Un género en sí mismo
Cante: Miguel Flores Quirós 'El Capullo de Jerez'. Guitarra: Diego Amaya. Palmas y coros: Juan Flores, Jesús Flores, El Tequila de Jerez. Lugar: Teatro Central. Fecha: Martes 10 de marzo. Aforo: Casi lleno.
Puede estar mejor o peor pero El Capullo de Jerez es siempre un artista a considerar. Ha creado una estética propia, es un género en sí mismo. Da igual lo que cante, siempre suena a Capullo. Ayer hizo martinetes, bulería por soleá, tientos, tangos, fandangos y bulerías. Pero, como digo, siempre suena personal. A cada estilo le imprime su sello, cifrado en un dominio absoluto del compás y la belleza tímbrica. Una belleza que anoche resultó más difícil de apreciar ya que el jerezano cantó muy forzado. Si no le pone remedio, no le durará mucho la voz.
Un dominio del compás que el cantaor vuelca en sus bulerías, de las que ofreció dos largas series en el Teatro Central y en las que, además de las letras tradicionales, cantó algunas de propia creación, incluyendo la que hizo en homenaje a Paco de Lucía. Pero no sólo eso, las cabales del Loco Mateo, la granaína de Chacón, el Romance de Juan de Osuna de Caracol o el himno de Andalucía: todo eso entra en la bulería jerezana si El Capullo se lo propone. Y ayer se lo propuso. Se acordó también de Caracol en los fandangos, donde hizo asimismo el estilo de su paisano Manuel Torre. En la bulería por soleá brilló el cambio tonal característico de La Plazuela. Y en los tangos brillaron esos estribillos pegadizos marca de la casa. Y es que, si característico es su dominio del ritmo, no debemos olvidar sus letras, su particular visión de los conflictos de pareja por fandangos o de la violencia terrorista por tangos. Vino acompañado de su paisano Diego Amaya, que le ofreció un toque pausado, sobrio, pastueño que, no obstante su solvencia, nos hizo añorar los guiños cómplices con Niño Jero.
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