La música de cine aún tiene quien la reedite
Escuchar el cine
Sellos especializados como Quartet, CAM Sugar, Écoutez le cinéma, La-La Land o Intrada siguen apostando por la edición de archivo de música de cine en formatos físicos, versiones remasterizadas y con cuidados diseños.
Cada vez son menos las novedades de música cinematográfica y bandas sonoras que se editan en formato físico, si acaso con un cierto repunte del vinilo como objeto vintage para viejos coleccionistas y fetichistas del tocadiscos, las portadas y la calidad (analógica) de sonido. Si la mayoría de nuevos lanzamientos acompañando estrenos de cartelera salen ya directamente en plataformas de streaming o en venta mediante descarga digital, las ediciones en CD apenas cuentan con tiradas limitadas que, en los casos de piezas de archivo o reediciones remasterizadas y ampliadas, no superan en la mayoría de los casos las 1.000 copias para todo el mercado mundial, tal es el número aproximado de aficionados dispersos que aún están dispuestos a pagar 20 ó 25 euros y esperar al correo para hacerse con su preciado ejemplar de colección.
Quartet Records
El sello español Quartet Records que dirige José María Benítez no sólo es el único en nuestro país que mantiene esta vieja y no demasiado rentable tradición, sino que se ha convertido con los años, junto a otros como La-La Land o Intrada en Estados Unidos, Écoutez le Cinéma o Music Box en Francia, Silva Screen en Inglaterra, World Soundtrack Awards en Bélgica, CAM Sugar en Italia o MovieScore Media en Suecia, en una de las referencias obligadas de la edición especializada mundial. Quartet viene alternando la edición de música del cine español, en cuyo catálogo brillan con luz propia los trabajos de Alberto Iglesias, con la de bandas sonoras del repertorio clásico y moderno norteamericano y europeo, con especial predilección por algunos autores como Morricone, que sus cuidadas ediciones, siempre generosas en material extra, estudios y notas ad hoc, saben convertir en verdaderos acontecimientos discográficos.
La reciente remesa de lanzamientos de fin de año (en un 2025 en el que han editado la nada despreciable e incluso sorprendente cifra de 43 referencias), ideal para los regalos y autorregalos navideños, incluye verdaderas joyas, algunas de ellas descatalogadas desde hace años y, por tanto, muy preciadas para los coleccionistas: dos Bernard Herrmann fundamentales y pioneros como Citizen Kake y The Magnificent Ambersons, sendas obras maestras del joven Orson Welles, en las versiones grabadas por la Australian Philharmonic Orchestra y Tony Bremner en 1991 y editadas originalmente en el sello Fifth Continent, y un no menos extraordinario Hugo Friedhofer, The best years of our lives, el memorable melodrama familiar de William Wyler sobre las consecuencias y secuelas íntimas de la Segunda Guerra Mundial cuyo score de 1946 fue reconstruido y regrabado por la London Philharmonic con Frank Collura al frente.
A estas tres referencias clásicas remasterizadas se unían también en diciembre las de otras bandas sonoras de culto como Heaven can wait, de Dave Grusin, una edición doble de la navideña Santa Claus: The movie, del siempre elegante Henry Mancini, y otra del thrillerBlack Rain de Hans Zimmer, de quien se vienen re-editando últimamente muchos de sus primeros trabajos en Hollywood con material extra, sonido mejorado y supervisión del propio compositor, la largamente esperada primera edición en CD de la banda sonora de Georges Delerue para The day of the Jackal, y la estupenda e inédita música de Carter Burwell para el documental sobre la homosexualidad en Hollywood The cellulloid closet.
Pero Quartet, decíamos, también se ha convertido en la casa para las mejores reediciones de Ennio Morricone, que sigue siendo el pequeño best-seller del género, especialmente en lo que respecta al vinilo: sólo en este 2025 se han recuperado y remasterizado títulos como El Greco, Giordano Bruno, Gli Intoccabili, Una pura formalitá, Blue beard, Le trio infernal, Per le antiche scale, La disubbidienza, Occeano, Revolver, Queimada, Cuore di mamma, La propietá non é piu un furto, La classe operaria va in paradiso, Indagine su un citadino…, Un tranquilo posto di campagna, Copkiller, Questa specie d’amore o Arabella.
