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Portugal celebra las elecciones presidenciales más abiertas en décadas

El país vecino elegirá el domingo al sucesor de Rebelo de Sousa, aunque los sondeos no descartan que haya una segunda vuelta

Portugal vota por segunda vez en un año con la alianza gobernante como favorita y pendiente de los indecisos

Carteles electorales en una rotonda de Lisboa. / Efe

Portugal elige el próximo domingo al sucesor del jefe de Estado actual, Marcelo Rebelo de Sousa, en las elecciones presidenciales más abiertas en décadas, con las encuestas dando un empate técnico entre los candidatos favoritos, por lo que no se descarta que haya una segunda vuelta si ninguno consigue el mínimo de votos necesario.

Lideran los sondeos el ex ministro y comentarista político conservador Luís Marques Mendes; el líder de ultraderecha André Ventura; el ex secretario general del Partido Socialista António José Seguro; el almirante en la reserva Henrique Gouveia e Melo y el eurodiputado João Cotrim Figueiredo, apoyado por Iniciativa Liberal (IL).

Marques Mendes, que fue en el pasado presidente del Partido Social Demócrata (PSD, centroderecha), la formación que ahora dirige el primer ministro Luís Montenegro, ha recibido el respaldo del Gobierno, mientras que Seguro, que fue ministro en los Gobiernos del actual secretario general de la ONU, António Guterres, viene con el aval de los socialistas.

Más allá de los apoyos de cada candidato, las encuestas han ido mutando en los últimos meses sobre el posible ganador, pasando de Gouveia e Melo en los análisis iniciales, a Marques Mendes y Ventura en las semanas recientes y a Seguro, en los últimos, si bien para la mayoría de los sondeos se ha entrevistado a menos de 1.000 personas, lo que no resulta en muestras significativas.

En lo que sí coinciden la mayor parte de los estudios es en la posibilidad de que haya una segunda vuelta, una circunstancia que sólo se ha dado una sola vez en democracia, en 1986, cuando el socialista Mário Soares triunfó en una segunda ronda muy reñida frente al demócrata-cristiano Diogo Freitas do Amaral.

Otro punto de convergencia de las distintas encuestas es que, de haber una segunda vuelta, si ninguno de los postulantes obtuviera más de la mitad de los sufragios en la primera, Ventura sería uno de los dos contendientes en esa segunda votación, pero no saldría victorioso.

A estas elecciones concurren un total de 11 candidatos, entre los que hay una sola mujer, la eurodiputada y ex coordinadora del Bloco de Esquerda Catarina Martins.

Aparte de los cinco favoritos y Martins, el resto de aspirantes son el sindicalista André Pestana; el cofundador del partido ecologista Livre Jorge Pinto; el dirigente comunista António Filipe; el pintor Humberto Correia y el músico Manuel João Vieira.

La campaña, iniciada el 4 de enero, ha estado marcada por dos temas: uno de ellos es Venezuela, ya que la carrera electoral comenzó un día después de que el presidente venezolano, Nicolás Maduro, fuera capturado por Estados Unidos en el país latinoamericano, donde hay una comunidad importante de emigrantes portugueses.

La mayoría de los aspirantes no ha dudado en tachar esa acción de la Administración de Donald Trump como un ataque al derecho internacional, a excepción de Ventura.

El otro asunto que ha marcado la campaña es recurrente en los comicios de cualquier tipo de los últimos años en el país, el desastroso estado de la sanidad pública, que ha irrumpido con fuerza en estas presidenciales después de que la Fiscalía de Portugal anunciara una investigación por la muerte de un hombre de 78 años en la zona metropolitana de Lisboa tras esperar durante casi tres horas la llegada de la ambulancia.

A este caso, se suman otros dos sospechosos en los últimos días de los que han informado los medios de comunicación de otras dos personas fallecidas mientras aguardaban la llegada de los equipos de atención sanitaria.

El mal funcionamiento de la sanidad es un problema que han abordado todos los candidatos, pese a que la figura del jefe de Estado no tiene poderes ejecutivos y actúa más bien de árbitro y fiscalizador.

En el maratón de debates electorales que ha habido antes de los comicios el invitado invisible ha sido el presidente saliente, Marcelo Rebelo de Sousa, y su desempeño, con tres disoluciones del Parlamento en cinco años.

Candidatos como Marques Mendes y Ventura han asegurado que de ser elegidos quieren ser presidentes "intervencionistas", aunque el primero ha matizado que hablaría menos en público que Rebelo de Sousa, un jefe de Estado al que le ha gustado pronunciarse sobre todo tipo de temas, a veces rayando los límites de sus prerrogativas, mientras que Seguro se ha mostrado más cauteloso y partidario de no traspasar esas restricciones del papel del mandatario.

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