Cohn y Duprat vuelven a no dejar títere con cabeza
HOMO ARGENTUM | CRÍTICA
La ficha
**** 'Homo Argentum'. Comedia. Argentina. 2025. 98 min. Dirección: Mariano Cohn, Gastón Duprat. Guion: Mariano Cohn, Andrés Duprat, Gastón Duprat. Música: Federico Mercuri, Matías Mercuri. Fotografía: Leo Resende Ferreira. Intérpretes: Guillermo Francella, Eva De Dominici, Clara Kovacic, Aurora Quattrocchi.
Esto no es solo una película. Es un fenómeno cinematográfico mundial y un fenómeno social en Argentina. Un fenómeno cinematográfico -y no se olvide que fenómeno califica algo como magnífico, pero también como raro- porque quizás sea la primera película en la que un actor interpreta dieciséis personajes distintos. Hay precedentes de este tipo de alardes, algunos recientes como Manifesto, una película digamos que rarita en la que Kate Blanchett interpreta trece personajes que se corresponden a otros tantos manifiestos artísticos del siglo XX y el XXI. Y hay clásicos como Ocho sentencias de muerte, en la que Alec Guiness interpretó ocho personajes, o Las joyas de la familia, en la que Jerry Lewis tuvo seis caracterizaciones. En este caso el gran Guillermo Francella interpreta con una vitriólica carga crítica dieciséis tipos argentinos en otros tantos sketches.
Y es un fenómeno social y político en Argentina por el taquillazo que ha dado y por la encendida polémica que ha enfrentado con bastante ardor a quienes -con Milei en cabeza- la defienden como una acertada y muy ácida caricatura de los argentinos, y especialmente de la cultura woke y la gauche divine, y quienes la atacan como una visión ultraliberal, anti progresista y mileista del país y de los argentinos. Para aplaudirla o silbarla hay que verla. Y esto, por encima de toda polémica, ha sido el éxito de la película: los argentinos la han convertido en la película más taquillera desde la pandemia, superando el millón de espectadores solo en la primera semana de exhibición.
Sus directores, Mariano Cohn y Gatón Duprat, ya habían levantado ampollas con sus críticas y parodias sobre las falsificaciones y engaños en el mercado del arte contemporáneo (El artista y la divertidísima y políticamente incorrecta serie Bellas artes), el cine (Competencia oficial), la televisión (El galán. La TV cambió, él no y Horario estelar), las premiadas estrellas literarias (Un ciudadano ilustre) o la clase alta bonaerense (El encargado y Nada). Quienes ahora los critican por razones ideológicas no deberían olvidar ni estas películas ni que la esencia de la caricatura y de la sátira es no dejar títere con cabeza, irritar a los caricaturizados o satirizados y hacer reír mostrando lo peor de quienes se creen mejores, las miserias de quienes se sitúan por encima de los demás, la mezquindad de los figurones que desde las pantallas o los libros dan lecciones de ética.
En este caso el abanico se abre para presentar con la mala baba característica de este dúo de directores y guionistas dieciséis tipos argentinos que son también otros tantos tipos humanos universales. Más bien miserables, disgustosos y desagradables. Pero de eso se trata, porque esta película se inspira en dos italianas dirigidas por Dino Risi y Ettore Scola que presentaban, a través de breves episodios, una visión descarnada de la Italia los 60 y los 70 resumida en sus títulos: Monstruos y Nuevos monstruos.
De visón algo fatigosa por meter a presión dieciséis sketches en dos horas y por una cierta irregularidad entre ellos, se beneficia, además de los muy divertidos destellos de mala leche, del recital interpretativo del gran Francella, que ya interpretó para ellos El encargado y nos fascinó a todos dando vida al inclasificable funcionario futbolero de Te doy mis ojos. En conjunto, es un buen fresco de las miserias humanas, no solo de los argentinos. Que tal vez sirva, según guste o disguste, como un espejo de sus espectadores.
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