Y si a este imprescindible e infalible legado morriconiano le añadimos lanzamientos singulares como El príncipe de la ciudad, de Paul Chihara, Tacones Lejanos, de Ryuichi Sakamoto, Class, de Elmer Bernstein, The Knack y la caja triple The Polydor Years de John Barry, o la edición doble de El cabo del miedo, de Bernard Herrmann, podremos concluir que Quartet lidera el sector de manera casi incuestionable.
Otros sellos
No obstante, este fin de año también nos trajo interesantes e incluso lujosas ediciones en otros sellos internacionales. Desde Francia y con distribución de Universal, Écoutez le cinéma, la ejemplar colección que dirige Stéphane Lerouge, se reservaba para estas fechas una nueva y voluminosa caja de coleccionista, The Legacy of Quincy Jones: nada menos que 20 CD y un gran e ilustrado libreto interior de 48 páginas que recogen versiones íntegras de algunas de sus mejores bandas sonoras como In the heat of the night, The pawnbroker, The deadly affair, In cold blood, The italian job, The getaway, The Wiz o El color púrpura junto a varios de sus mejores álbumes de jazz, bossa nova, pop, funk o hip-hop publicados desde la década de los 50 hasta finales de los 90 y versiones de sus temas a cargo de solistas de prestigio. El precio, rondando los 100 euros según vendedor, merece realmente la pena habida cuenta de las más de 22 horas de música de grandísima calidad y variedad que incluye la caja.
Del sello norteamericano La-La Land hay que celebrar las ediciones remasterizadas y repletas de material adicional del legado de John Barry para la saga Bond (Thunderball, Moonraker, Licence to kill, On her Majesty’s Secret Service), pero también otros títulos como Jacob’s ladder, una de las bandas sonoras más experimentales del Maurice Jarre electrónico, el elegante score noir de Elmer Bernstein para Devil in a blue dress (1995, Carl Franklin) en su 30ª aniversario, la edición doble de la música de aventuras de Jerry Goldsmith para Las minas del Rey Salomón (1985, J.L. Thompson), la chispeante intriga de John Morris para Clue (1985, Jonathan Lynn), y, muy especialmente, el ejemplar trabajo de restauración y archivo realizado con Black Sunday (1977, John Frankenheimer), una de las bandas sonoras más audaces, preciadas y desconocidas del maestro John Williams para el cine de acción de los años 70.
Del sello Intrada recomendamos con entusiasmo la primera re-grabación mundial de la banda sonora de Jerry Goldsmith para el thriller político The Chairman (1969, J.L. Thompson), todo un acontecimiento financiado mediante crowdfunding (otra realidad del sector) y donde el William T. Stromberg se pone al frente de la Royal Scottish National Orchestra, vieja conocida por sus memorables grabaciones de clásicos para el sello Varèse Sarabande, para sacar brillo a una partitura vigorosa y vibrante como todas las del añorado compositor californiano.
Desde Italia, CAM Sugar ha entendido bien el signo de los tiempos para una selecta reedición de clásicos de su memorable archivo en nuevos y atractivos diseños para CD y vinilo. Las más recientes recuperan uno de los mejores trabajos de Morricone para el cine policiaco francés, Il clan dei siciliani (1969, Henri Verneuil), en una esplendorosa edición doble que incluye la edición discográfica original remasterizada y un segundo disco que saca por primera vez a la luz y a la escucha las sesiones íntegras de grabación y material no utilizado en el filme. No menos apetecibles se nos antojan dos compilaciones: Piombo, dedicada a las músicas para el cine político italiano sobre los ‘años de plomo’ (1973-1981), y la mucho más exótica Tropicale, que recopila temas en clave jazz, bossa nova, samba, calypso o mambo de algunas bandas sonoras firmadas por Piccioni, Nicolai, Trovajoli o el propio Morricone, pionero y renovador en todas las salsas y tendencias.
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