En ellas, se veía cómo poco después de la marcha de los policías, llegaba otra mujer al local y se guardaba más dinero en el sujetador.
El caso fue archivado en junio a petición de la Fiscalía, pero la rumana presentó un recurso que ahora ha sido rechazado por la juez porque considera que no está justificada la perpetración del delito que se atribuye a los agentes. Aunque las cámaras reflejan cómo uno de los policías introduce una bolsa verde con dinero en un bolsillo, éste afirma que se lo devolvió al propietario en el exterior del establecimiento, lo que confirman los otros agentes, dice la juez, que coincide con la Fiscalía y con el abogado Simón Fernández Rebollo, que representa a tres de los agentes -los otros dos han sido defendidos por los letrados Francisco Javier Carnerero y otro por la letrada María del Carmen Iglesias-, que puede concurrir en los denunciantes "un móvil espurio, evitando con la denuncia ulteriores denuncias policiales o inspecciones en la tienda de su propiedad en busca de tabaco, no quedando tampoco acreditado que los investigados sustrajeran dinero del establecimiento".
La juez se refiere en el auto a las imágenes recuperadas por la Comisaría General de la Policía Científica donde se observa que tras la intervención policial, sobre las 2:50 horas una mujer habla con la denunciante y se guarda en el sujetador "dos fajos de billetes de 50 euros", lo que a juicio de la instructora "introduce una importante duda que debe conducir al sobreseimiento de la causa de que los agentes investigados sustrajeran el dinero", dado que horas más tarde "se observa en el mismo establecimiento guardar lo que parece ser una importante cantidad de dinero que además no parece lógico no sustrajeran los agentes si habían decidido sustraer el dinero del establecimiento".
Todo ello lleva a la juez a reiterar que "no existen indicios racionales de que los investigados hubieran sustraído el dinero denunciado, pues si bien lo cuentan y no lo reflejan en el acta como se observa en las cámaras, no se observa sin embargo en la grabación que la bolsa que sacaron del establecimiento contuviera dinero y lo que se estima fundamental, horas más tarde las mismas cámaras reflejan la existencia del dinero, de una importante cantidad en el establecimiento" que se guarda una mujer.
"Ninguna prueba objetiva corrobora la denuncia"
La Fiscalía de Sevilla solicitó la confirmación del archivo de la causa contra los seis policías nacionales, que formaban parte del Grupo 3º Operativo de Respuesta del citado distrito y estuvieron suspendidos de empleo y sueldo durante casi tres años, porque según afirma "no existe ninguna prueba objetiva que corrobore lo manifestado por la denunciante" y sin embargo, si advierte que existen "lagunas y significativas contradicciones en su testimonio y el de otros testigos que acudieron aquella noche al lugar de los hechos, amén de los móviles espurios" a los que entiende que puede responder la denuncia.
En este sentido, la fiscal señala sobre la cantidad de dinero que aquella noche tenía en la tienda que aunque la denunciante declaró que era para comprar productos en el extranjero, "no explica suficientemente la razón por la que tenía oculta una cantidad de 22.000 euros en lugares tan inverosímiles como el interior de un frigorífico y ni tampoco el origen del mismo". Y añade que "llama la atención" que no ingresara el dinero en su cuenta bancaria y que "un negocio como el de la denunciante proporcionara tan elevadas ganancias".
De la misma forma, para el Ministerio Público "llama poderosamente la atención" que la denunciante no hubiese informado en ninguna de las tres declaraciones que ha prestado que después del supuesto robo se presentó otra mujer que, "en actitud sonriente, se mete dentro del sujetador dos fajos de billetes que le entrega la denunciante", billetes de 50 y 100 euros, y tampoco entiende la Fiscalía la "actitud sonriente y relajada" de la denunciante mientras se produce esa escena de la ocultación del dinero en el sujetador.
Por último, la Fiscalía subraya que la denunciante no ha negado que vende tabaco de contrabando, aunque dice que es "en poca cantidad" y que en ocasiones le había sido intervenido por estos mismo policías, y añade que la investigación desarrollada por un delito de contrabando contra la ciudadana rumana "evidencia que la denunciante, presuntamente, se dedica al contrabando de tabaco y no en pequeñas cantidades, y bien podría con esta denuncia y sus ulteriores declaraciones, tratar de vengarse por esas aprehensiones anteriores y poder seguir desarrollando esa actividad delictiva impunemente".
El abogado de tres de los policías, Simón Fernández, afirma en este sentido que "no debe descartarse la existencia de un ánimo revanchista frente a los agentes que en ocasiones anteriores propiciaron con sus investigaciones la incoación de diligencias previas" frente a la denunciante por delitos de contrabando.
La Fiscalía reclama tres años y medio de cárcel y multa de 60.000 euros para la denunciante
La Fiscalía de Sevilla ha reclamado una condena de tres años y medio de prisión y el pago de una multa de 60.000 euros para la ciudadana rumana que denunció a los seis policías de la Macarena por un delito de contrabando.
En el escrito de conclusiones provisionales, el Ministerio Público acusa a un total de ocho personas por contrabando de tabaco, para los que solicita penas de entre tres años y medio de prisión y cuatro años y medio.
El fiscal considera que entre el verano y noviembre de 2016 uno de los acusados, F. D. M., de común acuerdo con su esposa, I. F. T., y con A. V. S., todos ellos de nacionalidad rumana, se han venido dedicando a la venta y distribución de tabaco de contrabando a terceras personas, fundamentalmente en la tienda que regentan en la Macarena, aunque también en la zona del polígono Calonge.
El grupo disponía de una serie de proveedores de tabaco, entre los que se encontraban los también acusados F. A. S. G., F. J. M. C. y A. F. M. C., todos ellos españoles. Así, el 7 de noviembre de 2016 realizaron un envío de tabaco desde La Línea de la Concepción hasta Sevilla en dos vehículos, pero ninguno de ellos llegó a su destino porque fueron interceptados por la Guardia Civil, el primero en el kilómetro 547,5 de la A-4 en sentido a Sevilla, y el segundo en el kilómetro 18 de la ronda de circunvalación SE-30. En cada coche había 3.500 cajetillas de tabaco de contrabando, valoradas en 14.775 euros, respectivamente.
Varios días después, agentes de la Guardia Civil y del Servicio de Vigilancia Aduanera practicaron diversos registros en el domicilio de F. D. M. e I. F. T., donde fueron incautadas otras 1.784 cajetillas -con un valor de 7.994 euros- y 18.515 euros en efectivo, y 3.877 cajetillas, valoradas en 17.019 euros, mientras que en la tienda fueron intervenidas 122 cajetillas con un valor de 545,45 euros.
Cuando la Guardia Civil llegó a una nave del Polígono Calonge que tenía el matrimonio rumano, sorprendió a F. D. M. y a otros acusados introduciendo en otros dos vehículos otras 6.000 cajetillas de tabaco de contrabando, que habían trasladado desde Santaella (Córdoba) hasta Sevilla por encargado de ellos.
La Fiscalía reclama para el ciudadano rumano F. D. M. y para otros tres acusados una condena de cuatro años y medio de cárcel y multa de 100.000 euros, con tres meses de arresto sustitutorio en caso de impago, mientras que para su esposa I. F. T. y otros tres procesados pide tres años y medio de prisión y multa de 60.000 euros para cada uno de ellos, con 45 días de arresto sustitutorio si no abonan dicha multa.
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